Parte sin título 44

10 1 1
                                        

A la hora de la cena, Alejandro se lleva una desagradable sorpresa, al ver a Brizna con el policía novio de Maru, en una actitud demasiado amigable. –Buenas –saluda apenas, por cortesía, no termina de simpatizarle el tipo aquel.

-¡Buenas noches Ale! –Echa un rápido vistazo Brizna a su atuendo – ¿No viste la ropa que dejé sobre la cómoda?

-Sí, pero me pareció muy formal.

-Luna tiene invitados, nos quiere a todos punta en blanco.

-No estoy para fiestas. –vuelve molesto, sobre sus pies.

-No es una fiesta. –aclara Brizna, enfática. –Es una reunión con carácter obligatorio. –acentúa a propósito la última palabra. – Ya sabes cómo se pone cuando no la obedecemos.

Maru opina que es una exageración usar un traje de noche para cenar en una casa cerca de la playa. Es mucho más cómodo andar en short con franela, pero se adapta a todo. Jackeline luce muy elegante con un vestido largo verde jade, resaltando el color de sus ojos. La peina, recogiendo un poco su cabello en la coronilla para dejar al descubierto el exótico escote que le llega más allá de la espalda. Un finísimo collar de diamantes orna su largo cuello, la espectacular prenda, diseñada en satén plateado, realza el color de su piel.

"Es un verdadero canalla". –piensa en Alejandro, mientras detalla su reflejo. ¿Cómo se atreve a asegurar con su cara tan lavada "Así entre nosotros no haya nada personal" cuando se la e comía a besos?

-Casi me atrevo a asegurar que piensas un hombre. –musita Jacky ayudándola a ponerse los pendientes, a juego con el collar. – Y por tu expresión hasta creo saber su nombre.

-Nunca creí posible odiar y querer tanto a la vez. –se deja arreglar por quien ya considera su amiga.

-Eso es fácil cuando estás enamorada. –recuerda sus contradictorias reacciones, mientras suponía odiar a Francisco.

-No entiendo. ¿Por qué tanto esplendor para una simple cena? –cambia abrupta de tema,al sentirse descubierta.

-Luna quiere irte acostumbrando a las exigencias de tu nueva vida. – da los últimos toques al maquillaje, realzando sus delicadas facciones. –debemos mostrar cuán preparada estás para cualquier eventualidad. –adelantándose a sus probables dudas, aclara. –Esto es  un preámbulo, antes de tu entrada triunfal, en la alta sociedad caraqueña.–la abraza con ternura intentando infundirle confianza. –Sé lo más cordial posible, trata a todos con amabilidad y simpatía. –recordando sus incontables choques con Alejandro, aconseja: –Sobre todo no discutas con nadie, ni por nada.

-¿Vendrán muchas personas? –se alarma.

-No, Luna te preparó una sorpresa, pero debes mantener el control sobre ti misma, en todo momento.

Apenas hay cuatro parejas en el salón, todas muy conocidas por Mariana. De no ser por sus elegantes atuendos, se atrevería a asegurar que en lugar de una reunión formal, se trata de una agradable comida entre amigos: Brizna y Jorge, Francisco y Jackeline, Luna y León; el tío Efrén y la tía Inés, Alejandro y... Ella. ¿Incluso hasta en una simple ojeada debe contarlo como parte suya? Sí, está loca de atar', sin remedio. Samuel y Magdalena se retiraron a dormir muy temprano, cansados de tanto nadar, ahora sólo quedan los adultos. Únicamente faltan los muchachos del galpón para estar con sus seres más queridos.

Luna pasea entre los asistentes como una perfecta anfitriona . Mariana trata de no sentirse opacada entre ellas. Alejandro ríe despreocupado, sin perderla de vista, vigilante. Con él único que mantiene cierta reserva, es con Jorge. ¿Será por su abierto coqueteo con Brizna?

MarianaWhere stories live. Discover now