Episode IV

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—¡Leia, ahora!

Luego del salto mortal y de hacerse con el nuevo sable de luz, Luke Skywalker emprendió la matanza de sus captores, blandiendo la espada luminosa a diestro y siniestro. Esa fue la señal de las jóvenes para ponerse en acción.

Amber se desplazó a toda velocidad, saltando sobre uno de los guardias que apuntaba a Leia con su arma. Leia se apresuró al generador eléctrico para romperlo en pedazos, escurriéndose entre los guardias con agilidad.

Amber golpeó al guardia con un puñetazo firme antes de que él pudiera dar el primer golpe, y cuando su cabeza se inclinó hacia atrás por el impulso, ella tomó el cañón del arma en su mano y lo empujó hacia atrás, impactando en la cara del soldado. Oyó el crujir de los huesos de su nariz extraña y él cayó desmayado, sangrando.

Un soldado se acercó por detrás. Ella lo vio justo a tiempo. Impulsó su brazo hacia atrás, impactando su codo contra el rostro del hombre, que retrocedió. Amber volteó como una exhalación, pateó las piernas del contrincante, haciéndolo aterrizar sobre el suelo de espaldas con un quejido. Lo miró, se agachó y golpeó su cabeza con la culata de la bláster. Él se desmayó también.

Amber revisó el arma en un instante, la cargó y se armó con ella. Disparó a cuatro de los guardias que se acercaban a atacarla y derribó a dos de los que intentaban detener a Leia. Se abrió un perímetro seguro entre la multitud despavorida dentro de la nave y corrió a la ventanilla para mantenerse al tanto de lo que pasaba fuera.

Lo primero que vio, lo único que vio, fue a Boba Fett parado justo detrás de Han, apuntando aquel arma eléctrica con la que la había vencido antes directo a las espaldas de Luke, que luchaba solo en una nave cercana.

Hijo de perra.

Sus verdes ojos emitieron un brillo asesino y, olvidando por un momento su propia pelea, recargó su cuerpo y el arma sobre el saliente de la ventana, preparando un disparo para el cazarrecompensas que no tendría margen de error. Suspiró para serenarse un instante y disparó.

El letal láser dió justo en su brazo levantado y lo atravesó con una quemadura limpia. Amber oyó con una sonrisa satisfecha su alarido de dolor. Entonces, Han volteó alarmado ante el sonido, con el bastón de hierro del guardia entre sus manos, y lo golpeó accidentalmente en la espalda, con tal fuerza que activó los propulsores que lo hacían volar y lo envió a toda velocidad directo a la estructura de la nave, unos metros por debajo de donde Amber se apoyaba. Luego aterrizó con un golpe seco sobre el suelo y la resbalosa arena lo deslizó hacia abajo. Directo a la Fosa. Directo a la boca del Sarlacc, que lo tragó por completo.

Boba Fett murió allí. A manos de Amber Kenobi y Han Solo. Los contrabandistas que jamás debió perseguir.

El cosquilleo feliz de la victoria inundó el corazón de Amber y sonrió por completo, abiertamente, por primera vez en mucho tiempo.

—El camino así es, idiota. —parafraseó la capitana Kenobi. —¡Buen golpe, cariño! —felicitó al cegado capitán en un grito.


Han volteó en todas direcciones rápidamente, buscando la dirección de su voz.

—¿Amber, estás aquí? ¿Dónde estás, dulzura?

Su sonrisa creció aún más ante el apodo que tanto había echado de menos.

Counting Stars | Han Solo; Star WarsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora