Frío y nieve

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Enero, 2019

Ataviadas para soportar de la mejor forma posible el frío, esquí y bastones en mano, subieron los últimos metros hasta llegar al punto elegido para hacer el primer descenso. Aunque Miriam ya había ido a aquella estación de esquí varias veces y se reconocía que se le daba bastante bien, quiso coger un trineo por si a última hora Mimi no se manejaba del todo. Los intentos previos habían sido un poco desastrosos, por decirlo de alguna manera, eso sí, risas no faltaron. Estaban disfrutando como dos niñas pequeñas, sin nadie que las conociera, sin nadie que las mirara ni se fijara en ellas, pudiendo mostrarse sin miedo, un poco libres.

Miriam podía acostumbrarse a eso, y Mimi ya lo había hecho. Mimi estaba en las nubes, disfrutando a tope del momento, de su gallega, procurando guardar cada segundo de aquella mañana en su retina.

-¡Miriam! -la llamó entusiasmada la granadina.

-Chica, no hace falta que grites que estoy a un palmo.

-Esto está mu empinao, ¿no?

La gallega soltó una risotada divertida mientras le respondía sin pizca de delicadeza.

-Mimi, es la pendiente de los niños... si me dices que no bajas esta yo me retiro -dijo soltando lo que llevaba en las manos en un gesto de dramatismo y comicidad.

-No entiendo cómo puedo salir con una borde como tú.

Y nada más decirlo Mimi temió la respuesta de la gallega.

<<¿Salir?, Mimi, ¿enserio has dicho eso?>> pensó la granadina queriendo darse una torta en la frente.

-No saltemos de nivel tan pronto, que te llevo a la pendiente de expertos, ¿eh? -salió del paso la gallega aliviando la tensión.

-Ya pensé que me reñías, cabrona.

-Y ahora me insulta... no si es que a mí esto no me compensa -suspiró agachándose para recoger parte del material necesario para hacer el descenso. -Bueno, te quedó clara la explicación de la monitora, ¿no? -dijo esperando que la respuesta fuera afirmativa porque si no se tiraba de los pelos.

Habían pasado más de media mañana con la instructora, Miriam grabando cada caída de Mimi y Mimi procurando mantener su dignidad lo más alto que podía en esos momentos. No era torpe para los deportes, pero aquello no iba con ella, si no consiguió nunca patinar. Que no era lo mismo ni de cerca, pero para Mimi todo lo que conllevara no tener los pies en el suelo le parecía complicado. Eso sí, rendirse nunca. Ella era tenaz y no cesaba en su intento hasta que avanzaba. En eso las dos se parecían mucho.

-Reina, no me hagas recordarte lo bien que se te dan las sevillanas...

-Oye, perdona, pero se me dan genial -repuso ofendida. -No me pasé toda la noche con Julia y Mary ensayando para que ahora ame vengas tú con estas, tú precisamente.

-¿Yo precisamente?

-Chica, que para ser andaluza te falta gracia.

-Y tú pa tener ese acento gallego qué poco sexy... coño, illa, si es que no te encuentro defectos ni queriendo.

La menor hizo un gesto de superioridad, y con una sonrisa socarrona dibujada en la cara se puso al pie de la colada.

-Te espero, ¿eh? Sin prisa, no vaya a ser que te hernies.

-Si es que no me funciona la cabeza después de la clase.

-Normal, chica, como no tardast...

-Qué culazo tenía, cuando hacía esa postura de... -la interrumpió con maldad haciendo uno de los movimientos que más habían tenido que repetir a la perfección.

KILLA / Miriam²Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora