CAPÍTULO TREINTA Y CUATRO- ANARQUÍA II

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Narrador Omnisciente

Eleora y Lev terminan su abrazo despidiéndose para emprender el vuelo, ordena todos los viajes a los diferentes países de concentración masiva, prepara su equipaje viendo la fotografía que le envía el francés de todos en la playa con su hija durmiendo sobre el regazo de Colette acongojándole el corazón y baja al salón donde se encuentran los demás despidiéndose.

—Cuídate, Miguel—dice Galya agarrando el rostro de su hijo que sigue sin procesar lo que sus ojos vieron—. Recuerda que quizás no puedo sentir amor, pero lo que siento por ti desde el primer momento que te tuve en mis brazos no se compara con lo que significa esa palabra para lo demás porque por ti siento más que amor — susurra mirando sus ojos oscuros del enojo—. Te protegí con mi vida en mi vientre, te he protegido todos estos años del mal que nos rodeara siempre porque lo llevamos dentro y te seguiré protegiendo hasta el final de mis días porque eres lo más valioso que tengo—musita agarrando sus brazos para abrazarse con ellos por sus hombros.

—Intenta mantenerte con vida, Galya— indica dándole el abrazo que ella necesitaba sentir de él.

—Lo mismo te digo, Miguel—afirma aparatándose.

Atrapa a su otro hijo llenándole la cara de besos porque con él siempre ha tenido más afinidad, susurra en su oído palabras de motivación y vuelve a abrazarlo sabiendo que será difícil para él estar alejado de sus hijos en una situación como esta.

—Cuida a Lucas y Olivia con tu vida, mamá— pide Andrei abrazándola mirando a Eleora al otro lado con Lev.

—Sabes que los cuido con mi vida porque son mi vida— afirma atrapando su rostro—. Mantente cerca de Danyah, solo demanda lo que consideres que sea útil para apresurar la devastación de América del norte y regresen a Rusia de inmediato para empezar desde cero porque los planes sobre la Bratva están claros —explica en disimulo sin soltarlo.

—¿Destrucción? — indaga interesado por esa decisión que se ha comentado entre todos sin tener una confirmación.

— Reestructuración— aclara—. Estoy segura que este será el momento de que los Moskalev se adueñen de lo que tanto quieren desde hace años porque tu tío será el nuevo líder de la Bratva, perdonando de esa forma la muerte de su primogénito Fedor y su hija Aleksandra en manos de tu hermano ya que de otra manera seguiría confabulando en su contra— explica acariciando su cabello.

—¿Por qué lucharemos buscando emancipación si continuaremos conexos al mundo criminal? — inquiere receloso.

—Debemos dar lo mejor de nosotros porque ya es momento de que cada quien esté en el lugar que le corresponde— afirma respirando profundo—. La Bratva morirá para los Mikhailov, pero vivirá para los Moskalev — confirma reflejando sus intenciones en esas palabras.

—¿Para todos los Moskalev, mamá? — inquiere Andrei ladeando una sonrisa tras entender perfectamente sus palabras.

—Para todos los Moskalev, hijo— musita sonriente.

—Cuida a los gemelos, Galya— ordena besando su mejilla.

—Cuídate tú, Andrei— pide separándose.

Su hijo se acerca a su esposa dejando un beso en sus labios, hunde sus dedos en su cintura lastimándola por la presión que ejecuta, observa sus ojos oscuros hablándole con los suyos porque con ella nunca han sido necesarias las palabras y recoge su equipaje con miles de planes en su cabeza ahora que tendrá acceso total de la Bratva por medio de su tío favorito Aleksander Moskalev.

—No te despidas— le dice Angelo a Pavel cuando se le acerca a despedirse—. Tengo una mala experiencia con las despedidas— aclara por la cara que pone el ruso abrazándolo.

EUFORIAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora