Capítulo 3

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Borroso.

Iris Ferrari.

Veo salir por el margen de la puerta a mi siguiente presa que se atrevió a enfrentarme, a meterse conmigo sin miedo. Soy una de las asignadas más temidas en las pruebas, nadie me quiere enfrentar.

En esta posición me pregunto porque sigo en el suelo con la vista en la puerta, sin embargo antes de ponerme de pie me atropella un recuerdo, uno que estaba bloqueado por mi cerebro, hasta ahora.

''Está encima de mí, recorriendo con su nariz todo mi cuerpo de abajo hacia arriba hasta llegar a mi cara. Se queda mirándome, no puedo ver su rostro, se quién es, su nombre, todo, pero está borroso. Lo único aparentemente claro es la gran y brillante sonrisa de lado que eriza cada centímetro de mi piel.

- ¿Mourrais-tu pour moi? -pregunta a milímetros de mi boca, deleitándome con su maravilloso acento. «¿Morirías por mí?»

Envuelve sus dedos en mi cuello cuando el silencio prevalece entre ambos.

- No me consideró fan de las preguntas sin respuesta, amour.

- Lo haría -lo atraigo a mi boca rozando mi aliento contra sus labios-, haría todo por ti -le aseguro-. Tu es ma chute -y sin más lo beso. «Tú eres mi perdición»

- !Bonne fille, tu n'as aucune idée de comment tu m'excites! -exclama alto soltando una carcajada. Se aparta de mí para sacar algo de su bolsillo-. Tanto que tendré que matarte ahora mismo -dice mostrándome una daga recién afilada. «Buena chica, no tienes idea de cómo me excitas»''

Dos golpes en la madera de la puerta me sacan del trance en el que me encontraba regresando a la realidad, abren la puerta dando paso a un Alec preocupado con la compañía de su mano derecha.

Le pasa por un lado a Cassian atropellándolo con el brazo porque se queda pegado en la puerta y me levanta del suelo revisando que esté bien.

«Ha demostrado varias veces que si alguien que no sea mi padre me hace un solo rasguño no vive para contarlo y un golpe como mi muerte lo devastaría».

- Göttin -dice relajando el rostro-. ¿Te encuentras bien? -pregunta.

- No pude matar a quel figlio di puttana -le digo molesta. « A ese hijo de puta»

- Él no pertenecía a ninguna comunidad -aclara-. Es un agente, vinieron por el general y te iban a tomar de carnada para que se entregará.

- Son unos estúpidos -me burlo de ''la central más eficiente del país''-. Si supieran lo mucho que le importo a mi padre hubiesen tenido un mejor plan.

- No dejes que el coraje nuble tu juicio -niega con la cabeza-, eres importante para la organización tanto como para tu padre, él te quiere con vida. Eres su única heredera para que cuando muera o ceda su puesto y sigas sus pasos reinando junto a mí.

Se acerca mientras se abre paso en mi boca para darme un beso corto.

- Meine schöne frau -musita y vuelve a besarme. «Mi hermosa esposa»

Abro los ojos en medio beso sintiendo una mirada sobre mí, su mano derecha, su mejor amigo, nos observa curioso con una sonrisa desde la puerta.

Vuelvo a cerrar los ojos concentrándome en mi esposo, pero no puedo con las insinuaciones que me tira Cassian ahí parado.

Tiene claro lo que le puede pasar si lo sigue haciendo, pero claramente no le toma tanta importancia como debería, quiere conseguir lo que desea convirtiéndose en Caballero aunque este puesto que anhela pueda llevarlo a su fin.

Tentando al Diablo © +18 | Libro #1 | Genes PerversosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora