OS 102. Las hojas que caen del árbol (Part I)

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POV NARRADOR

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POV NARRADOR

La vida, suele ser un asunto de equilibrio, pero al igual que una carreta de tres ruedas, para mantenerlo, avanzar y adaptarse al camino es necesario, sin embargo, embriagados en la relatividad de la vida, cuando el equilibrio se rompe puede traer consigo consecuencias desastrosas pero también cambios positivos, aquello malamente conocido como evolución.

El equilibrio vive en la cuerda floja, después de todo... una gota de roció es capaz de desprender del árbol una hoja...

-Momentos filosóficos patrocinados por Ossur- lo molestó Moggadon haciendo al delgado vikingo cerrar su libro y reír sarcásticamente -deja de leer y ponte a ayudar-

-La mente necesita libros como un hacha necesita una piedra de afilar si quiere mantener su agudeza- le dijo en calma el jefe de los Wessters re direccionando la vela del navío -Quizá un poco de lectura te caería bien para controlar tus momentos de estrés...-

-Para eso amigo mío... existe el licor- respondió despreocupado el vikingo saltando del timón

-No encuentro fallas en dicha lógica- se burló divertida Camicazi saltando del mástil mayor -¿listo señoritas?... falta nada para llegar-

-Por supuesto que no encuentras fallas... es el mejor cliente de los Avigg- se burló Ossur quitándole en el momento la cantimplora a Moggadon antes de que pudiera dar un sorbo -prepárense... estaremos ahí en poco tiempo- les dijo señalando la punta de un volcán que interesado comenzaba a colarse por el horizonte.

***

-¿En qué piensas?- preguntó curiosa la ojiazul recargada en el pecho del castaño tumbados en el fresco pasto del sur de la Orilla

-Mmmm... la lista es larga, ¿tienes tiempo?- se burló el castaño acomodando el fleco de una rubia que sonreía

-Jaja... aún queda bastante para que todos despierten y debamos tener un tejo de productividad, así que si- Hipo negó divertido y volteo a ver la Orilla que se divisaba, tan en paz, tan tranquila, finalmente tomó un poco más de fuerza y acercó a la desprevenida rubia a un beso robado, tan dulce y perfecto como solía ser, tan inocente y puro como si de sus primeros besos se tratara, castidad que fue rota al final del beso por una traviesa rubia que no pudo evitar morder el labio inferior del captor de sus labios. Una sonrisa llena de complicidad fue la antesala de un beso mucho más profundo y carente de cualquier inocencia

-Podría besarte sin detenerme hasta el final de mis días- le advirtió el castaño aun rozando aquellos labios sabor canela

-No veo ningún impedimento en ello joven jinete-

-Con aprobación cedida, no respondo de mis actos pequeña...- la retó tomándola con fuerza y haciéndolos girar para ahora él apoderarse de la situación, a sus manos, entrenadas desde hacía bastante a recorrer completamente el torso de la ojiazul, poco le costaron hacerla estremecer al sentir el frio tacto bajo su blusa mientras algunos suspiros eran silenciados por los besos del castaño.

Hiccstrid: One ShotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora