Estando con Alejandro, a Maru el tiempo se le va como el agua entre los dedos. Brizna, Luna y Jackeline se unen para torturarla. –mejor dicho: Entrenarla. Entre familiarizarse con el automóvil eléctrico y aprender lo que le enseñan el trío de esclavistas, apenas tiene ocasión para pensar en la pronta separación.
Alejandro resulta ser un excelente maestro: Paciente, colaborador, muy comprensivo. Descubrir cuán brillante es, aumenta el dolor de su inevitable perdida. Para acrecentar su desconsuelo, admira como en sus manos, Samuel se transforma de un niño tímido, quisquilloso, pesimista o rencoroso; en otro completamente diferente: Abierto, optimista, solidario arriesgado. No quiere ni imaginar cómo asumirá su alejamiento. Sabe que en cuanto ponga las manos a su fortuna, habrá logrado su objetivo, olvidándolos para siempre. Le duele y enardece a la vez saber que solamente los usa para acceder a su cochino dinero. Con deseos de golpearlo hasta sacar de sus entrañas aquel inútil amor, se dirige al galpón donde entrena con Brizna para recuperar la masa muscular perdida durante sus convalecencias. Lo encuentra solo, golpeando un saco de arena. Lleva un protector en el rostro y otro en el torso.
—¿Me permites practicar contigo mientras llega tu profesora? —simula una sonrisa. —Resulta más emocionante si el monigote se defiende
—Prefiero esperarla. —no confía, sus ojos tiene ese brillo febril que siempre logra asustarlo.
— Pensé que ahora eras menos gallina. —se coloca los guantes, acercándose juguetona.
—No confío en ti. –declara, sin tapujos. —Antes sólo te caía mal, pero ahora no sé por cuál razón, me odias. —la enfrenta esperando una respuesta.
—Mis razones tendré. —lanza el primer golpe, pero él se mueve con rapidez esquivándolo. —Quizá haya cambiado por fuera, pero por dentro, sigo siendo Marucha la mata hombres y por defender los míos soy capaz de todo.
— Sabes bien que no he hecho nada en tu contra. —continúa evadiéndola. —Al contrario, incluso con mi vida, he tratado de protegerte.
—Por neto interés financiero. —con rabia logra acertarle en la mandíbula.
—Maru, estás equivocada. —perplejo, cae al piso ante una zancadilla. —No sé qué habrás escuchado, o te hayan dicho. — furiosa arremete en su contra. —Pero te puedo asegurar... —fuera de sí, no le permite hablar, lo tira al suelo dispuesta a aniquilarlo, hasta que unos fuertes brazos la separan de él.
—Disculpa, pero Alejandro todavía no está en condiciones para peleas callejeras. —es sacada a la fuerza por León, mientras él permanece exhausto en el suelo.
***
Francisco y Jacky se unen en una sencilla, pero muy emotiva boda, donde para sorpresa de Brizna y Mariana, el bouquet lanzado por la novia, cae cerca de sus pies; ninguna de las dos hace el menor movimiento para recogerlo, al contrario, ambas lo ignoran, permitiendo a una joven más entusiasta que ellas, agarrarlo esperanzada.
El salón Cassandra, en la mezzanina del hotel Eurobuilding, es el lugar escogido para la presentación oficial de Mariana. El confortable lujo de su amplia área de trescientos metros cuadrados, alfombras de pared a pared, más una espectacular vista del Ávila, lo convierten en el marco perfecto para deslumbrar a propios y extranjeros.
Esta vez, Mariana lleva un vestido en seda y raso dorado con el corpiño totalmente brocado en finísima pedrería que resalta la esbeltez de su talle. La lisa y brillante cabellera, cae libre sobre sus hombros desnudos. Más que una princesa, se siente como una reina del brazo de Alejandro, quien entre saludos, felicitaciones, halagos y sonrisas; le presenta ministros, ingenieros, arquitectos, empresarios; personas influyentes interesadas en su proyecto.
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Mariana
RomanceLa desesperación por la supervivencia en Caracas (Venezuela) con su pobreza crítica, marginalidad, violencia y falta de dinero llevan a Mariana al borde. "Hago lo que sea pa' que mi chamo no se acueste sin na en la barriga ". Sólo por su hijo es...
