OS. 111 El fin del juego

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Shot que no mmn ya me deprimí

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Shot que no mmn ya me deprimí... sigan... sigan ustedes... mientras yo lloro en un rincón

POV NARRADOR

La Orilla estaba ya se encontraba en la paz de la noche, el cielo era un simple testigo en un lucha entre la luna y las nubes por prevalecer en el. 

Los gemelos estaban en su casa pensando en nuevos records que romper, después de conseguir la descarga de gas más grande tras salvar a Hipo, nuevos horizontes se habían abierto para ellos.

Patapez seguía con Albóndiga leyendo y estudiando el ojo del dragón, a Johann le quedaba solo encontrar una lente para encontrar al Rey de los dragones, y Patapez estaba empeñado en superarlo.

Patán se disponía a dormir apagando la chimenea para subir a su cuarto, entonces Colmillo la volvía a encender discretamente, cuando Patán escuchaba el crepitar de la madera, creía que no la había apagado y regresaba a apagarla, cuando el fuego se consumía volvía a las escaleras y Colmillo volvía a encenderla... una y otra vez.

En la cabaña con el Furia Nocturna como emblema, Hipo miraba en silencio un tablero de mazas y garras, solamente lo miraba mientras guardaba en su puño una sola pieza.

-¿Hipo?- preguntó Astrid entrando, lo vio ahí, de pie, herido y confundido jugueteando con sus dedos con aquella pieza. Astrid llegó y lo abrazó por la espalda, besó su hombro y se recargó en el tratando de darle consuelo -¿estás bien?- le murmuró

-Lo estoy... lo estoy- dijo sin dejar de mirar al tablero, Astrid le regaló un momento de silencio aferrándose a él un poco más y recargando su cabeza en su espalda –As...- dijo con un hilo de voz

-Dime-

-¿Por qué me siento tan mal?-

-Porque eres bueno, noble y ser humano- le murmuró tranquila

-Él trató de matarnos en repetidas ocasiones, a ti casi te mata mas de una vez, y practicamente te uso para matarme a mi, fue un sádico con los dragones... y sin embargo...-

-Lo entiendo- dijo cuándo Hipo no pudo seguir –lo que hizo, nunca se va a borrar, y lo que aprendiste de él tampoco, fue un mal hombre Hipo... pero un gran maestro... deja ir su pecado y conserva para ti sus lecciones-

-A veces olvido lo sabía que puedes ser- dijo con una sonrisa herida a su prometida, Astrid solo sonrío. El castaño guardó para sí dicha pieza, se giró hacia la chica y besó su cabello sin soltar su abrazo –vamos a dormir- le pidió antes de tomar camino hacia su habitación.

Si, era una noche algo extraña para Hipo, Viggo, su némesis había dado su vida por él, aquel con el que combatió por tanto tiempo, ante sus ojos le había dado al final un último regalo... la de su vida misma.

Acariciaba el cabello suelto de su compañera de cama completamente dormida incansablemente, algo lo perturbaba, simplemente había algo que no lo dejaba estar tranquilo.

Hiccstrid: One ShotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora