Después de mucho tiempo sin que ninguno dijera nada, decidí hacer una pregunta que de verdad merodeaba por mi mente.
—¿De verdad te gustan los niños?
—Hay muchas cosas que no sabes de mí, Gabriela. —No me sorprende, pero me parece extraño porque veo Emir y no veo a un amante de los niños y es que ahora confirmo que las apariencias engañan.
—Como que buscas a la persona que peor me cae en el mundo para volverte padrino de su hijo. Disculpa, pero los amigos no hacen eso.
—Yo creo que deberías saber que ella te caiga mal a ti no significa que me tenga que caer mal y la tenga que odiar, las cosas no funcionan así.
—¿Ves? Estás perdiendo la razón, por eso la odio, manipula a las personas, le gusta actuar como buena. Además se supone que tú como mi amigo deberías apoyarme y reconocer que es una perra.
—Por favor, estás siendo una idiota. ¿Qué te ha hecho, qué me ha hecho?
—Nada, olvídalo, no voy a discutir contigo por esa perra.
—Deberías intentar llevarte bien con ella, está embarazada y no tiene amigos.
—Tiene padres y un prometido. ¿Y yo qué tengo?
—Me tienes a mí.
—Se supone, pero te estoy perdiendo por esa.
Tomó mi mentón para obligarme a verlo directamente para luego pronunciar las palabras.
—Nunca me vas a perder... A menos que me traiciones o me ocultes algo. ¿Me ocultas algo?
Justo vinieron a mí mente todas las cosas que no sabe para luego responder.
—No. — Contesté tranquilamente y posterior recibir un abrazo cálido. Lo siento, pero hay cosas que es mejor no saberlas.
—Eso suena a que me ocultas algo.
—Es ridículo- Respondí cómo si en realidad mis palabras fueran ciertas. Admito que sé mentir, no es mi mejor cualidad pero me salva de muchas situaciones.
—Eso espero, no me gustaría que me decepcionaras así.
— Jamás.— Afirmé con seguridad, no me podía poner a desvariar frente a él, sería muy sospechoso.
—Bien, entonces... ¿Nos vamos a pasear? — Al ver mi cara de duda , buscó pros para que lo acompañara. — Te servirá estar fuera un momento.
— Es lo que más quisiera, pero debo quedarme tengo que estudiar.
— Ni lo menciones, que aburrido.
— Eso significa adiós en el idioma de Emir.
Después se un par de besos en las mejillas y tras él cerrar la puerta, exhalé las mentiras que le había dicho y me provocaban asfixia. Fui por mi mochila y me dejé caer sobre la cama.
De repente estaba encerrada en un cuarto de confusión en el que todo daba vueltas. Mi explicación más lógica a ese mareo fue que no había comido nada en el día, no pude tocar el plato cuando almorzamos.
Todo me pesaba así que comí los resto de unas galletas en mi mochila y seguí revisando.
No encontré nada, ni asignaciones lo que respaldé con el hecho de estar en exámenes finales. Entonces busqué en mi celular para ver fechas y asignaciones, todo estaba normal y en orden, olvidé algunas cosas, pero estaba a tiempo de hacerlas., En mi calendario estaba todo, menos él, lo más importante... Mi maldito periodo. Siempre me había preocupado por esas fechas y ahora no aparecen cuando más las necesito.
Tras calcular por tercera vez comprobé mis dos semanas de retraso.
No me volví loca inmediatamente, fui positiva y dije que sólo era estrés, llegará cuando tenga que llegar, trate de convencerme de eso, pero una pequeña parte de mí no se convencía del todo.
Pero no puedo tener tanta mala suerte como para estar embarazada, cálmate sólo es un simple retraso, no es nada.
No, si es algo y no se trata de suerte de trata de si lo hice con o sin protección. Y como no soy estúpida obviamente lo hice con... Espera.
De inmediato recordé el día que fui a llevar el estúpido regalo de Damien y entre mis recuerdos no estaba ningún preservativo.
Esto debe ser una broma, mi mente no concebía estar embarazada, empecé a reír como loca y después salieron las lágrimas. No tenía deseos de hacer nada, no quería estudiar. Mi mente se nublo con pensamientos extraños.
Antes de seguir volviéndome loca debía hacer lo primero, una prueba. Quería acabar con mis dudas de inmediato y decidí salir. El susto me hacia sentir frío y sudar.
Salí sin avisar a nadie, total no tardaría mucho tiempo en la calle, sólo sería comprar eso y volver a la casa. Repase mi plan mentalmente una y otra vez y de pronto me su cuenta que estaba asustada como una imbécil, ya no tenía la misma confianza de la Gabriela muy perra que se acostaba con tu mejor amigo y crush de la infancia y su cuñado.
Ya dentro de la farmacia empecé a dar vueltas buscando el lugar en dónde estabas los malditos test, hasta que finalmente lo encontré y no era lo único que había hallado allí también estaba Rafaela.
Tal vez debería hablarle, ella me entendería y trataría de ayudarme, pero no, es mejor que resuelva esto sola.
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Mi Otra Yo
Ficção AdolescenteConmigo se confirma el dicho de "Las apariencias engañan" pues soy una chica tranquila hasta que la puerta de mi habitación se cierra.
