CAPÍTULO TREINTA Y UNO- CERROJO

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Mihail

Dicen que quienes pierden también son ganadores, pero para entender ese enunciado es necesario aclarar bajo cuales circunstancias esas palabras toman sentido ya que para convertirse en perdedor primero hay que ser un gran ganador para que aun con cadenas en manos ese epíteto siga presente en quienes delante de los ojos de los incultos, el juicio de los ecuánimes y el sentir de los insidiosos es considerado destruido, arruinado y perdedor.

Es por esto que cuando se está en medio de una situación en la que escapar o huir no está entre las opciones más factibles; ya que así mismo como las caídas son fulminantes cuando más alto se está, de igual forma la conquista de la cima se hace más exquisita cuando se toma desde el suelo siendo de rigor bajar las armas, erguirse y ondear la bandera blanca de redención porque quien es indestructible en el cielo lo seguirá siendo en el infierno.

Quien se considera indestructible en el mundo criminal tiene un gran grado de avaricia que lo llevará por el camino angosto llamado perdición porque ese adjetivo solo lo podemos usar quienes seguiremos compactos a nuestros ideales, fortalezas, habilidades, destrezas, crueldad, sadismo y depredación aún estemos saltando contra un acantilado.

Siempre me he considerado indestructible siendo el más avaro entre los de mi clase porque he trabajado desde que entendí el significado de la palabra "Mío" para convertirme en alguien impenetrable de mente, imperturbable en complacencias e inmutable de poder con el fin de que mi destrucción no estuviera en manos de mis enemigos, autoridades o adversarios envidiosos ya que si de destruirme se trata solo a quien le entregué poder total sobre mi puede hacerlo.

Por eso con la finalidad de siempre mantenerme firme en cualquiera de los mundos que soy dueño con ese adjetivo tatuado en mi frente me valí de crear fortalezas exclusivas desvinculadas totalmente de la vida que llevo en el mundo criminal y en el mundo empresarial teniendo a personas capacitadas alrededor de todo el globo terráqueo que son los responsables de asegurar mi raciocinio informándome de todo lo que ocurre con las personas que están en mi entorno.

Teniendo conocimiento siempre; gracias a esas personas, de todo lo que ocurre en mi hábitat, pero permaneciendo excluido de la realidad hasta que sean los mismos hechos que me lleven actuar de acuerdo a las situaciones que se presenten mostrándome sin espejismo, quimeras o ilusión pareciéndome físicamente a la persona que muchos creen conocer sin saber que lo que saben de mi es porque yo soy el que decido que quiero que sepan aunque en esas situaciones se quedan atónitos desconociéndome totalmente cuando me quito la epidermis transmutándome en la persona que realmente soy.

Son esas personas a las que siempre recurro cuando ninguno de los que tengo cerca pueden darme respuestas y son esas personas las que me hacen mantener mi cerebro condicionado almacenando hechos que prefiero no admitir ni en mi mente ni en voz alta como método de seguridad.

Fueron esas mismas personas quienes durante mi ausencia mental me enviaron docenas de correos a los que pude acceder cuando recuperé la memoria descubriendo lo que sucedía con la persona que me tiene ahora mismo con esposas en mis muñecas.

Muchos me definen como un ser teórico sin saber exactamente el peso de esa cualidad porque es bastante complicado poder entender el modo en el que opero por tener un razonamiento del tipo metódico, inductivo y dialéctico que me permite tener control total de mi cabeza de una manera muy organizada manteniéndome eximido de la realidad ya conocida esperando que llegue el evento donde se efectúe provocando que inmediatamente recuperara mi memoria descubriera lo que estaba haciendo ella por las premisas expuestas por mis contactos antes de perderla.

Está jugando a la defensora de la ley con su abuelo Jerome Bettencourt que estoy seguro que no velará por su bienestar en cuanto nos tenga en unas rejas de máxima seguridad porque los tratos entre criminales como ella y las autoridades como él son una mentira de la que nadie se puede librar llevándola a degustar el sabor de la devastación porque de una abatía igual a la mía no podrá redimirse.

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