Miriam se quedó en silencio tras el alegato a la carrera de la granadina. Si tenía la menor duda sobre sus planes, se habían disipado del todo al escuchar el final de aquella frase.
-Por eso mismo quiero ir.
-¿Porque no quieres estar conmigo? -preguntó perdida.
-Porque estoy cansada de escondernos, Mimi.
Hoy
-¿Sabes? No te lo dije nunca por miedo a que te enfadaras o te sintieses dolida... Pero he dado gracias a la vida mil veces porque no pudiéramos subir a tu casa... Porque no se si de haber estado fuera de casa, hubieras tenido el valor para hablar con tu familia.
-La Miriam de ese día es posible que no, pero la Miriam que lo dijo semanas después sí lo hubiera hecho, desde una pantalla como lo hizo o desde el sofá de su casa, no lo dudes nunca.
-La verdad es que fue una salida del armario de lo más original.
-Fue más una sacada forzada que una salida...
Marzo 2020
Tercera semana de confinamiento y aquello no parecía que fuera a terminar pronto. Se le habían agotado todos los planes originales para aquella tarde, así que lo único que se le ocurrió para combatir el aburrimiento era aprovechar aquellas manzanas que tenía hace siglos en la nevera antes de que estuviesen para tirar.
-Entonces, ¿qué? -se apoyó en el marco de la puerta del cuarto viendo como su chica preparaba el teléfono para que se aguantase de pie sobre el tocador.
-Pues que se me ha olvidao avisar con tiempo a Magali, amor.
Las clases, consultad, entrevistas, conciertos... absolutamente todas las actividades que formaban parte de su rutina habían pasado a ser virtuales, y el entrenamiento con Magali no había sido menos.
-Jo, Mimita -le suplicó haciendo un puchero.
-¡No seas cabrona! Que sabes que no me aguanto, nada me haría más feliz en el mundo que hacer contigo esa tarta con manzanas estropeadas -ironizó sonriente- Pero no la he avisao y no le voy a dejar tirada la clase. En cuanto acabe, me ducho y nos comemos la tarta viendo alguna peli, ¿vale? -dijo acercándose hasta la gallega para darle un beso dulce en la mejilla. -Guapa.
-En fin... con qué poco me conformo- bromeó dándose la vuelta para cerrar el cuarto y poner rumbo a su tarea culinaria.
Vale, no podía ser tan difícil, se dijo abriendo la nevera. Leche, mantequilla, huevos, azúcar, manzanas. Perfecto, lo tenía todo. Puso los ingredientes sobre la encimera procurando dejar un hueco para poner la tablet con el vídeo de la receta paso a paso y se puso manos a la obra. Se ensimismó en la tarea hasta que tuvo una especia de batido que difería bastante de la masa homogénea de la señora del vídeo, pero confió en que había seguido todos los pasos y la dispuso en un molde, se había asegurado de precalentar el horno antes de avisar a Mimi, por lo que en no más de 20 minutos logró tener la tarta en el horno. A la granadina aún le quedaba media hora de entrenamiento, más 10 para ducharse, tenía hasta una hora para buscar algo con lo que entretenerse cuando cayó en la cuenta de que tenía algo pendiente hacía semanas.
Con muchos nervios, marcó el número de sus padres con la confianza de que no podrían cogerlo y una vez más podría poner la excusa de que el destino había decidido esperar a otro día en que estuviese sola más para resolver aquello. Pero esta vez no tuvo suerte y su familia respondió al tercer tono.
-¡Mickey! ¿Cómo vas? ¿Qué tal el día?
Miriam empezó a temblar, había planificado esa conversación más de un centenar de ocasiones en su cabeza, cada una de ellas con un final diferente y a cada cual peor.
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KILLA / Miriam²
FanfictionMimi y Miriam. Miriam y Mimi. Sin motivos, sin excusas. Sin saber por qué, a veces, las cosas suceden y te desmontan por dentro, sin saber por qué, a veces, alguien acalla tu miedo. A veces, el cambio es revolución, y la revolución, ¿amor?
