Capitulo diez

1.6K 111 3
                                        

Zairo D'angelo

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Zairo D'angelo

15 de junio del 2018

La puerta de la oficina se abrió, y ahí estaba Keyra. Pero no era la misma Keyra que conocía. Su rostro reflejaba una tristeza profunda, y cuando la vi acercarse, mi mirada se detuvo en el moretón oscuro y el rasguño que cruzaba su mejilla. Era un golpe en el estómago, una visión que me hizo sentir que el aire se me escapaba. Un golpe de furia y preocupación me atravesó como un rayo.

No podía creer que alguien le hubiera hecho daño. La rabia se encendió en mi interior, un fuego que no podía ignorar. Cada paso que daba hacia su silla parecía aumentar mi irritación. Cuando se acomodó, vi cómo trataba de enderezar su postura, de mostrarse fuerte, pero el nudo en mi pecho solo se apretaba más. Cada vez que miraba su rostro, sentía que algo dentro de mí estallaba.

El resto del equipo llegó, ajenos a lo que había sucedido. Las risas y las charlas llenaban la sala, pero para mí, todo era un murmullo distante. Mi mente estaba enfocada solo en ella, en el dolor que tenía que estar sintiendo. ¿Quién se creía Chloe para hacerle esto? La ira empezaba a transformarse en un deseo de venganza.

Cuando nuestros ojos se encontraron, la conexión fue inmediata. Su mirada era una mezcla de desafío y vulnerabilidad, y aunque sabía que estaba intentando esconder su dolor, no podía evitar sentir una oleada de protección hacia ella. Era una mezcla extraña de frustración y una necesidad casi instintiva de defenderla.

—Hoy discutiremos los próximos desfiles y campañas que tenemos en puerta —comencé, tratando de concentrarme en el trabajo. Pero mi atención seguía desviándose hacia ella. El moretón era como una marca en su piel, un recordatorio cruel de lo que había sucedido. La rabia burbujeaba dentro de mí, y las palabras del informe se volvían un eco distante.

La reunión avanzó, y discutimos la nueva colección de primavera. Tendríamos días intensos: sesiones de fotos, la búsqueda de nuevos modelos, y el evento principal que se acercaba rápidamente. Pero en mi mente solo había lugar para el dolor de Keyra. ¿Cómo podía seguir adelante con los planes cuando ella estaba así? Cada idea que compartía se sentía vacía y distante.

—El casting es crucial. Necesitamos nuevas caras para refrescar la marca, y quiero que todos estén al tanto de los finalistas. La presentación debe ser impecable —dije, intentando mantener la voz firme mientras mis ojos volvían a ella. La forma en que se mordía el labio me decía que no estaba del todo presente, y eso solo alimentaba mi frustración.

El equipo discutió ideas, pero yo apenas escuchaba. Las palabras se perdían en el aire. Todo lo que quería era sacudirla, preguntarle qué había pasado, hacer que me mirara y dijera que todo estaba bien. Pero sabía que no era el momento. No quería ser el que interrumpiera la reunión, aunque cada minuto que pasaba se sentía como una traición a su dolor.

Cuando finalmente se planteó la idea de buscar nuevos talentos, no pude evitar intervenir.

—Deberíamos asegurarnos de que los modelos que elegimos tengan una imagen positiva, no solo en apariencia, sino en lo que representan —dije, con un tono más serio de lo habitual. La mirada de Keyra se posó en mí, y aunque trataba de parecer neutral, podía ver la tensión en su cuerpo. La preocupación y la tristeza seguían ahí, escondidas detrás de su fachada.

IndelebleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora