Capítulo 37

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Amaneció tan rápido son las 5:30 de la mañana, todavía todo está oscuro lo que quiero es dormir, apenas y me
acabo de dormir pensando en el idiota que tengo como novio o amigo, que rabia.

Me levanto y pongo la mejor actitud del día y con turno de 24 hora de paso, pero ni modo. Mi madre ya está levantada y con mi desayuno preparado, tan linda.

- No tenías que levantarte, yo podía hacerme el desayuno y guardar mi comida madre.- le digo mientras termino de arreglarme.

- No me molesta preparar tus cosas hija así no me siento tan inútil, con estas piernas ya no se me antoja ni caminar una cuadra.

- Con más razón madre, ve a dormir yo término de arreglar mis cosas. - le doy un beso en la frente y como es de esperarse termina de preparar mi comida y espera que me vaya.

Bueno la mejor sonrisa para un gran día y el idiota de Gabriel aun ni señales de vida, pero no voy a pensar en él,
voy estar dedicada a mi trabajo.Cuando llego al hospital todo es un caos, los jefes están de un humor de perros, al parecer va ver cambio de jefe del
departamento, los residentes están preparándose para sus pruebas, no tenemos material de trabajo, estamos peor que cuando me fui de vacaciones.

Me toco estar en triage, gracias a dios porque no tengo que lidiar con los especialista suficiente es con el humor de los residentes. A penas y se les puede hablar o te ignoran, te gritan o te vuelven loca.

- Hola hola, Heidy.- me dice Daina desde la puerta de la consulta.

- Hola flaca que haces por estos lares?.- le digo terminando un ingreso hacia el área de observación.

- Vine a buscarte para almorzar además que no me has contado de ti y tus vacaciones.

- No hay mucho que contar, dormir, hacer diligencias, salí de paseo vi a mis amistades y ya sabes - omito lo de Gabriel porque conociéndola el grito que pegaría llegaría a la luna y mañana todo el mundo lo sabría.

- Bueno vi unas fotos en istagram donde salías en la isla, después dices que no tienes dinero.

- Y no tengo, de hecho fue un regalo que me hicieron- le digo pero como es curiosa no va ceder.

- Un regalo?, de quien si se puede saber, a ver que no me cuentas, yo te conozco , te vez diferente más mujer, por así decirlo.

- Mas mujer?, ya ni sabes que decir, el hospital te está afectando.

- Aja claro, cuidado tienes novio y no me has dicho, con lo reservada que eres seguro me entero de última y eso no te lo voy a perdonar.

- Ay mira quién habla si tu ni me cuentas de tus cosas- me levando del escritorio y empezamos a discutir en
todo el camino hasta llegar al comedor donde estamos con el resto de los muchachos Ricardo, Sandro, Hanna, Alejo.

- Aquí está la nueva doctora, como te fue en tus vacaciones?,- me pregunta Ricardo.

- Bien pero llego a este lío y en unas pocas horas ya me estoy volviendo loca.- les digo mientras todos reímos.

- Por lo menos no estás en la tortura de observación o quirófano. - me dice Hanna - yo sí, quiero salir de ahí.

- Porque estas en esas áreas?.- no lo entiendo se tiene que estar en una de las dos no en ambas.

- Porque mi rotación es en observación pero están en vacaciones, me mandan a cubrir quirófano y ya sabes cómo es pelearse cada día con los diablos de los obstetra o traumatología o cirugía que creen que todos son más importantes que pediatría.

-Ya vine con mis guantes de boxeo para hoy a ver con que salen- le habló mientras miro mi teléfono.

- Que tanto vez el teléfono- me dice Daina, veo Alejo y sabe que es por él que aún estamos peleados pero sigue sin preguntar.

- Nada manía cuando estoy en el hospital ya lo sabes, que me cuentan de ustedes?.- habló para todos en general.

- Bien ya sabes sobreviviendo en este hospital y en este país, cada día vamos peor.- dice Sandro.

- Ya quisiera que los demás residente presente de una vez sus pruebas a ver si se les quita lo estresado o amargado yo que se- refuta Hanna.

- Yo trato de ignorarlos me están volviendo loca y los adjuntos me están desmoralizando pero tengo que ser
fuerte para no dejarme caer - Termina diciendo Daina.

- Así estarán, yo que me quedo todo el día de hoy, solo espero que el día pase rápido muy muy rápido.- les digo.

- Oye saben que me entere que viene un nuevo médico, debes estar por llegar o solo va venir en las guardias o algo así escuche- nos informa Ricardo.

- Y quien es, sabes su nombre?- pregunta Hanna.

- No pero parece que se graduó conmigo o con ustedes pero no escuche su nombre.

- Bueno cuando llegue sabremos quién es y si se graduó con nosotros lo reconoceremos apenas lo veamos, después de todos somos el único pequeño grupo que viene junto de la escuela de medicina-les digo.

- No es raro que solo nosotros cuatro estudiáramos toda la carrera junta y decidiéramos estudiar pediatría y quedáramos en el mismo hospital para el posgrado-nos dice Hanna.

- No, a mí me encanta así se en quien confiar y quien mejor que mis amigos que me conocen mejor que todos los buitres que están aquí.- dice Daina.

- Yo te apoyo- le respondo.

Terminamos de comer y nos quedamos un rato en el comedor, conversando, comentando chiste distraernos un poco del hospital, me ayuda un poco y me olvido de Gabriel, ya estoy empezando a creer que si hablaba en serio cuando dijo que terminamos.

Después de una hora cada uno volvió a su servicio Alejo y Daina están en el área de hospitalización mientras que
Sandro esta en las consulta de puericultura que se encarga del control de los niños.

Así terminamos la tarde trabajando, después que recibimos la guardia como que mis plegarias fueron escuchadas, bajo la fluencia de los pacientes, no habían emergencias tan delicadas, medio chance de evolucionar a los paciente de observación, darle una vuelta a los de hospitalización y cenar temprano, cada chance que podía veía mi celular y Gabriel ni sus luces, tan orgulloso es o es que no le importó?. Me preguntaba diario aunque nadie lo supiera.

Pasaron días, días y Gabriel nada, así era mejor mi corazón destrozado pero mejor ahora que más tarde pero lo extraño, extraño sus besos, sus ojos, su petulancia hasta cuando nos peleamos.

- Lucia!...- escucho que me gritan y salgo de mis pensamientos.

- Que rayos mujer, porque me gritas?. - era Daina quien me gritaba.

- Te estoy hablando, llamando y tu ni me contestas, a ver qué te pasa?, de hace días estas distraída y rara.-decirle ni loca ella ni siquiera sabe de él.

- Nada, solo cansada vengo de vacaciones pero tres días aquí y mis baterías ya están desgastadas, mis ojos piden clemencia ya sabes cómo me pongo.- fue la mejor excusa que le puede dar.

- Mmmm porque creo que me ocultas algo?, bueno tu sabrás.

-Ya dime que me decías?, -le pregunto tratando de cambiar el tema.

- Te decía que mañana van atraer juguetes y algunas cosas para el servicio.-me dijo.

- De parte de quién?, porque esos es muy raro.

- De donde crees?, pues de los del banco quien más...

Los del banco, es que hasta oír eso me recuerda al idiota ese. Me dije que nunca me deprimiría o lloraría por un
hombre y no lo pienso hacer.

- Qué bien, me voy ya es tarde nos vemos mañana. - me despido no quiero escuchar nada sobre Gabriel, o que me recuerde a él.

Amarte es un arteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora