Fuiste a Yharnam en busca de su milagrosa sangre para curar tu enfermedad, logras curarte, pero al salir de la clínica, todo ha cambiado, las bestias rondan por la ciudad, la sangre baña las calles al igual que los cadáveres, los "Cazadores" están c...
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Que la noche se cierne sobre todo lo que está vivo y que de la luna surja el mayor miedo de la humanidad, caos y muerte están a la vuelta, corre pero tus piernas no responderán, el final se acerca, el ocaso de la humanidad llegó.
Ella llegó, Flora, la Presencia Lunar arribó a nuestro mundo. Todos perecerán ante ella, y luego de su llegada, el todopoderoso Azathot despertará para consumir lo que queda de nuestro ya destruido mundo y uno nuevo nacerá del anterior.
Acto 1: Cordones umbilicales.
La Luna roja iluminaba todo Yharnam, veías su hermoso resplandor, hipnotizado por ese color, pero repentinamente una mano tocó la tuya, miraste para saber quién tocó tu mano y ahí la viste, sentada a tu lado y reposando su cabeza en tu hombro derecho.
- María.
- ¿Ocurre algo Novato? - preguntó ella.
- No, solo quiero pasar el tiempo contigo.
- Yo también anhelo eso, sabes Novato... Estamos completamente solos, ¿Quieres hacerlo?
- Solo si es contigo.
María te besó, agarró tu mano y la subió hasta su pecho para que con tu misma mano empiece a desabotonar su gabardina, el cuero cayó cerca y quedando con su camisa púrpura oscuro, ella volvió a usar tu mano y desabotonó la prenda quedando con el torso al descubierto, miraste con lujuria sus senos pero ella te volvió a besar pero con más pasión que antes. Usaste tu mano para masajear suavemente uno de sus senos y ella se separó de ti para luego gemir.
- Novato...
Besaste a María siguiendo al mismo tiempo que preosionabas su seno izquierdo, los gemidos de la mujer siguieron hasta que ambos cayeron de espaldas al suelo.
- Si... ¡Sigue! Hazme sentir placer.
- Lo haré, ya verás.
Besaste el cuello de la mujer haciendo que siga gimiendo, su agitada respiración te exitaba. María rodeó tu cintura con sus piernas mientras se bajaba lentamente sus pantalones, la excitación hizo que hicieras lo mismo e introdujieras tu miembro ya erecto en su vagina. María lanzó un grito ahogado mientras mordía tu cuello pero esa mordida se convirtió en leves succiones.
...
María daba leves espasmos por hacer el amor con gran intensidad, mientras que tú estabas jadeando exhausto a la vez que veías que su mirada estaba perdida y con la legua afuera pero al cabo de unos segundos volvió en sí para luego limpiarse y ponerse los pantalones de vuelta y abotonaba la camisa seguido de su gabardina y gorro. La cazadora te miró descansando y te besó la mejilla derecha hasta que potentes gritos femeninos se escucharon provenientes de la Capilla de Oedon, te pusiste de pie de inmediato mientras te ponías tu ropa de vuelta. Miraste a María y ambos bajaron por una escalera metálica, corrieron unos metros y llegaron a la capilla.