Giulia Jennings siempre ha sido una chica tranquila y extrovertida. Tenía una vida resuelta, muy buenas calificaciones, una hija ejemplar, etc, etc. Todo en su vida era perfecto, todo hasta aquel trágico día...
Por su parte, Dominique Reened era un...
-Solo me queda esta línea y ya termino... -Quise asentir con la cabeza, pero algo en mi interior me dijo que no lo hiciera para no estropear el dibujo. - Y... Listo. Ya puedes levantarte.
-¡Por fin! Creí que no ibas a terminar nunca. -Se quejó Mabell como si hubiera sido ella la que hubiera estado una hora tumbada sobre aquella camilla de cuero negro.
-Ven por aquí, guapa. -Asentí colocándome frente al espejo que había colgado en la pared mientras que él agarraba uno más pequeño a mi espalda. -Ahora está enrojecido, pero eso se te pasará enseguida.
-¡A mi me gusta! -Gritó Mabell colocándose al lado de Boh observando el tatuaje que éste había labrado en mi piel.
El dibujo era hermoso. Boh se había lucido con él y yo estaba más que encantada con ello. Ahora en mi espalda se encontraría siempre un cervatillo dentro de un rectángulo con varias florecillas de fondo.
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-¿Y tú qué dices, Giulia?
-Es muy hermoso, Boh. Gracias.
-A tí por confiar en mis manos. -Retiró el espejo mientras que me daba instrucciones de cómo limpiarlo para que no se infectara y luego lo acompañamos al mostrador donde le pagué el precio correspondiente. - Volved cuando queráis, chicas. Mi tienda siempre estará abierta para vosotras.
-¡Y nosotras encantadas, Boh! ¡Hasta la próxima!
Una vez que nos subimos a mi coche, pusimos rumbo hacia la cafetería favorita de Mabell para almorzar algo antes de dejarla frente a aquel famoso hotel al que me había hecho ir a buscarla un día.
-¿Estás segura de que quieres que te deje aquí?
-¡Por supuesto! Tengo que prepararme y preparar la habitación antes de que ellos lleguen. ¡Gracias por traerme!
-Gracias a ti por acompañarme. -Dejó un sonoro beso en mi mejilla.
-¡Te quiero, amiga!
-Y yo a ti. -Respondí antes de que se bajara del coche a toda carrera para entrar en el hotel.
Me olía a que esa relación que se traían entre manos no iba a acabar bien, pero... ¿Quién era yo para juzgar algo y menos una relación?
⚜️⚜️⚜️
-¡Ya estamos aquí!
-¡Hola, hola! -Dije bajando las escaleras tras salir del baño. -¿Dónde está la princesita? -Summer saltó de alegría en los brazos de su padre queriendo zafarse de él para venir conmigo. Me había extrañado que hubiera entrado con sus llaves, pero no me molestaba. -¿Qué pasa, Dom?