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Desde la boda de Eda y Serkan, Engin no había podido dejar de pensar en la idea de seguir los pasos de su amigo. Sabía que nunca podría volver a enamorarse, su amor por Piril era totalmente incondicional y la amaba aún sabiendo lo adicta al trabajo trabajo era, o que le gusta hacer yoga frente a la televisión mientras él veía el partido solo para hacerle la contra.

Engin amaba cada cosa de ella, había tenido tiempo de sobra para conocerla a fondo pero conocerla como pareja fue lo que termino por hacerlo perder la razón.

Ahora mismo, la miraba ir y venir entre los demás. Le gustaba dar órdenes y revisar el trabajo, le era adictivo el trabajo porque le apasionaba y Engin le había tomado el gusto a verla hacer aquello.

—Em... Piril, puedes venir un segundo por favor— pregunto él apoyándose en el marco de la puerta de su oficina.
Cuando crearon Art Life y crecieron al punto de convertirse en jefes de otros. Serkan, Piril y Engin habian decidido tener sus propias oficinas privadas dejando el área común para los demás. En aquel entonces cada uno eligió un espacio y creo su oficina a su imagen y semejanza, en ese tiempo a Engin le pareció buena idea tener una oficina totalmente de cristal cual pecera pero justo ahora le parecía la idea más horrible que había tenido. No podia tener nada de privacidad, cualquiera podía levantar la vista y verlo incluso haciendo algo tan simple como sonarse la nariz. Así que cada vez que quería acercarse a su novia, tenía que correr escaleras arriba, hacia la oficina de ella que era un poco más cubierta.

—Engin. ¿Que sucedio?— pregunto la pelirroja con una pequeña sonrisa.

—Queria verte, estas trabajando y ni siquiera volteas a mirarme— se quejo él ensanchando la sonrisa de ella.

—No lo hago porque acordamos que seríamos profesionales. En la oficina solo somos colegas en eso habíamos quedado— le recordo ella haciéndolo rodar los ojos.

—Ya lo se, pero justo ahora necesito un beso— pidió él sin ningún tapujo logrando que Piril se sonroje enseguida. Si hay algo que la pelirroja no aprobaba eran las demostraciones amorosas en público y mucho menos frente a sus colegas.

—Engin... no podemos. Todos mantenemos nuestro perfil profesional aquí. Hasta Serkan y Eda— argumento ella pero Engin volvió a rodar los ojos.

—Si, porque vaya a saber que cosas hacen en la oficina que tienen arriba— contesto Engin haciendo que Piril abra los ojos impresionada con la insinuación.

—De todos modos, no lo hacen frente a los demas— se defendió después de recuperar la compostura.

—Solo quiero un beso—  volvio a pedir él haciendo un puchero que ablando completamente a Piril. Engin a veces podía ser tan aniñado, pero ella amaba eso de él, le encantaba lo divertido y distendido que podía ser. Así como también le gustaba mucho su lado profesional, le encantaba verlo trabajar.

—Aqui no puedo— susurro Piril como un modo de disculpa mientras se acercaba un poco más para tomar disimuladamente su mano, pero Engin se aprovecho de eso y tiro de ella hasta estampar su boca contra la suya.
Piril ni siquiera pensó en corresponder el beso, simplemente se alejo lo más pronto posible pero ya era tarde. Erdem pegado al cristal con su telefono apuntando hacia ellos, les había tomado una foto. Y lo peor, Serkan sosteniendo a Eda de la cintura los miraba atentamente con una de sus cejas elevaba. Piril se puso completamente colorada al verse expuesta, y corrio fuera de la oficina de Engin. Eda le dio una mirada a su esposo antes de seguir los pasos de su amiga al igual que Selin que la habia visto desde fuera del área común.

••••••

—¿Que creias que haria ella?— pregunto Serkan. El y Engin se habian encerrado en la sala de juntas despues del pequeño espectaculo.

𝒀  𝒔𝒊...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora