@mrg344 y @lunaaasool en especial va por vosotrxs, gracias por tomaros el tiempo de leer y contarme vuestras teorías e impresiones.
-Ya lo veo, mira, escucha -habló trastabillada. -Miriam, por fa -suplicó al ver que no la miraba. -Miri -la llamó consiguiendo que le devolviese la mirada con unos ojos que no le gustaba ver. -Lo siento, es que no se muy bien como actuar contigo, la verdad -explicó sincera. -No sabes lo agradecida que te estoy por todo lo que estás haciendo esta noche, con lo fácil que hubiera sío irte a tu casa y dejarme allí o en el portal cuando me has traído antes.
Una Miriam con los ojos un tanto aguados por la mezcla de emociones de aquel día quiso responder, quitarle hierro. No es que le hubiera hecho daño, es más, la entendía, pero se sentía en la obligación de no dejarla sola a pesar de todo. Y ahora solo quería hacer que se bajara y allí no había pasado nada, pero Mimi la interrumpió de nuevo.
-Miriam, en serio, muchísimas gracias por tu ayuda, pero creo que es lo más sensato.
-No es que me haga ilusión ni nada parecido -dijo vistiéndose de orgullo -es solo que no me parece de recibo dejarte ir a un hotel o molestar a nadie cuando puedo ofrecerte mi casa. Solo eso. Me parecería bastante hipócrita, eso lo haría con un desconocido y tú no lo eres. Pero si es lo que prefieres, adelante -la invitó a salir.
-Siendo sincera no lo harías ni con un desconocido y yo no quería ser desagradecida, pero tampoco quiero incomodarte o hacer que te sientas obligada porque no me debes absolutamente na y es lo más cómodo para las dos.
La gallega asintió volviendo a mirar al frente y Mimi tiró de la manilla de la puerta. En ese momento, un relámpago enorme iluminó todo el cielo seguido de un estruendo enorme que hizo botar a la gallega y que lo niños comenzaran a llorar desconsolados. Mimi, echó un vistazo hacia atrás y miró a Miriam con gesto cómplice pero divertido en un vago intento de bajar la tensión.
-Te queda pa rato hoy.
-Sí, no pasa nada, cuando lleguemos a casa seguro que caen rendidos- respondió en un tono más suave.
Una parte de ella estaba muerta de miedo por la tormenta que se les había echado encima sin verla venir y por estar aún fuera de casa con los pequeños, se sentía incluso irresponsable a pesar de que sabía que no era su culpa y estaba haciendo lo que tenía que hacer. Y la otra era un maremoto de emociones, una mezcla de comprensión hacia Mimi, tristeza, ridículo, vergüenza pro haberle hecho el ofrecimiento y decepción por la respuesta.
La granadina miró al cielo con una maraña de emociones similar, tragó saliva con fuerza para calmar la ansiedad que se estaba adueñando de ella y dijo:
-¿Sabes qué te digo? Que te vendría mu bien una súper cuidadora de niños mañana para cuando tengas esa reunión -dejó caer cerrando la puerta del coche tras salir. Y abriendo la puerta trasera: -Y a mí un techo pa pasar la noche a decir verdad -resolvió tomando asiento en la parte trasera del coche entre las dos sillitas. -No me gusta este coche, tiene poco espacio.
-Jobá, Mimi, estás fatal, ¿eh? -dijo riendo por no llorar ante la situación.
-No te lo voy a negar, pero tú no estás mejor así que conduce chófer -zanjó haciéndolas reír por lo bajo.
Cabeceando, pero aliviada por la nueva compañía, emprendió al fin el camino a casa.
A mitad de camino, Miriam empezaba a notar el cansancio que arrastraba de todo el día y no pudo evitar bostezar. Un gesto tan sumamente cotidiano que Mimi al ver como arrugaba la nariz desde el espejo le sonrió con ternura cuando se encontró con su mirada.
-A ver si nos vamos ya callando, qué berreo más potente galleguiños -les habló a los dos monstruitos que no dejaban de llorar. -Mi madre me contaba unos cuentos chulísimos pa dormirme. ¿Queréis que os cuente uno? -dijo llamando la atención de los niños. -No me entienden, ¿verdad? -la gallega le hizo un gesto de a medias con la mano y Mimi continuó:- Bueno, pues esto eran unos chiquillos que estaban en un monte...
Lo que quedaba de recorrido lo hicieron sin llorar ni una sola vez, pendientes de la voz de Mimi que hizo gala de todo tipo de onomatopeyas y ruiditos para mantener su atención. Les ofreció una versión extendida de un cuento que se iba inventando sobre la marcha, pero cumplía la idea de tenerlos entretenidos y despegados de los sustos intermitente de los truenos y los rayos. Sustos que su tía no podía evitar percibir aunque con menor intensidad.
Miriam estaba totalmente enganchada con la disparatada historia y casi se había olvidado de la tormenta cuando por fin apagó el coche ya en el parking de su bloque. Lo que se encontró al abrir la puerta trasera fue unos angelitos totalmente dormidos cogidos cada uno de una mano de la granadina que tenía cara de que había estado a punto de caer en los brazos de Morfeo. Así, con la mayor suavidad posible y sonriéndose, cada una cargó a un bebé con cuidado y lograron llegar hasta el piso de la gallega sin despertarlos. Los dejaron en las cunitas que había montado esa misma tarde para ellos en su cuarto y salieron sin hacer ruido.
-Bueno, misión cumplida -susurró la granadina.
-Pff, no puedo más -suspiró agotada.
Se quedaron allí paradas en mitad del pasillo, sin saber muy bien cómo sostener la situación. En su nuevo piso, Miriam solo tenía una habitación, no era algo que hubiera pasado desapercibido para Mimi la primera vez que estuvo allí.
-¿Dónde quieres dormir? Quiero decir, si quieres puedes utilizar mi cuarto y me vengo yo al salón -propuso rascándose la nuca.
-Ni en tus sueños, yo me quedo en el sofá, que es mu cómodo. Tú con tus sobris que se pueden asustar si no te ven.
-Veremos a ver la noche que me dan, no pasaron nunca la noche fuera de casa -le dio conversación mientras iban al salón.
-Bueno, por lo pronto se han dormío.
-Gracias por eso -le dijo abriendo el sofá hasta convertirlo prácticamente en una cama.
-¡Qué maravilla de sofá, illa!
-Como no tenía para otro cuarto, quise coger algo que fuese lo más parecido a una cama. Espero que sea cómodo porque no lo probé nunca -dijo riéndose acto seguido por la obviedad.
Una vez extendido, alzó el colchón, el mueble era una especie de canapé donde guardaba la ropa de cama y la ropa de invierno que pronto tendría que cambiar por la de verano en los armarios. Sacó un juego de sábanas y ambas hicieron la improvisada cama.
HE CUMPLIDO. A tiempo. Habrá segunda parte.
Gracias de corazón por leer, comentar y votar. Me da la vida leeros y saber qué pensáis.
Vuelvo siempre, más pronto que tarde.
Os leo.
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KILLA / Miriam²
FanfictionMimi y Miriam. Miriam y Mimi. Sin motivos, sin excusas. Sin saber por qué, a veces, las cosas suceden y te desmontan por dentro, sin saber por qué, a veces, alguien acalla tu miedo. A veces, el cambio es revolución, y la revolución, ¿amor?
