Me limpié las lágrimas y decidí enfrentarlo.
-Soy yo o todo tu show, tú decides.
Anne necesitaba urgentemente un nuevo empleo para terminar de pagar sus estudios, pero jamás pensó que cuidar a unos mocosos le llevaría a tener un...
Sonreí al escuchar como aseguraba el pestillo de su puerta.
—Solo vamos a hablar, Anne.
—¡Buenas noches, Tom!
—¡No creas que lo voy a olvidar!—le advertí riendo.
Antes solo visitaba esa casa los fines de semana, eso si no tenía alguna fiesta a la que asistir, me gustaba compartir tiempo con mis hermanos, aunque volver a esos pasillos me llenara de recuerdos que no quería revivir. Sin embargo, últimamente dedicaba mis tiempos libres a ir y charlar con ellos, y con Anne también. .
De camino a mi ex habitación, la cual aún seguía como la había dejado, escuché murmullos en el cuarto de Matt, y como todo hermano mayor, pegué mi oído a la puerta para escuchar lo que hablaban.
Mala idea.
—No es cierto, ¡ya cierra la boca!—gritó Cat.
—Si, si es cierto. Ya lo confirmaron en varias páginas—escuché a Matt.
—¡Siiii! ¡Será fantástico!—chilló la niña.
—Volverá a ganar. Tiene que ganar.
Fruncí mi ceño sin entender y me apegué más a la puerta.
—¿Te imaginas si esta vez revela su rostro? Debe ser guapísimo.
¿Revela su rostro? Ay Dios, ojalá que no sea lo que estoy pensando.
—Y podamos saber su nombre.
—Lesgbell arrasará con todo en el ring.
Abrí mis ojos y me atraganté con mi propia saliva al escuchar mi seudónimo, la puerta se abrió y casi me fui de bruces al suelo.
Matt, Cat y Bob me miraron sorprendidos.
—Yo... les quería decir que ya es tarde... ¡Si! Ya es tarde y mañana tienen escuela.
—Es sábado.
—Igual, váyanse a la cama.
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Anne.
—¡Esperen! Necesito buscar mi bata de laboratorio.
—La traes puesta, idiota.
Bob miró su atuendo y se golpeó la frente. Estuvo así toda la mañana, corría de un lado a otro verificando que todo estuviera en orden y revisaba sus apuntes una y otra vez para ver si olvidaba algo.
Había pasado una semana desde que Catalina había escapado y no supimos sobre la vida de Tom desde entonces, por lo que las tardes eran más aburridas, menos para Bob, que estuvo corriendo de la sala a la cocina experimentando para la feria escolar.
En el camino estaban muy callados, así que decidí hablar.