Los Cazadores.

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Henryk terminó de asesinar al último de los enemigos, se frotó la frente algo agitado, tomó un poco de aire y recobró su estado tranquilo.

- No lo hiciste nada mal, serías un buen cazador - te felicitó Henryk.

- Bueno... No hay de qué, además si no agarraba esa arma usted ya estaría muerto al igual que yo. Aunque no estoy de acuerdo con matar gente, creo que puede haber una alternativa - dijiste algo agitado mientras sostenías un rifle de caza que le habías quitado a uno de los hombres asesinados por Henryk.

- No la hay muchacho.... No la hay.

Henryk y tú caminaron llegando a una pequeña plaza, dos perros con rabia junto a tres hombres los observaron y corrieron para atacarlos.

- La manera más efectiva de acabar con ellos es apuntando a la cabeza, encárgate de ellos con rifle, yo lidiaré con los perros.

Dicho eso, Henryk corrió hacia los perros y los acabó sin dificultad. Tu apenas mataste a uno de los atacantes pero aún estaban los otros dos intentando acertar un golpe sobre ti, pero solo los esquivabas mientras intentabas recargar el rifle, lograste recargarlo y disparaste dándole de lleno en la cabeza a uno de los hombres, el último te quitó el arma e hizo un corte en tu antebrazo derecho, si no lo hubieras esquivado ya no tendrías ese antebrazo. Henryk corrió y decapitó al hombre salvándote el pellejo (de nuevo).

- Déjame ver la herida, hmm..... Es solo un corte, no es nada grave pero tendré que tapar la herida con algo para evitar alguna posible infección.

Henryk sin pensarlo arrancó un trozo de tela de la manga de tu traje y cubrió la herida.

- Listo.

- ¿Era necesario romper mi ropa?

- Si, ahora a seguir que aún queda camino para rato.

Te reincorporaste y subieron unas pequeñas escaleras y vieron el cadáver de un hombre que había sido mutilado por los perros, Henryk se acercó al cadáver y lo inspeccionó, agarró algo y te lo dió.

- ¿Un frasco con sangre?

- Es un Vial de Sangre, vital para los peligros que aguardan, tienes que consumirlo cuando estés herido.

- ¿Como hago eso?

- Toma.

Henryk abrió una bolsa que tenía en su traje y te dió algunas jeringuillas.

- Úsalas.

- ¿Por lo menos están desinfectadas? No quiero tener otra enfermedad que me vaya a matar.

- Si, están limpias, no soy tan idiota como para no desinfectar algo que uso casi siempre.

Aceptaste dudoso los objetos y empezaste a drenar el líquido del vial llenándolas.

- Guárdalas en un lugar seguro pero que a la vez te permitan un rápido uso.

- Entendido.

Viste uno de los cadáveres y lo observaste detenidamente encontrándote con que tenía una bolsa ideal para guardar las jeringuillas junto a los viales a la vez que agarraste su sable.

- ¿Estás listo, cazador improvisado?

- Si, estoy listo.

Los dos volvieron a subir escalones que los llevaron a un puente, en el puente estaba el equipaje de algunas personas junto a los cadáveres en descomposición de los caballos al mismo tiempo que unas diligencias bloqueaban el camino del puente, siguieron derecho bajando por más escalones llegando a un camino dónde estaban dos hombres robustos y de un metro más alto que tú, Henryk atacó a uno por la espalda logrando matarlo y al otro le cortó el brazo para después clavar su sierra en el cráneo del hombre.

Amor Entre Cazadores (Lady María x Lector)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora