Mihail
Matar es uno de los actos más satisfactorio cuando de destruir se trata, sentir como la vida se escapa del cuerpo de la víctima entregándote su último suspiro es tan igual de placentero como conseguir eyacular después de una buena sesión de sexo, pero en los últimos años ninguno de esos dos actos ha logrado satisfacerme como quiero llevándome a dejar que el alcohol y la nicotina arranquen de mí ser el deseo incesante de sentirme pleno, completo o tal vez conforme con mi vida como aquella vez.
Abro la lata de atún agachándome en el piso dejando que el gato se alimente cuando la hora de su almuerzo llega y continúo mi camino dejando las zanahorias cerca del conejo que yace en su jaula moviéndose inquieto por saber que comerá.
—Debes sacar a esos animales de aquí— Viktoria aparece en mi campo de visión.
—Están en mi casa y en mi casa están las cosas que quiero así que si no te agradan vete tú — fijo mi vista en Milo.
Devora el atún en segundos volviendo hacia mí para ronronearme en los pies.
—No te lo pido porque no me agraden, aunque Milo me de miedo en ocasiones, pero es porque cada día debo tomar antialérgicos porque ambos me provocan alergia — me abraza por la espalda.
—Ellos se quedan aquí — demando.
—Ahora estamos en tu casa, pero ¿Qué pasará cuando estemos en la nuestra? — me hace girar— ¿Qué pasará cuando compartamos nuestro nido de amor y no pueda ni dormir bien por los pelos que suelta el conejo y por la presencia del gato?
—Te tomas algo y listo — besa mi mejilla—. Intenta no acercarte a ellos para que no te den más alergia y trata de comunicarte con Alessandro para lo que haremos en la noche—me alejo de ella encerrándome en el despacho.
Destruir a Damon Martinelli se ha convertido en mi único objetivo en la vida gracias a las cosas que provoqué hace unos años se convirtió en el amo y señor del mundo criminal porque solo le dejé el camino libre para que se posicionara incluso por encima de la Bratva tomando el control de todas las calles de los lugares más demandados del mundo.
Ya hemos ido por él un montón de veces, aunque al final nuestros intentos son nulos porque quienes terminan perdiendo somos nosotros. Está instalado en Italia, pero su casa es impenetrable, nadie entra o sale si no es con cien mercenarios alrededor protegiendo a todos los que están en su interior; personas que aún no hemos podido identificar a pesar de sobrevolar la propiedad con drones, pero tienen instalado un sistema que los hace caer dejándonos con las manos vacías.
Mi deseo de encontrarlo ahora es solo por Ivette y por su hijo, por lo que le hizo a mi hermana y por saber que tiene bajo su poder a su hijo que a pesar de tener la sangre Martinelli en su físico claramente ganan los genes de los Mikhailov.
Miro el mapa de la selva de los rebeldes que trabajan para él en Guatemala, son quienes surten sus almacenes de cocaína y quienes se mantienen fuertes quitándole la oportunidad a los demás grupos delictivos en crecer. Iremos por ellos para debilitar al italiano porque sin surtidor sus calles se verán amenazadas dejando que nosotros introduzcamos nuestras mercancías nuevamente.
Reviso cada punto estratégico para saber cómo distribuir a mis hombres para lograr darle un golpe de estado a Damon por lo menos en el sector droga.
—Conseguí esto— escucho la voz del hombre y evito mirarlo a los ojos—. En el fuerte trabajábamos con estos materiales porque son más resistentes, pero me he dado cuenta que en las fábricas están gastando más insumos al revestir de tres capas de metales frágiles cada arma.
— ¿Que sugieres? — siento su mirada sobre mí en busca de que ponga mi vista en él.
—Es mejor trabajar con un solo material, aunque sea más costoso que tener que utilizar tres para garantizar la resistencia— explica.
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EUFORIA
AçãoLibro 2. Sensaciones que hieren. Dicen que donde hubo fuego, cenizas quedan, pero para Eleora y Mihail, las cenizas nunca fueron suficientes: la llama sigue viva, intensa y peligrosa. Ella ha regresado, más poderosa y decidida que nunca, dispuesta...
