Capítulo 2.

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Bésame cariño, ha pasado mucho tiempo — Twin Forks.


Ese mismo día, al salir del trabajo, corrí a casa, solo para esperar a que Kieran llegará.

Antes de hoy, yo no sabía que podías esperar a una persona con tanta emoción dentro de mí, ansiaba verlo, tocarlo, besarlo, hablar con él de todo lo que me había pasado en el día.

Aunque fueran cosas muy estúpidas, pero aun así quería decírselo todo. Tumbarnos en el sillón mientras veíamos una película absurdamente romántica o una de muchas explosiones y acción por todas partes, tocar su barba crecida, la cual había descubierto muy recientemente lo mucho que me gustaba.

Quería eso, todo eso, podría quererlo para siempre y por siempre.

Lo quería tanto que sentía que si no llegaba rápido me moriría, de tanto esperar, casi esperaba morir de ansiedad si él no entraba por la puerta en los próximos minutos.

Así que me puse a hacer la cena, así por lo menos cuando llegara la comida ya estaría lista, cenaríamos y luego terminaríamos en el sillón viendo Netflix, como todos los días de la semana.

Puse mi teléfono en la pequeña mesa café de la cocina, fui a la música y puse la canción que había estado escuchando desde que nos hicimos novios.

Cross my mind, de la banda Twin Forks.

La música y las letras me envolvieron mientras cocinaba toda la comida.

Me había decidido por un filete sencillo y no muy grueso, una ensalada de diferentes tipos de lechugas, (romana, sencilla, orejona) con zanahorias, tomate y esos pequeños crotones que había puesto estratégicamente para que fueran cinco para cada uno.

Y mientras cocía una pasta para hacer mi famosa pasta blanca, me fui a recoger la mesa.

Vi el reloj, y estaba a punto de ser las ocho. Me apure a poner la mesa, para que no llegara Kieran antes de que estuviera toda la comida.

Me tomé un respiro después de terminar la comida, me senté en la mesa y me quedé ahí hasta que la aguja del reloj dio las ocho.

A Kieran le daba por lo general, de cinco hasta veinte minutos llegar hasta mi casa.

Así que pensé en tapar todo para que no se enfriara la comida, sabía que él no tardaría demasiado en llegar, pero por si acaso llegaba a tardarse demasiado, no quería que llegar a casa para comer comida fría o recalentada, definitivamente cambiaba su sabor cuando eso pasaba.

Pero pasados los primeros veinte minutos comencé a preocuparme, ya casi era media hora de retraso.

¿Dónde estaba Kieran?

Nunca he sido una mujer demasiado impaciente o inflexible, pero el no tener noticias de él, sabiendo que estaba afuera, siendo el héroe durante mucho tiempo de su día, a veces puede sacar lo peor de las personas. O por lo menos su lado más preocupante.

No me malinterpreten, me gusta que sea policía, me gusta porque sé que es lo que más ama en el mundo ser, y es bueno en ello. Pero eso no quita que me preocupe por él cuándo no llega a mi casa, tal y como habíamos quedado.

Mire de nuevo el reloj, eran las ocho con cuarenta minutos. Esto era demasiado, estaban por ser las nueve de la noche. Tomé mi teléfono, quite la música y llame a su teléfono.

Sonó una vez.

Dos veces.

Tres veces.

Cuatro, cinco, seis, buzón.

De Regreso a Mí. Trilogía: "Viva la Vida".Donde viven las historias. Descúbrelo ahora