Libro I
Nombre de antes DESTINATI A STARE INSIEME
La leyenda afirma que aquellos que estén unidos por el hilo rojo están destinados a convertirse en almas gemelas, y vivirán una historia importante, y no importa cuánto tiempo pase o las circunstanc...
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Tiempo después
El gran día había llegado. La mansión donde se llevaría a cabo la ceremonia estaba adornada con luces delicadas, flores frescas y detalles elegantes que reflejaban la personalidad de la pareja. El cielo estaba despejado, y el aire llevaba consigo una brisa ligera, perfecta para un día tan especial.
Zairo se encontraba en una habitación apartada, ajustándose una y otra vez el nudo de la corbata frente al espejo. Su reflejo le devolvía la mirada de alguien que intentaba mantener la calma, aunque por dentro sentía un torbellino. Sus manos temblaban ligeramente, y un suspiro profundo escapó de sus labios. A su lado estaban Eiden, Dante, Arche, Axel, Alec y el Sr Harrison, quienes intentaban aliviar la tensión del momento con bromas y palabras de ánimo.
—¿Crees que alguien notará si me equivoco en los votos? —preguntó Zairo, intentando sonar relajado.
—Definitivamente, todos —respondió Dante con una sonrisa traviesa, mientras los demás reían. Eiden le dio un suave golpe en el brazo.
—Vamos, deja de molestarlo. Estás perfecto, Zairo. Keyra te ama y eso es lo único que importa hoy —dijo Eiden con una mirada de complicidad.
Arche, que estaba con su hijo Kyan, sonrió mientras miraba a Zairo. El pequeño, con apenas nueve meses, gateaba alrededor de su padre mientras observaba a los adultos.
—Kyan está feliz, ¿verdad, campeón? —dijo Arche, acariciando el cabello del niño.
Kyan, que sólo balbuceaba y sonreía, miró a Zairo con curiosidad, haciendo que todos rieran.
Mientras tanto, en otra parte de la mansión, Keyra se preparaba rodeada de Alyssa, Enya, Luna D'Angelo y Paulo. La habitación rebosaba de energía. Enya, quien llevaba a su pequeña hija Aysel de tres meses en brazos, observaba emocionada cómo ayudaban a Keyra con los últimos detalles de su vestido.
—Es perfecto —dijo Keyra, con los ojos brillantes mientras se miraba al espejo.
Alyssa ajustó el velo mientras Luna aseguraba el broche en su cabello. Paulo, siempre encantador, soltó un silbido de admiración.
—Zairo va a perder la cabeza cuando te vea, Keyra. Estoy seguro de que se quedará sin palabras —comentó, ganándose risas de todos.
Enya se acercó con cuidado, sosteniendo a Aysel en un brazo mientras acomodaba un pequeño ramo en la mesa.
—Estás radiante, Keyra. Es como si hubieras nacido para este momento —dijo con ternura.
Las campanas sonaron anunciando que la ceremonia estaba a punto de comenzar. Los invitados tomaron asiento, creando un murmullo de expectativas. Zairo, con el corazón latiéndole como un tambor, caminó hacia el altar acompañado por sus amigos. Dante iba a su lado derecho, con una sonrisa confiada, mientras Axel y Alec seguían detrás. Arche, cargando a Kyan, se aseguraba de mantener al pequeño entretenido, y Eiden cerraba el grupo, brindándole apoyo silencioso a Zairo. Cada paso sentía como un desafío, pero la imagen de Keyra en su mente lo impulsaba hacia adelante.