Narrado por Damien
Ese vestido rojo, esa sonrisa y esa mirada me hacían agonizar. Pareciera que lo hace a propósito, ella sabe que no me puedo resistir mucho a verla así. ¿Qué no daría por ser quién desprenderá aquel vestido? Aunque tan solo me gustaría disfrutar de su compañía, disfrutar viéndola en cualquier lugar, frente a todos como lo hacen los novios y no teniéndola a escondidas como si fuera algo carente de importancia. Debo mencionar que ya ni a escondida la tengo, eché todo a perder primero por ser demasiado indesiso y segundo por el gran afecto que le tengo a Carol mi novia y futura esposa.
Gabriela, mi inevitable perdición, todo estaba claro hasta que de repente apareció creando sentimientos y confusiones, su parte complicada es aquella que me lleva a no tener ninguna duda de que ella es una inefable muestra de lo que es la verdadera belleza.
Tiene todo aquello que me gusta,dónde me gusta. Me pregunto si ella ha llegado en el momento equivocado o justamente en el no planeado, pero perfecto. ¿Es ella aquel color especial que me falta pero no puedo tener o simplemente es un color?
—No sé que sigues buscando en mi habitación. Damien, ya no significas nada para mí, nunca lo hiciste. Como tu mismo lo dijiste solo fue diversión momentánea antes de tu gran boda, el día más feliz de tu vida, el día en el que te casarás por fin con el amor de tu vida. No sigas buscándome, por tu bien, porque a mí no me importaría que todos se enteraran.
Aunque ella quiera aparentar lo contario y de muy mala manera, sé que de verdad siente algo por mí, en cierta medida se siente bien y yo solo me ocupo de dañarla aunque sea contra mi voluntad, pero lo hago. Debe estar pensando que soy lo peor del mundo y solo soy porque no tengo opción. Carol ya sabe todo y solo acepto está mierda de compromiso porque no quiero que te veas afectada con tu madre, además está la otra complicación.
—¿Terminaste? ¿Me dejas hablar? ¿Estás calmada?— Debo actuar como se supone que lo haría el novio de Carol.
—No estoy alterada, nunca lo he estado.—Lo niega, aunque ambos sabemos que esos labios apretados significan enojo al parecer inconscientemente nos confabulamos para fingir.
—No vine a buscarte, solo vine a por unas tijeras prestadas.— Esta vez fuí bueno inventando una excusa estúpida, pero creíble. Solo deseaba ver como estaba, necesitaba saber si de verdad estaba lista para seguir con este juego.
—No tengo tijeras para ti, así que... sal de aquí.— Se desconcertó un poco con mis palabras, pero de inmediato volvió a su actitud anterior.
—Bien, también quería decirte que el almuerzo casi está listo, puedes bajar a comer y trata de comportarte frente a mis padres, no empieces con esa mirada perdida, das miedo. Mas bien, trata de verte feliz como se supone que estás porque tu hermana se va a casar.—Veremos que pasa, ella debería saber que yo nunca la trataría así por la consecuencia de mis atrevimientos.
—Eso no fue lo que me dijiste cuando te devolví tú regalo.— Se puso más sería, se lo tomó muy en serio, exhaló y parpadeó varías veces.
Me echó a un lado y salió, haciéndome sentir como la peor persona del mundo. ¿Debería decirle la verdad ahora? No sé si pueda seguir resistiendo más esta farsa.
Regresé al comedor con las sonrisa más fingida del mundo. Me estoy hundiendo en mis malas decisiones, malgaste mi única salvación.
Ella en un extremo y yo al otro en la mesa redonda, nuestros padres hablaban, de salones, invitados, invitaciones, preguntaban algo y era como si estuviera en el aire porque estaba tan sumido en mis pensamientos o más bien en Gabriela.
No me sorprendería que dejara la mesa como siempre hace o tal vez resista un poco más que todos los días. Cuando le daban oportunidad en la conversación ella sonreía sin decir nada.
Hasta que llegó Carol, estaba más contenta de lo normal, nos saludó a todos uno por uno y luego se sentó a mi lado, volvió a besar mi mejilla.
—Ya es hora.— Susurró a mí oído.
Sabía que este momento iba a llegar, pero no me siento preparado, no le tengo terror a lo que digan sus padres sino es que desconozco al grado que esto afectará a Gabriela. Quería desaparecer en este instante, pero no puedo porque estás son las consecuencias de mis actos.
—Familia —Tomó una pausa y respiró profundo, creo que estaba a punto de saltar de la emoción. Por un segundo volví a mirar a Gabriela, seguía seria y aún así se que sospecha algo, lo peor es que no puedo decirle que es una broma porque es totalmente real.
Estoy esperando el momento en el que abro los ojos y me encuentro en mi cama y puedo celebrar que en realidad no la cagué. ¿Podría hacerlo ahora? No. Dijo mi cerebro. Es como si espera el ruido de una explosión, y se escuchó cuando de sus labios salió la oración:
—No les voy a dar muchas vueltas, sé que hasta ahora no entienden nada, sé que no es el momento adecuado...— Volteó a verme y tomó mi mano temblorosa de nervios con suavidad.— no fue planeado, solo sucedió y nosotros estamos contentos aunque haya sido así, vamos a tener un bebé.
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Mi Otra Yo
Ficção AdolescenteConmigo se confirma el dicho de "Las apariencias engañan" pues soy una chica tranquila hasta que la puerta de mi habitación se cierra.
