OS 129. A través del ventanal

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POV NARRADOR

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POV NARRADOR

-Hipo, Hipo, Hipo- continuaba repitiéndose Estoico tallándose la frente –Ay Hipo...-

-Escúchame- lo trataba de tranquilizar –tu y yo sabíamos que iba a llegar un punto en que también iba a arruinar esto...- Estoico lo miró con reclamo

-Hijo, me estas pidiendo el permiso para prácticamente romper una regla sagrada en nuestro pueblo- le respondía aun tranquilo

-Con todo el cariño, respeto y un poco de temor que te tengo... no estoy pidiendo el permiso...- admitió el chico sentado frente a él –un punto a mi favor es que esta vez si te avisé- murmuró entre dientes haciendo a Estoico fruncir el ceño.

-Estas demasiado relajado con esto... ¿no estás pensando en la gravedad de las cosas?- le reclamó el hombre que a diferencia de Hipo, estaba estresado por el tema.

-Lo he pensado desde que supe que volveríamos a Berk- admitió el chico –pero enserio, sé que es lo correcto-

-Hipo...- dijo tallando su frente insistentemente -A riesgo de sonar repetitivo ¿Por qué no solo se casan y nos evitamos esto?-

-Astrid y yo tenemos nuestras razones para no casarnos por ahora- le respondió lo más honesto posible

-Y esas razones son...-

-Personales- le interrumpió el chico

Estoico se dio un segundo para mirar a su hijo, hace mucho ya había aceptado el hecho de que ese joven ojiverde ya no era su pequeño hijo, aun le quedaba en la vida mucho por experimentar, muchos errores por cometer y muchos aciertos que tener, pero cuando vio en aquella mirada la confianza con la que él le hablaba, supo que no era un capricho o algo impulsivo, era una decisión que el chico había tomado a conciencia plena... y él sabía que no iba a hacerlo cambiar de opinión.

Suspiró profundo y se escondió más en su sillón, odiándose por lo que iba a hacer.

-Llama a Ossur- le ordenó el gran jefe –y tráeme un té- Hipo asintió exitoso ante tal respuesta, se levantó enseguida para obedecer a su padre.

-Papá...-

-Aun no cantes victoria- lo interrumpió

-Gracias igual... esperaba más sangre y gritos...-

-Si no te vas ahora los vas a tener...- Hipo sonrió de lado y tomó a Chimuelo para salir volando de la cabaña

-¡¿Y MI TÉ?!-

***

Por la mañana, los chicos ya estaban emocionados por la idea de la Nueva Orilla en las lejanías de Berk, y comandados por Astrid, por primera vez en sus vidas, estaban encantados de despertarse antes de que saliera el sol para "trabajar".

-No no no, hermano piensa, usa esa cosa a la que llaman cerebro- gritaba Brutilda sentada en el suelo de las lejanías de Berk –tenemos que pensar en grande-

Hiccstrid: One ShotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora