Este libro compila algunos momentos Hiccstrid que me hubieran gustado enormemente ver en RTTE, porque aunque amo la serie admito que dejo muchos vacíos emocionales hiccstrid en mí.
Cómo verán más adelante los capítulos llevan un orden cronológico...
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POV NARRADOR
La tarde había pasado, Hipo lejano y cercano al mismo tiempo instruía a Patapez quien rápidamente aprendía como trabajar y adquiría uno que otro secreto del experto en la materia.
Astrid se dedicó a volar todo el día consiguiendo las flores que le faltaban, hermosos crisantemos rosas y anaranjados que adornarían la puesta en escena del chico, dio un par de vuelos para conseguirle las velas que también fueron parte del encargo y esquivo un par de veces a Patán y a los gemelos para evitar que hicieran preguntas al respecto.
-Listo... todas están guardadas en los almacenes del establo, Tormenta iba a dormir ahí de todos modos así que tengan por seguro que nunca se acercaría el trío de idiotas ¿Hola?- dijo Astrid al notar que la forja estaba vacía –supongo que por hoy terminaron- comprendió al ver el lugar completamente apagado –Patapez- murmuro la chica tomando un pequeño círculo de metal que estaba sobre la mesa de tallar.
La noche ya había llegado, poco de vapor se escapaba con las exhalaciones de Astrid y la chica comenzó a tallar sus manos buscando un poco de calor, sonrió al pasar a lo lejos por la cabaña de Patapez y verlo caminar de un lado al otro nervioso, seguro estaría practicando su discurso, sonrió una vez más y continuo con su camino.
-¿Astrid?- preguntó el castaño cuando abrió la puerta de su cabaña y la encontró recargada en ella
-Ustedes son los mejores guardando secretos- se burló entregándole la argolla
-Le dije a Patapez que no se le fuera a olvidar- dijo con los ojos en blanco el castaño recibiendo la argolla -¿Por qué no se la llevaste a él?- preguntó curioso el castaño recargándose en el otro lado del marco de la puerta
-Quizá porque al parecer estaba muy ocupado entrando en pánico, o quizá solo necesitaba un pretexto para que me invitaras a entrar a tu cabaña- lo retó mordiéndose el labio inferior, Hipo sonrió de lado, lentamente tomó su barbilla y repasó delicadamente con su pulgar el labio inferior de la ojiazul
-Vuelve a morder tu labio así y quizá no te deje salir más de mi cabaña- le advirtió en un susurro mientras lentamente acababa con el espacio entre ellos dos
-¿Es una promesa joven jinete?- lo retó la rubia rodeando lentamente su cuello con sus manos
-Una promesa muy seria hermosa vikinga- le recordó el castaño mientras lentamente su mano se apoderaba de su cintura y la atraía un paso hacia dentro de su cabaña mientras el aire era víctima de una deliciosa combinación de sus alientos cada segundo más cercanos, en donde ni siquiera el vapor de la fría noche se atrevía a interrumpir
-RUBIAAAA- Astrid e Hipo saltaron ante la sorpresa y se alejaron un poco -¿en dónde está?- preguntó histérico Brutacio
-¿De que estas hablando?- preguntó Astrid con una mueca