XXX: Blood.

16 1 0
                                        

     De madrugada.
     Las 5:00am exactamente. Salía de su trabajo, su asqueroso trabajo en dirección a la escasa multitud que se localizaba deambulando por la calle sin sus sentidos totalmente alertas; la mezcla de mucho alcohol y algunos psicotrópicos desencadenan conductas y reacciones impropias y también peligrosas las cuales conllevan a problemas serios. Más aún si deseaban saciar sus necesidades primitivas con individuos iguales a ella, quienes son obligados a ser partícipes de múltiples actos asquerosos, morbosos y letales con la única finalidad de hacer lo que el mundo y la sociedad ignorante les han impuesto: satisfacer sexualmente a los Alfas.

     El trabajo de prostitución era una montaña rusa, un día estás en la más alta jerarquía en dónde eres buscada por los clientes de mayor dinero quienes están dispuestos a dar una gran suma de dinero por cogerte y de acuerdo cómo te sepas desenvolver en ese acto, puedes asegurar un cliente fijo con la mísera esperanza de que algún día ese cliente fuese tan condescendiente para poder sacarla de ese lugar. Pero todo cambia cuando la montaña rusa desciende y eres enviada al centro del club para exponer tu cuerpo en tarimas con nada de seguridad en dónde se es humillada, escupida, observada con ojos de sadismo y a veces corría con la mala suerte de ser jalada de la tarima y arrastrada bruscamente por algún Alfa deseoso de sexo y arrojada de forma violenta a uno de los muebles disponibles que se encontraban en lugares oscuros del club y cruelmente era obligada a dejarse violar solo por unos billetes extras y también por obediencia; ya que si no lo hacía, la posibilidad de que fuese asesinada era acariciada como a un velo suave por sus manos.

     Ser Omega era duro. Más cuando se vivía en tiempos injustos con ellos; todos deberían tener las mismas oportunidades y privilegios. Pero el mundo no lo entendía. Desde que aquel chico peliverde comenzó a salir en las noticias, las desapariciones de Omegas estaban aumentando, incluso habían secuestros de niños. Nadie estaba seguro en las calles, todos vivían con miedo de ser la siguiente víctima.

     Los únicos establecimientos que eran un poco más seguros para los Omegas eran las escuelas y preescolares. El motivo era simple: los niños aún eran protegidos pero una vez se les buscaba y salían de dichos lugares no se les garantizaba seguridad alguna.

     Sin embargo, algo extraño ocurría desde las sombras y solo algunos que eran lo suficientemente fuertes lo realizaban. Desde que Izuku Midoriya escapó del hospital y ahora se encontraba encubierto junto con el heredero de los Bakugō y con un equipo muy capacitado como lo mencionaban los rumores nocturnos, daba pequeños indicios de una rebelión; la cual ya se estaba llevando a cabo. Los Omegas se estaban defendiendo a pesar de todas las repercusiones.

     Mesilla Shield tenía 19 años cuando salió de su trabajo como era de costumbre un viernes por la madrugada. Su rutina consistía en llegar al trabajo a la siete de la noche; hora fija de entrada. Se dirigía a los vestidores, buscaba un atuendo adecuado para su cuerpo y un poco de maquillaje extra que nunca debía faltar, luego salía al club para ubicarse en su sitio habitual: una tarima un poco alta en dónde bailaba de forma sensual para poder vaciar los bolsillos de los miles de hombres que se encontraban asechándola. Asesinada cruelmente mientras salía por la puerta trasera del lugar en dirección a la calle principal, su cuerpo fue encontrado en aquel mugriento, húmedo, oscuro con solo unas tenues luces rosadas que iluminaban con desgano. Su cuello fue cortado con un objeto, su ropa desgarrada con evidentes signos de violación, con una peculiar incisión quirúrgica en su abdomen recién hecha muy bien.

     La policía llegó al lugar de los hechos minutos después que una llamada anónima fuese registrada en la base de datos de la agencia indicando la ubicación exacta de la víctima, dicha voz coincidía con la de un hombre. Mashirao junto con cinco patrullas, una ambulancia y una camioneta funebre llegaron al lugar. Aquel novato de la fuerza no contuvo su conmoción, su rostro de entristeció cuando aquel rostro le era muy familiar. Aquella chica trabajaba los fines de semana en un café muy concurrido por él, llegando a establecer lo que parecía ser una amistad. Nunca llegó a imaginarse que esa Omega pudiese llevar un secreto tan delicado en su vida como lo era la prostitución.

ANXIETYDonde viven las historias. Descúbrelo ahora