Nonno.
Mi padre manda a uno de los servos a encender el proyector de su oficina invitándonos a tomar asiento mientras pasa las fotos de los agentes.
Se detiene en un hombre mayor con unos ojos que se me hacen inconfundiblemente conocidos, despejo mis dudas al escuchar su apellido.
- Fernando Lam -dice con odio-. Jefe de la Central en los Ángeles, con más de treinta y cinco años de experiencia en su carrera, entrenado por Adriano White y su padre. Fue especializado en la central de Italia -abre la boca para seguir, pero la voz de mi abuelo lo interrumpe.
- ¡El Huérfano! -exclama mi abuelo con una sonrisa-. Me cargue a su padre en uno de nuestros encuentros –recuerda con orgullo-. A tu padre le quedó grande el hijo -Porco lo mira con recelo, pero continúa pasando a la siguiente foto.
- Ada Anderson, la zorra.
Intento disimular la sorpresa con la mujer que se cierne ante mis ojos.
- Parece que caíste en cuenta -me dice-. Regresó hace cinco años a la Central pidiendo perdón de rodillas, pero nunca volvió a tener el respeto que le tenían, así como tampoco el gran amor que le juraba su esposo -se echa a reír con el dolor ajeno.
Recuerdo a la mujer, ella estuvo aquí antes.
Pasa a la siguiente foto y se detiene dándole paso a mi abuelo.
- Adriano White -se pone de pie el anciano-. Hijo directo del fundador de la central en Italia. Los White nos siguen el paso desde que tu bisabuelo inició el negocio creando el reino de los Ferrari. Ellos tienen lazos con los Lam desde hace años, pero recientemente sacaron la idea de unir ambas centrales casando a sus hijos -bufa.
»Le tienen envidia a la mafia por crear dinastías e intentan crear las suyas, sin embargo jamás nos llegaran ni al dedo gordo del pie -asegura y cambia de imagen.
«Esto si me interesa, observo esos ojos azules».
- Drake Lam -anuncia mi padre-. Bambino di patate -dice en italiano-, próximo a tomar el control de ese circo junto con la hija de Adriano, lleva en la central desde los dos años de edad, especialista con las dagas, armas y enfrentamientos cuerpo a cuerpo. « Él bebe de papa »
- Lara White -pasa a la foto de la chica-. Nuestra próxima víctima para acabar con su mala imitación de dinastía -no nos da más información respecto a ella, por lo que pregunto.
- ¿Cuál es el plan?
- Nuestro gran amigo Alonzo Greco, dará una fiesta.
- Que raro que no hemos recibido una invitación.
- Sencillamente es porque no nos quieren ahí.
- No me digas, no quieren al gran Señor en su fiesta –finjo asombro-. No me lo puedo creer.
- Bien sabemos que a Alonzo nunca le he caído bien.
- ¿Y ahora quieres llorar porque no le caes bien? -pregunto con sarcasmo.
- Compórtate Iris -asevera con seriedad-. Como decía, la familia Ferrari no es de su agrado -ahora nos mete la culpa a todos-. Y lo que pasó en el Aste Speciali le dio una entrada para poder dejarnos afuera con la excusa de que no deberíamos aparecernos por un tiempo en eventos sociales debido a nuestros problemas con el FBI.
Los Greco siempre han sido recelosos con nosotros, pero solo envidian nuestro poder.
- Obviamente los agentes confiados de que no iremos están pensando en hacer un operativo sorpresa para capturar a ese nido de ratas que deliberadamente se hacen llamar ''narcotraficantes'' -expulsa esa palabra con repulsión-, sin embargo, haremos algo de caridad salvándoles el trasero asistiendo a la fiesta, acabando de una vez por todas con ese montón de payasos que llaman agentes.
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Tentando al Diablo © +18 | Libro #1 | Genes Perversos
Mystery / ThrillerLibro 1: El Diablo corre por mis venas. Iris Ferrari vive en una comunidad regida por un General que se cree rey y puede manejar a todos como le dé la gana, además de ser su padre. Esta es nuestra comunidad, nuestro pueblo, somos Legislazione. Nadie...
