Pero Barney -protestó Valancy, pasados unos minutos-, tu padre en cierto modo me dio a entender que todavía la amabas.
-No me extraña. Papá posee el título de campeón de las meteduras de pata. Si hay algo que es mejor callar, puedes estar segura de que lo dirá. Pero no es un mal hombre, Valancy. Te gustará.
-Ya me gusta.
-Y su dinero no es dinero sucio. Lo ganó honestamente. Sus medicinas son bastante inofensivas. Incluso sus Pastillas Púrpuras hacen mucho bien a la gente cuando creen en ellas. -Pero yo no soy adecuada para tu modo de vida -suspiró Valancy-. No soy
inteligente, ni culta, ni... -Mi vida está en Mistawis, y en todos los lugares inhóspitos del mundo. No voy a pedirte que vivas la vida de una mujer de sociedad. Claro está, tendremos que pasar temporadas con papá... está solo y ya es mayor... -Pero no en esa enorme casa suya -suplicó Valancy-. No puedo vivir en un palacio.
-No puedes rebajarte a eso después de haber vivido en tu Castillo Azul -sonrió Barney-. No te preocupes, mi vida. Ni siquiera yo podría vivir en esa casa. Tiene unas escaleras de mármol blanco con un pasamanos bañado en oro, y parece una tienda de muebles a los que se les ha quitado la etiqueta. Sea como sea, es el orgullo de las entrañas de papá. Nos haremos con una casita en alguna parte a las afueras de Montreal... en el campo de verdad, lo suficientemente cerca para poder visitarle a menudo. Creo que la construiremos nosotros. Una casa erigida por ti mismo es mucho mejor que una de segunda mano. Pero pasaremos nuestros veranos en Mistawis. Y los otoños viajando. Quiero que veas la Alhambra: es lo más parecido que puedo imaginar al Castillo Azul de tus sueños. Y hay un pintoresco jardín en Italia donde quiero mostrarte cómo se alza la luna sobre Roma a través de los oscuros cipreses. -¿Será más bonito que cuando sale la luna en Mistawis?
-Más bonito no. Pero es una clase diferente de belleza. Hay muchos tipos distintos de belleza. Valancy, hasta este año has pasado tu vida entre fealdad. No sabes nada sobre la belleza del mundo. Escalaremos montañas, encontraremos tesoros en los bazares de Samarcanda, iremos en busca de la magia del este y el oeste e iremos cogidos de la mano hasta los confines del mundo. Quiero enseñártelo todo; verlo de nuevo a través de tus ojos. Muchacha, hay un millón de cosas que quiero mostrarte, hacer junto a ti... decirte. Nos llevará toda una vida. Y tenemos que
encargar ese retrato de Tierney, después de todo. -¿Me prometes una cosa? -preguntó Valancy muy seria.
-Lo que sea -respondió Barney apresuradamente.
-Solo una. Jamás, bajo ninguna circunstancia, ni ante provocación alguna, me reproches que fui yo quien te pidió que te casaras conmigo.
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El Castillo Azul
RomanceLucy Maud Montgomery, escritora canadiense mundialmente célebre por la serie de novelas infantiles «Ana, la de Tejas Verdes», nos dejó en «El castillo azul» su más preciosa historia escrita para el público adulto. El Castillo Azul cuenta la historia...
