Mihail
Desde que apenas era un niño siempre creí que uno pertenecía a la primera persona que despertaba en uno el interés, en la primera persona que hacía latir el corazón rápido y a la que sin estarlo planeando se adueña de la mente sin intenciones de salir de ahí, pero después de conocer a una niña en el jardín de Italia me convencí que pertenecía a ella; la niña de la tiara roja, esa niña que conocí sin planearlo.
Con la clara intención de apropiarme de su vida, pero quedarme prendido de sus ojos hizo que mi corazón latiera fuerte, que mi estómago se removiera y que en toda mi caja torácica sintiera una gran euforia como si el pecho se me arrancaría del cuerpo de una manera inexplicable logrando que todo su rostro quedara grabado en mi memoria hasta el día de hoy.
Fue algo bastante extraño para mí ya que por la única persona que había sentido ese tipo de sensaciones fue por Ivette; sentía en el fondo de mi ser el deseo de protegerla, de cuidarla y mantenerla excluida de todo el mal que abundaba en el mundo criminal, pero al final no fui el hermano que debía ser dejando que alguien nos la arrebatara de nuestras vidas.
Saber que perdí a mi hermana dos años luego del viaje que emprendí a Irlanda del que creí haber despertado hace unas horas, después de que mi padre me diera el título de líder y después de haber dejado detrás mi relación con Irina me ha caído muy mal en el estómago, pero no tanto como escuchar de la boca de esa mujer ese nombre y ese apellido que retumban en mi cabeza llevándome a cuando tenía trece años.
Escuchar «Martinelli»; ese apellido que lo lleva Damon, quien es el líder más irrespetado de todos los clanes, pero que por traer al mundo una hija como la que tuvo me hizo no pegarle un tiro cada vez que coincidíamos en eventos sociales, pero que ahora al volver a escucharlo junto a ese nombre significa que mi yo de adulto logró relacionarse con la persona a quien pertenezco, que pude tenerla a mi lado, cuidarla y hacer por ella cosas que nunca haría por nadie más.
Repito una y mil veces ese nombre en mi mente para no olvidarlo «Eloise» un nombre especial para una mujer especial y del que estaba ansioso por saber, pero que nunca pude descubrirlo con mi contacto que conseguí gracias a Adolphe cuando recién había terminado con Irina, quizás él pueda darme más detalle de ella aunque que saliera de la boca de esa mujer que al parecer es quien está al mando de todo me hace mirar la puerta por la que acaba de salir porque sabe más de Eloise que todos los que me miran como si estuviera completamente loco.
—Todos afuera — murmuro.
—No podemos dejarte solo, Mihail— se acerca Galya.
—Déjenme con Laurente — miro al hombre.
Galya lo mira buscando un asentimiento por parte de él, lo recibe y hace que todos salgan incluso a Viktoria que con el comentario que me hizo Sergei ya me está haciendo desear jugar con cuerpo para que deje de estar fingiendo amor cuando sus ojos me gritan miedo, temor y horror.
—¿En qué puedo ayudarte? — cierra la puerta.
—Ahora mismo estoy procesando todo intentando mantener la calma, pero no es posible mantenerla con tanta gente en casa— musito—. Mi yo de diecinueve años tiene un contacto memorizado y quisiera que investigaras sobre su dueño— lo miro.
Se sienta a mi lado tomando una tableta más avanzada a la Nokia 770 Internet que usaba, la enciende y curioseo mirando lo que hace.
—Si es un contacto de hace dieciséis años no creo que aún esté activo— informa deslizando sus dedos—, pero estoy aquí para ayudarte en lo que quieras así que dime el contacto— me mira.
Le digo el número haciendo un gran esfuerzo mental, lo registra, continúa deslizando la pantalla y de repente frunce el ceño.
—Está activo—murmura— y el dueño de ese número está en esta casa—se levanta sorprendiéndome.
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EUFORIA
ActionLibro 2. Sensaciones que hieren. Dicen que donde hubo fuego, cenizas quedan, pero para Eleora y Mihail, las cenizas nunca fueron suficientes: la llama sigue viva, intensa y peligrosa. Ella ha regresado, más poderosa y decidida que nunca, dispuesta...
