Nunca pasó🌼

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Despertar y automáticamente chocar con la realidad que no es como quiero es un dolor de cabeza. No tengo lo que quiero y no me siento como debería, mi estado me estresa, el falso matrimonio de Damien también, Carol, mi mamá queriendome obligar a ser su dama de honor, es algo ilógico que no aceptaré. Normalmente antes de Damien yo me habría encerrado en mi habitación y me masturbaría hasta más no poder,eso me haría sentir mejor. Otra opción sería ir a casa de Damien o de mi mejor amigo, pero estás cosas no terminaron bien, así que tocarme yo misma sería lo mejor.

¿En qué momento me metí en tantos líos? Ahora tengo a Emir de mi lado, pero no se hasta que punto puedo contar con él. No me puedo dar el lujo de meterme con alguien que está con dos amigas, ¿en qué momento se metió con Rafaela? Y yo aún pienso en Damien, él está próximo a casarse y yo sigo pensando en él como desde la primera vez. Tengo que resolver esto y necesito ayuda, ahora me doy cuenta que tal vez Rafaela me habría ayudado.

Mi madre quien fue la culpable se traerme a este mundo de perdición me ha abandonado por una estúpida boda, es demasiado inconsciente. Me siento tan sola y sin saber que hacer. Estoy empezando a ver todo de forma pesimista y cuando pasa me pongo un poco loca porque recuerdo toda la mierda que me ha pasado, es como una forma de herirme y ponerme más triste, también me imagino posibles episodios futuros, como no conseguir nada de lo que quiero y sentirme despreciada para siempre. Ahí es cuando empiezo a sentir una presión en el pecho y empiezo a llorar en silencio, aunque esté sola no puedo llorar libremente porque me acostumbré a guardar mis tristezas para mí sola, al final a nadie más le importa, no le importo a nadie. ¿Qué hago en esta casa? Debí irme con mi papá, aunque no, tal vez por mí se fue.
¿Por qué soy así? hay personas a las que les pasa cosas peores y aún así no hacen tanto show.
Ya empiezo a entender que me tengo a mi sola y por eso tengo que resolverlo con mis propias manos, después veré que hacer con el resto.

Definitivamente estoy en ese momento justo después de llorar cuando creo que le gané a mis emociones y que ahora seré una especie de chica sin sentimientos y actuo como si no me importara nada de repente.

Lo primero fue bañarme y vestirme de negro así me sentía mejor, me puse una cadenita que una de mis tías me había regalado de pequeña, era dorada con una mariposa de mental hecha de una forma muy delicada.
Repasaba en mi mente una y otra vez como compraría las pastillas para solucionar mi problema principal, hasta que recordé que había visto unas en la habitación de Carol una vez que entré cuando llegaba borracha.

Obviamente estaba cerrado con seguro, pero yo siempre voy dos pasos delante, así obviamente tenía una llave que no dude en utilizar. Al entrar cerré la puerta tras de mí, todo seguía igual, muchos collages, ropa, cajas de regalo, exageración en todos lados, todo lo contrario a mí. De hecho esta es la habitación más grande de la casa, debería ser la de mi mamá y Camilo, pero para la princesa siempre lo mejor.

Fui directamente dentro del armario y quité una madera que estaba supuesta y detrás de la cual había un agujero para esconder cosas, dentro había una caja con cartas de su mamá y demás, hice a un lado lo que no me importaba para tomar las pastillas. Puse todo en su lugar para salir, pero como tengo la mejor suerte justo en ese momento llegaron. Rápidamente salí por la ventana. Y me senté en el patio como si hubiera estado ahí todo ese tiempo.
Volví a mi habitación por la ventana Y puse la caja de las pastillas detrás de mis libros. Fui directo a la sala y allí estaban mi mamá,Carol, Damien y Rafaela. Podía sentir como Damien no dejaba de mirarme, pero había algo más interesante en esa escena, al parecer Rafaela será su dama de honor, genial.

—Gabriela, quiero que cocines,haz algo rápido, las amigas de Carol no tardan en llegar.

—¿Es una prioridad? Si vienen sus amigas a ella que prepare su comida. Creo que ya te estás pasando mamá.

—No voy a discutir ahora, no lo hagas por ella, hazlo porque te ordeno.

—Sí eso te hace sentir con autoridad, está bien, pero te llevarás una sorpresa con ese cuervo, ten suerte con tu familia.

Mamá permaneció en silencio al igual que todos, me retiré porque sabía que en algún momento saldrían algunas lágrimas de enojo así que fui a la cocina, pensé muchas barbaridades y respiré profundo para empezar a cocinar. Hice todo muy bien para evitar más regaños y me fui a mi habitación.

Unos minutos más tardes entró Damien sin tocar la puerta, pareciera que lo esperaba porque nunca dejo la puerta sin seguro. Él se sentó a mi lado y ambos nos quedamos en silencio mirando hacia. la ventana, yo no quería discutir o fingir odiarla a pesar de todo lo que hemos hecho. Sí,  no me excluyo porque yo acepté ser la segunda opción desde el momento en que besé sus labios por primera vez, en lugar de estresarme por su presencia, me límite a apoyar mi cabeza en su hombro y quedarme en silencio esperando que él dijera algo, mientras disfrutaba oler su rico perfume, el mismo de siempre, el que me hizo recordar los viejos tiempos cuando no era complicado.

—Vamos a fugarnos— Soltó de la nada haciéndome reaccionar de inmediato con una pregunta.

—¿A dónde?— No hablaba en serio solo seguí lo que creí era un juego hasta que empecé a prestar más atención.

— A donde sea, pero lejos. Puedes tener o no el bebé, puedes seguir tus estudios, lograr tu sueño, construir uno lindo conmigo, sólo tenemos que irnos. Gabriela, yo te amo. — Se preparaba para dar el discurso de loco enamorado y aventurero que supuestamente me haría caer de enamoramiento, mas yo sabía que eran sólo palabras vacías, siempre es así. Las palabras lindas las utilizan para convencer y engañar, no te dan nada solo acciones imaginarias que se transmiten a través de palabras.

— Damien, deja de decir estupideces, las cosas no son tan sencillas. Tienes una esposa y otro hijo, ellos son por quienes debes responder. Yo no pienso tener esto.

—¿Qué pasará entonces?— Si estuviera tan dispuesto a estar conmigo, se habría enfrentado a lo que ses por mí y no es así.

Sabía que era el momento de decir las palabras finales, y sabía que me iba a doler, pero era lo correcto,  lo quería,  pero el no lo suficiente a mí. — Haz tu vida, el momento en el que debías estar conmigo apoyarme y hacer las cosas bien, lo desperdiciaste manteniendo una mentira. Esto nunca pasó.

Estuve tan cerca de él por última vez para dejar todo ir, no podía actuar como una loca y menos ahora, lo vi salir por la puerta un tanto derrotado, como si perdiera algo de valor, pero yo sólo era su distracción y si lo aceptaba estaría condenada a ser siempre eso.

Mi Otra YoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora