CAPÍTULO CUATRO- ARDID

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Narrador omnisciente

Desde hace siglos los linajes de familias de alta posición económica han reinado por encima de las familias no tan agraciadas desatando con esto una guerra entre clases sociales donde solo gana el más poderoso.

Para los Mikhailov quienes desde hace tantos años han galardonado ese apellido no solo por nacer en una cuna de oro sino por su inteligencia, esfuerzo y dedicación en todo lo que hacían y la audacia que poseían lograron alcanzar todas las áreas de negocios desde pozos petrolífero, minas de metales preciosos hasta negocios industriales y negocios en el sector recreativo alrededor del mundo.

Era tanto el dinero que poseían que ya no les quedaba deseos o gustos por cumplir porque cada una de las vanidades que deseaban las conseguían sin mucho esfuerzo, pero esto era gracias a que los antepasados de Lev Mikhailov se había encargado de hacer su labor en la sociedad noble de la que provenían donde explotaron su potencial logrando con esto que su patrimonio personal lograra superar a muchos multimillonarios en todo el mundo aunque para Lev su mayor tesoro eran sus hijos «Luka, Lenin y Laurente» a los que solo le pedía dos cosas las cuales eran que mantuvieran su legado de ser siempre los mejores en todo lo que hicieran y que por nada en el mundo se emparejaran con mujeres no dignas de su apellido.

Los Mikhailov solo engendraban hombres por eso las mujeres que se convertían en esposas de ellos adquirían el apellido inmediatamente se casaban para mantener una familia solida de hombres y mujeres que galardonaran ese apellido.

Una de las reglas que poseía esta familia para mantener las cualidades de los Mikhailov intactas y para lograr que permanecieran los genes dominantes de ellos era que se procrearan hijos con mujeres de su mismo estatus social, pelinegras y de ojos grises o azules porque solo así mantendrían las características más comunes de ellos para ser reconocidos a todos los lugares que llegaran, pero como siempre hay un rebelde en todas las familias, la familia de los Mikhailov no era la excepción.

En todas las familias existe alguien que es la oveja negra, que lleva siempre la contraria a todas las reglas y para Lev su hijo mayor era la oveja negra de la familia, aunque Luka Mikhailov nunca fue oveja negra porque un hombre tan inteligente, tan bien preparado y con sus participaciones en guerras bélicas que han sido plasmadas en libros y que forman parte de la historia del mundo no podía ser una simple oveja.

Luka Mikhailov no era la oveja negra de la familia porque él era un lobo feroz, tan feroz que cuando conoció a Galya Moskaleva una rubia bastante atractiva, de ojos azules, aunque tan claros que podían verse como si fueran grises no dudó en presentarla frente a su familia como su mujer y para los Mikhailov solo existirá siempre una mujer en sus vidas por más compañeras sexuales o esposas según la ley tengan y esto era algo que él sabía y por eso se reveló cuando su padre, sus hermanos y demás allegados empezaron a investigar la procedencia de esa mujer que traía al hijo mayor de Lev Mikhailov como un poseso en contra de los ideales de su familia.

Aunque a pesar de que Luka se molestó Lev continuó su investigación donde descubrió que los Moskalev eran personas con dinero, pero con poca educación, sin modales y no aptas para pertenecer a una familia como la suya obligando a Luka que dejara a la mujer ya que sentía que Galya solo buscaba limpiar la descendencia de su familia uniéndose a ellos y Luka siendo rebelde, obstinado y muy persistente ignoró a su familia contrayendo matrimonio con esa mujer que lo volvió menos racional.

Mientras que los Moskalev se sentían más que orgullosos restregándoles a sus vecinos y conocidos la gran unión de su hija mayor con uno de los solteros más codiciado en todo Moscú para los Mikhailov esa unión no era más que un acto de rebeldía que terminaría en muerte.

EUFORIAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora