Untitled Part 42

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Después de salir a su madre, más alterada de como entrara, escoltada por los guardaespaldas de Luna. Alejandro mira pasar a Jackeline y Francisco. Lucen muy diferentes a la última vez que  estuvieron juntos. Sus ojos irradian una luz imposible de ocultar y sus sonrientes semblantes, los delatan aunque tratan de disimular ante él. El amor tiene la capacidad de transformar todo.

—¡Hola Ale! —es Francisco, el primero en acercarse a saludar. —Esta vez, casi no la cuentas. —bromea para disminuir la tensión, causada por el encuentro con su madre. —De todas tus locas aventuras, esta ha sido la más peligrosa.

— Espero que la pesadilla, ya haya terminado. Quiero volver a mi vida anterior. —a pesar de las horas de sueño, se siente agotado.

—¿Anterior a Mariana o a Beth? —se sienta al borde de la cama, saca un estetoscopio de su bolsillo con el cual, lo ausculta. —Porque anterior a una, eras un ermitaño y a la otra, un sinvergüenza. 

—¿Viniste a examinarme o a juzgarme? —pregunta para cambiar hábil de tema.

—A ninguna de las dos, amigo. —mide su pulso y presión arterial. —A visitarte, evaluar tu condición para constatar cómo sigues.

—Me preocupé mucho por ti. —se sienta su novia del otro lado. —Cuando anunciaron por el noticiero de tu huida, después de asesinar al enfermero de turno, fui al único sitio donde sabía te refugiarías.

—Puedes estar seguro de que no te delaté. —sigue bromeando alegre, al comprobar que a pesar de su mal aspecto, sus signos vitales permanecen estables.

—Claro, aprovechaste el tiempo en cosas más productivas para ti. —se une a su alegría. —Al menos, sirvió para algo bueno, la campaña mediática en mi contra.

—Quiero aclarar, que a pesar de nuestro rompimiento, por tu insistencia en defender a Fran, nunca dudé de ti. —saca algunos documentos, cuadernos de contabilidad y chequeras de su portafolios, mostrándolos. —Este es el último corte del estado de cuentas de la Fundación, después del evento. Detalla las empresas y personas que colaboraron. –enseña también el talonario de su chequera. — Después de todas las revisiones hechas, no encuentro donde fue a parar este, identificado como "Colaboración de los Murray" por un monto de un millón dólares.

—Es extraño, lo entregué a papá para terminar de llenarlo. —recuerda la Noche de Brujas. —Fue antes de entrar a la caseta de besos, me pidió para mostrar el ejemplo de nuestro compromiso y buena fe en cuanto fomentamos.

—Pero su colaboración fue en bolívares, con un cheque de su cuenta personal.

—¡Válgame el cielo! —adivina Francisco lo sucedido. —Ese fue el bendito cheque encontrado en la camisa de los secuestradores asesinados.

—Lo cual significa...

—Que de manera indirecta, sí fuiste tú quien pagó para raptar a Samuel y Mariana. —entra Luna, enterada de todo como siempre por los micrófonos instalados en las distintas dependencias de la casa. —Mario planeó cada detalle con precisión para matar dos pájaros con una misma pedrada y quedar como el heredero absoluto. –poco a poco se van revelando las piezas faltantes del fatídico rompecabezas. —Aunque todavía faltan algunas sorpresas en este show. Pasa muchacha. —llama a alguien que trae muy malos recuerdos a Jacky, a quien Francisco no reconoce.

-¿Qué hace ella aquí? –se levanta muy alterada, dispuesta a golpearla.

—Tranquila. — la frena Luna, interponiéndose entre ambas. —Viene a arreglar algunos entuertos.

—No pensé causar daño. —se disculpa antes de empezar. —Soy bailarina exótica, siempre me contratan para animar las despedidas de soltero. Como el agasajado estaba muy apático, uno de los invitados, me pagó para echar algo a su bebida y hacerlo entrar en calor. Al parecer no estaba acostumbrado. –mantiene los ojos en el suelo, apenada. — cuando se le voló la cotufa lo filmamos, pero sin mala intención, por pura jodedera.

—¡Desgraciada! Olvidando sus exquisitos modales, Jacky le salta encima, siendo detenida en su impulso, por los guardaespaldas de Luna, quiene aprovechan de sacarla, a prisa de la habitación.

—No quisiera molestarte más, Alejandro. —cree que ya son suficientes emociones para un día. —Pero eso también fue planeado por tu padre. —trata de calmar a la alterada joven. —El tipo que  entregó la pastilla a la bailarina y filmara a Francisco drogado, fue contratado por él.

—No entiendo nada, abuela. —la cabeza le punza, a punto de estallar de dolor, la dificultad respiratoria, se le acentúa —¿Con qué fin?

—Al tus mejores amigos separarse, se iría cada uno por su lado, a relamerse sus propias heridas. Quedarías solo, destruido, sin ningún apoyo. —trae a colación su fatalista actitud anterior. —Alguien muy fácil de manejar, que no representaba ningún peligro para sus ambiciones. —se atreve, a ir más allá.  —Con esperar, que en una de tus crisis depresivas, se viera obligado a internarte en un manicomio.  Ficharte de incompetente mental, facilitaba más las cosas, al poder disponer con libertad de tus bienes.

MarianaWhere stories live. Discover now