—No entiendo nada—profirió Miriam haciendo gestos sin sentido, confundida.
Me apegué más al pecho de Tom y sentí que me apretaba contra él.
Estábamos en la sala de estar, Miriam, Bernard y los demonios habían ido a visitarnos. Mencionaron que vieron en la televisión todo el lío de anoche; a Tom golpeando a ese hombre y me reconocieron antes que Jack y Jas fueran a cubrirme.
—El tipo recibió amenazas de muerte de parte de mis fans—mencionó Tom viendo su teléfono—. Hasta averiguaron donde viven y cuantos hijos tienen. Lo bueno es que ya está detenido.
—Es lo mínimo que podrían haber hecho.
—¿Pero no se supone que Anne es tu novia?—inquirió su padre frunciendo el ceño.
—Lo es.
—¿Y por qué estás con esa chica—Miriam trató de recordar su nombre—...Vanessa?
Tom no quiso responderle, ya saben el recelo que se guardaban esos dos. Le pellizqué la pierna para que hablara.
—Verónica no es mi novia—habló finalmente, forzado—. Se supone que estamos saliendo para promocionar nuestra imagen. Mientras ella modela y yo boxeo, y al mundo le encanta.
—¡Anne!—gritó Cat desde el patio—. ¡Empujé a Bob a la piscina y creo que se está ahogando!
Los cuatro «adultos» en la sala nos vimos y fuimos corriendo al patio a ver que habían hecho y, en efecto, Bob estaba en la piscina de Tom tratando de recuperar la respiración mientras nadaba hasta la orilla; Elena estaba a un lado extendiendo una gran rama para que su hermano pudiera agarrarla y salir, mientras que Matt se moría de risa aún lado, transmitiendo en vivo en Instagram, ya que después de que desenmascararan a Tom, incluso ya tenía sus redes sociales verificadas y un club de fans muy activas.
Cuando Bob logró salir, arrancó un pedazo de tierra y césped y lo lanzó a Matt, consíguenos atinarle a su cabello. El rubio mayor truncó sus facciones en una mueca de desagrado e indignación, dejó su teléfono a un lado, aún con la transmisión pasando y se tocó el cabello.
—¡Vamos! ¡Me he bañado el domingo!
Hubo un silencio incómodo entre todos, incluso Tiburcio dejó de morder su juguete para prestar su atención en Matt.
—¿Qué?
—Hoy es jueves.
(Silencio).
Estaba por hablar cuando vio su teléfono lleno de corazones en la pantalla. Abrió los ojos con vergüenza y se apresuró a hablar.
—Hola chicos—se rascó la nuca nervioso, aún con lodo en la frente—, lo que acaban de escuchar fue un chiste local, jeje. No crean que no me baño, lo hago a diario—sonrió sin saber que más decir—. Asegúrense de activar mis notificaciones porque voy a hacen un giveaway con productos Apple.
Apagó el teléfono, y suspiró aliviado.
¿Iba a regalar IPhones y MacBooks? Tal vez debía participar para que me diera una.
Llamaron a una reunión de urgencia al equipo de Tom, obviamente yo no fui, ya que tenía «baja médica», y tampoco tenía los ánimos para mostrar mi rostro desfigurado a los del canal. Por lo que, mientras Bernard y Miriam fueron a hacer algunos negocios o esas cosas que hacen los ricos, los demonios y yo nos quedamos a recrear viejos tiempos.
Debo admitir que fui la culpable de que ellos crearan una cierta adicción a la pizza, y en ese instante estaban atragantándose como buitres carroñeros mientras comían.
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Del Amor a la Fama.
Любовные романыMe limpié las lágrimas y decidí enfrentarlo. -Soy yo o todo tu show, tú decides. Anne necesitaba urgentemente un nuevo empleo para terminar de pagar sus estudios, pero jamás pensó que cuidar a unos mocosos le llevaría a tener un...