Llegué hace algunos minutos de la universidad, hoy debía volver a viajar otras dos horas para poder ir a mi cita con Chou, pero no importa estar en carretera tantas horas, la verdad creo que ella me está gustando.
No es como ninguna chica de Gimpo, Chou es normal, no como todas estas locas. Hoy conversamos y me contó que vivía con su abuela, que tenía una hermana pequeña de 11 años y ya me había dicho que tenía una gata pero lo volvió a decir.
Nos encontremos en el centro comercial, espero no perderme porque solo salgo de Gimpo para ir a universidad de resto más nada. Le escribí a Jisung que estaba nervioso y me dijo que no tenía razón para estarlo, que todo iba a salir bien... No le creo, puede pasar cualquier cosa ¿Y si meto la pata? Si eso pasa me meto una escopeta en la boca y listo.
—¿Dónde dormiste ayer? —me preguntó mamá cuando entré a la cocina.
—¿Dónde más voy a estar mamá?
—Jisung —dijo ella con resignación.
—El mismo —le dije mientras abría un paquete de galletas oreo.
—¿Cómo está él?
—Bien, igual que siempre —le respondí mientras comía mis galletas y la veía picar algunas verduras.
—Me alegro, ¿No has tenido más pesadillas? —preguntó mamá.
—Todas las noches —me encogí de hombros.
—¿Por qué no vas a un psicólogo? Eso te puede ser de ayuda —dijo ella.
—Ya nosotros hemos hablado de eso y no iré a ningún psicólogo y menos en este maldito pueblo.
—¿Cuántas veces te he dicho que no digas groserías? Y menos en mi presencia —dijo ella a modo de regaño, ups.
—Perdón, se me escapó.
—Si ajá —dijo ella rodando los ojos.
—Hoy tengo una cita —solté sin más y mamá se giró para verme.
—¿Si? ¿Con una chica? —comenzó ella a hacerme preguntas mientras secaba sus manos en su delantal floreado.
—Si, una chica de mi universidad —le dije con una sonrisa —Se llama Chou y estudia diseño gráfico.
—¡Que bueno hijo! —dijo ella muy emocionada y se acercó a mi para llenar mis mejillas de sus besos.
—¡Mamá! No es para tanto —le dije alejándome.
—Tu no lo entiendes porque no eres madre así que no escucharé frases como esas —dijo ella con una sonrisa de oreja a oreja —¿A dónde irán?
—Iremos al cine, no me dijo qué película íbamos a ver pero lo que sí me dijo que como era de suspenso y tal me iba a gustar —le respondí la pregunta a mamá.
—Oh que bueno, ojalá te diviertas mucho —habló mamá —Me gustaría conocerla.
—¡Pero mamá! Aún nos estamos conociendo, solo somos amigos.
—Tu papá y yo también empezamos siendo amigos —me dijo ella con una sonrisa y yo solo reí mientras negaba con la cabeza.
ESTÁS LEYENDO
Mirarte dos veces
Teen FictionMinho un hombre de 23 años y su mejor amigo Jisung de 20 viven en Gimpo, un lugar donde solo se han encargado de quitarle sus colores a toda costa, pero esos chicos siguen luchando por ser libres... A pesar de vivir en una jaula de cristal. Minho y...
