Bienvenido a la Pesadilla, Forastero.

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Abrías lentamente los ojos, miraste a tu alrededor percatándote de que María no estaba presente, te pusiste de pie con un severo dolor en la entrepierna para ponerte tus ropas después de tanta acción que tuviste anteriormente. Bajaste por el campo de flores hasta que te acercaste al portón y estaba abierto, lo traspasaste y caminaste hasta el taller y adentraste en él.

- Ya te lo he dicho antes, si algo sale mal yo me encargaré. - dijo María mirando a Gehrman.

- Comprendo, pero deberías tener algo de preocupación a la hora de hacer... Ya sabes, "eso".

- Lo sé Gehrman, lo sé. No es necesaria la preocupación, tendré cuidado la próxima, te lo aseguro.

María se volteó topándose contigo, la miraste y ella igual, un incómodo silencio se hizo presente al igual que el Cazador.

- Tremendos sonidos escuché, apenas pude dormir. - habló el Cazador tallando sus ojos para luego bostezar.

- ¡Cállate! - dijiste al unísono con María.

El Cazador guardó silencio, suspiró y se fue del taller. Gehrman también se fue con el Cazador. Miraste a María y ella también lo hizo haciendo contacto visual, otra vez fuiste hipnotizado por esas esmeraldas hasta que sentiste una mano acariciando tu rostro, te percataste de que la mujer sonreía cálidamente, ambos se acercaron conectando sus labios en un beso. Te separaste de María mirándola con cariño.

- ¿Para cuando la boda? - preguntó el Cazador apareciendo de la nada solo para que un disparo le rozara la cabeza y se fuera.

- Ese tipo... De verdad es una molestia. - afirmó María guardando su pistola.

- Solo dale una pequeña paliza, para que aprenda. - afirmaste sonriendo.

María se tronó los nudillos mientras salía del taller, ibas a frenarla pero ella se te adelantó y salió, le seguiste el paso pero empezaste a oír golpes y gritos masculinos, buscaste con la mirada a la mujer pero ella no estaba, seguiste los gritos que te llevaron hasta detrás del taller en donde viste a María agarrando por el tobillo al Cazador mientras lo amenazaba con tirarlo al vacío a la vez que Gehrman y la Muñeca evitaban que llegue más.

- ¿Volverás a interrumpirme a mí y a mi marido? - preguntó una molesta María.

- ¡No lo haré! Lo prometo, déjame en el suelo ahora. - respondió un desesperado Cazador.

- Muy bien, te creeré por ahora.

María soltó al Cazador dejándolo en el suelo mientras la Muñeca trataba posibles heridas mayores. Gehrman reprimió a María, te acercaste y viste como ella sonreía de una manera aterradora con la cabeza gacha.

- ¿Porque la sonrisa tétrica? - preguntaste nervioso.

- ¿Eh? Oh, perdón, disfruté mucho hacerle eso. - respondió María dejando de sonreír.

- Me das miedo algunas veces.

- Como sea, vámonos Novato.

- ¿A donde?

- Solo vámonos.

Seguiste a María hasta las tumbas, colocaste tu mano en la lápida para luego desaparecer y aparecer en la Capilla de Oedon, miraste el entorno y todo seguía igual con la excepción de que ahora había más gente que no reconocías salvo Adella y el hombre encorvado.

- Valiente cazador, has vuelto... - Adella hizo una pausa al verte tomado de la mano con María.

- Adella, saludos. - saludaste sonriendo.

- Veo... Que estás ocupado con algo.

- Si, estoy con algo importante ahora mismo.

- Si... No nos molestes. - dijo María dando una mirada de muerte a la monja haciéndola retroceder asustada.

Amor Entre Cazadores (Lady María x Lector)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora