-¿Sabes? Si hago un barrido por lo nuestro, de esos que hacen en las pelis y me paro a pensar... No puedo evitar acordarme de que hemos pasado una puta pandemia juntas... -empezó a decir descolocando por completo a la gallega.
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Marzo 2020
--"Buenas tardes, estimados compatriotas, en el día de hoy acabo de comunicar al Jefe del Estado, la celebración mañana de un Consejo de Ministros extraordinario para decretar el Estado de alarma en todo nuestro país, en toda España durante los próximos 15 días..." -la televisión sonaba de fondo.
Menuda mañana llevaba, sus padres que no dejaban de llamarla angustiados porque decían que las cosas estaban poniéndose feas, aquel corbata que no dejaba de salir en la televisión a dar datos y datos pero nadie hablaba claro, y Mimi que esperaba estuviera aterrizando ya. No quería ni pensar en la posibilidad de que se quedase encerrada allí sola.
Volvió a llamarla por quinta vez en la última media hora. Nada. Arriesgándose a vestirse para nada, se decidió a tomar una ducha y pillar unos vaqueros simples y la primera sudadera que pilló por casa. Camino al aeropuerto, entró una llamada al teléfono. No pudo ver el número, pero respondió desde el manos libres por inercia.
-¿Sí?
-Miña nena, que vai pasar ao final? Sabes algo novo?
-Nada, mamá -respondió nerviosa. -Esto pinta feo.
-Iso óese por aquí tamén. ¿Os dará tiempo a subir? -añadió su padre. -Estuve con Jorge el de la tía Juani que trabaja en la Xunta y dicen que van a cortar carreteras. Vosotras, en cuanto estéis juntas, tiradle y ya vemos.
-Ni idea, papá... Es que no se ni si la van a dejar volar, cancelaron un huevo de vuelos y no me responde hace bastante -respondió resoplando, aún más agobiada por la angustia de su familia.
-Pero eso es bueno, mujer- añadió su cuñada. Podía imaginar perfectamente la asamblea que tendrían montada con el manos libres en su casa. -Si tarda en responder, es porque volar, voló.
-Sí, volar pudo volar, pero en lo que no la dejen aterrizar aquí, a ver qué hacemos.
-No te pongas en lo peor, Mickey -regañó su madre.
-Xa empezo a pensar se tivo un accidente e por iso está tardando tanto.
-¡Mickey! -la reprendió con dureza al ver que aún podía ser más pesimista.
Estaba a punto de reír de los nervios cuando otra llamada irrumpió de pronto.
-Ahora os llamo, que me está entrando llamada y no se si es Mimi -dijo de carrerilla y descolgó la llamada entrante. -¿Diga?
-Diga la puta madre que te parió, ¿qué es diga?, a mí me dices mi amor o cualquier otra cursilería de esas tuyas.
-¿Dónde estás? -en otra situación la habría regañado por meterse con ella, además porque la cursi de la relación no era precisamente ella, pero estaba de los nervios.
El aeropuerto estaba colapsado de taxis y gente cruzando por todos lados, indignados con los cambios de vuelo. Se veían las primeras mascarillas, Miriam no se hacía una idea de que en un futuro no muy lejano ella misma tendría mascarillas en su merchandising y pronto serían un complemento más.
-Illa, ¿dónde quieres que esté? En República Dominicana. Ya que pinta a encierro que me pille con un Daiquiri.
-Mimi, carallo, non estou para bromas.
-Pues no, no estás, no -se percató al escucharla cambiar a su idioma natal. -Te preguntaría si es por cabreo o por estar cachonda, pero me da miedo que no me dejes entrar en casa. Abre, capulla-llamó a la ventanilla del copiloto haciendo botar a una Miriam que de tanto mirar de un lado a otro histérica no la había ni visto.
-Joder, qué descanso -suspiró aliviada cuando la granadina subió al asiento poniendo la bolsa de viaje entre sus piernas. Se lanzó a abrazarla con tanta fuerza que por poco no se parte la mano con el volante.
-Miriam, yo te juro que a veces tu bipolaridad me da miedo -dijo una Mimi empaquetada en los brazos de su casi-novia, como a ella le gustaba llamarla.
Miriam se separó para mirarla con gesto enfadado. Mimi la desafió intentando no reírse. Había echado tanto de menos esa carita.
-Te he echado mucho de menos, amor -se inclinó para besarla.
La gallega fue a responder cuando un bocinazo la obligó a regresar a su posición y ponerse de nuevo en marcha.
-Joder, qué prisas tiene la gente.
-¿Qué ibas a decir?
- ¿De qué? -se desentendió la gallega.
-Estabas a punto de hacerme una declaración de esas tan intensitas y bonitas tuyas que dices del tirón y sin respirar -dijo con voz de niña traviesa pellizcándole el costado.
-No me distraigas conduciendo.
Mimi se mordió la sonrisa al ver los cachetes de la gallega adquiriendo un tono carmín intenso. Daba igual todo el tiempo que llevasen ya juntas, Miriam siempre se ponía nerviosa cuando tenía que verbalizar sus sentimientos, sobre todo los más románticos, y si tenía que ser sincera, era una de sus Miriam favoritas, le despertaba tanta ternura... Además, porque a pesar de lo dura que podía parecer, esos momentos salían cada vez más con más frecuencia y facilidad.
-Estuve hablando con mis padres para tirar para Galicia antes de que cierren. Si no te apetece, nos quedamos aquí, pero como será una semana prácticamente nos lo podemos tomar como unas vacaciones -empezó a decir Miriam.
-¿A Galicia? ¿Y nos van a dejar? -preguntó extrañada dado que la menor había estado en su casa hacía apenas una semana.
-No se, pero por intentarlo...
Mimi se recolocó en el asiento sin terminar de atreverse a seguir indagando. No quería que le sentase mal, pero una cosa era ir de vez en cuando a casa de Miriam y otra que para una semana que iban a tener de "vacaciones" las pasasen allí teniendo que fingir ser compañeras de piso. Porque no, aunque llevaban ya meses haciendo prácticamente vida de pareja, la familia de la gallega aún no sabían nada, porque de hecho, ni ellas se habían etiquetado como nada más, aunque para Miriam parecía no hacer falta poner nombre a aquello.
-Dispara -masculló entre dientes atenta al volante.
Mimi resopló contrariada al ver que sus intentos por no descifrarle sus pensamientos fueran en vano.
-Pues que yo disfruto muchísimo en tu casa, me siento como en la mía de hecho, porque sois una gente increíblemente familiar, entrañable, divertidos...
-Pero, porque ahora viene el pero -la cortó la gallega empezando a mosquearse.
-Pero llevo mucho tiempo fuera y tú acabas de estar allí, y había pensado que quizás nos vendría bien pasar un tiempo juntas sin necesidad de escondernos.
Miriam se quedó en silencia tras el alegato a la carrera de la granadina. Si tenía la menor duda sobre sus planes, se habían disipado del todo al escuchar el final de aquella frase.
-Por eso mismo quiero ir.
-¿Porque no quieres estar conmigo? -preguntó perdida.
-Porque estoy cansada de escondernos, Mimi.
Gracias infinitas por la paciencia, me encanta y quiero leeros!!!
Vuelvo siempre, más tarde que pronto, pero vuelvo.
No quiero dejarme cosas por escribir, por eso este final va a ser largo, más de lo que me imaginé en un principio. A modo aclaratorio, desfilaran distinto flashbacks que marco con la fecha de la escena... espero que no os líe demasiado.
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KILLA / Miriam²
FanfictionMimi y Miriam. Miriam y Mimi. Sin motivos, sin excusas. Sin saber por qué, a veces, las cosas suceden y te desmontan por dentro, sin saber por qué, a veces, alguien acalla tu miedo. A veces, el cambio es revolución, y la revolución, ¿amor?
