-¿Se puede saber qué hacéis? -preguntó con gesto seco.
Mimi permaneció unos segundos tratando de procesar el tono de la pregunta, pero el ceño fruncido de la del pelo rizado no daba mucho pie a la demora.
-Nn-nada- balbuceó. -Es que se puso a llorar y como no te despertabas se me ocurrió traérmelo.
-¿Tú sabes el susto que me di cuando no lo encontré en la cama? -preguntó en un susurro tomando asiento en el filo del sofá-cama junto a la granadina.
-Perdón -añadió sin saber qué más decir.
-¿Cómo lo callaste? -inquirió barriendo con la mirada el parque de juegos en que se había convertido la que era la cama de Mimi esa noche.
-Tenía hambre, creo -repuso sin despegar la vista del gesto de la gallega.
-Gracias, pero trae, anda -dijo acercando las manos al bebé.
Confundida por el arranque de la gallega, se dispuso a entregarle al niño. Le colocó la manta con cuidado de no despertarlo y empezó a sacarle de las manos el biberón. Se había quedado dormido aferrándose a él, y no había querido quitárselo.
Miriam, se dio cuenta al mirar a los dos de la situación, e intentó lo mismo haciendo que su mano rozase la de su invitada. Quiso apartarse con rapidez, con la misma rapidez que la corriente que acababa de recorrerle el brazo, pero sus ojos fueron más rápidos que su consciencia en posarse sobre los de la rubia de ojos verdes que la miraba igual de confundida. El pulso le golpeó con tanta fiereza el pecho que llegó a sentir dolor. Tratando de zafarse de esa sensación, terminó de sacarle el biberón al pequeño y lo cogió en sus brazos. Cuando alzó la mirada de nuevo, los ojos de Mimi estaban puestos en su boca. Trató de emitir un intento de palabra, pero no pudo más que entreabrir sus labios y provocar así que la granadina alzara la vista de nuevo a sus ojos.
Tragó saliva con fuerza, y se armó de valor para ponerse de pie y emprender su salida de la habitación. A medio camino, se giró.
-¿Quieres venir?
La granadina alzó las cejas sin saber qué responder.
-Está empezando a llover de nuevo y me da miedo.
-¿Vale? -preguntó más que respondió.
Se puso de pie y siguió a los gallegos hasta el cuarto sin saber muy bien qué diablos estaba sucediendo. Miriam había tenido la precaución de dejar a Matías en la cuna antes de salir del cuarto, por lo que cuando escuchó a Mimi cerrar la puerta del dormitorio tras ella, dejó al pequeño junto a su hermano. No mediaron más palabras, de hecho, ni la miró. Se tumbaron una frente a la otra y cerraron los ojos.
-Gracias -dijo de repente la del pelo rizado. Abrió los ojos y se encontró la mirada confusa de Mimi mirándola vidriosa de cansancio.
-¿Por? -arrugó el entrecejo.
-Porque se me quedó pendiente decírtelo la última vez que pude.
Mimi sintió en aquel instante una lágrima caer sobre la almohada mojando el surco externo de su rostro en su recorrido.
-No lo entiendo, ¿por qué?
-Porque se me quedó pendiente... -repitió. -Y pensé que nunca más te lo podría decir.
Mimi no supo cómo diablos reaccionar a aquello, la verdad es que el día había sido surrealista, no tenía ni la menos idea de cómo habían llegado hasta esa cama que tantas veces había sido testigo de cuánto se habían querido.
-Me enseñaste a quererme cuando más me odiaba, a darme la mano porque no quería verme en un espejo y gracias a ti entendí que lo que te hace guapa no es el cuerpo, pero sí los ojos y la sonrisa, y yo no he sonreído nunca tanto como cuando me devolvías esa sonrisa en ese espejo-dijo señalando la esquina del cuarto. -Nunca. Y no es justo que todo esto terminase así, las rupturas no deberían ser solo una exposición de toda la mierda que tenemos, al revés, no es justo reducirlo todo a lo malo, porque la gran mayoría de las cosas fueron maravillosas -dijo ya anegada en lágrimas. -Y me jode no habértelo dicho tanto como me gustaría, pero sabes que me cuesta mucho verbalizar las cosas... aunque gracias a ti me cuesta menos. Y no quería que el último recuerdo que tengas mío fuese de aquel día porque no nos merecemos ese final, nos hemos hecho demasiado bien para acabar tan mal. Te puedo asegurar una sola cosa que he aprendido estos meses, y es que has sido el amor de mi vida.
No tenía ni la menor idea de cómo había terminado soltando todo aquello, tan de repente, tan por casualidad como la que había hecho que se encontrasen esa noche. Las separaba un abismo de recuerdos, de rencores e intentos fallidos y ella había aprendido a golpes que valía la pena fallar, que de hecho le encantaba estar equivocada, remar a contracorriente contra un mundo que había dejado de ver Toy Story para ver la isla de las tentaciones, qué hacía ella que aún contaba sus cosas en libretas de papel, qué más podía hacer si Mimi ya la había convencido de que el miedo no servía para nada. Ya no quería dejar las cosas a la mitad ni tenerle miedo al tiempo por el miedo a ver marchar... Si es que quien te quiere siempre va a estar el primero de la fila, por mucho que hablen, por mucho que inventen...
-Qué curioso to lo que dices -empezó con la voz rasgada. -Me gustaría, de verdad, te lo juro, poder estar de acuerdo. Te juro que me encantaría soltar todo lo que acabas de decir con esa verdad y con el pecho en la mano... Pero no estoy de acuerdo, especialmente con lo último que has dicho.
-No necesito que estés de acuerdo, solo necesito que lo sepas, con eso ya puedo seguir en paz.
-Pues yo no puedo ni quiero seguir en paz, porque no es justo.
-Y quiero que sepas algo más, no me interrumpas porque si no no voy a poder nunca -cogió carrerilla al ver la intención de la granadina de protestar, ambas lloraban a esas alturas. -Ese día, no me dolieron esos cuernos que no fueron cuernos. Ahora sé la verdad, pero quiero ponerte en el contexto de esa noche cuando el mundo se me cayó encima. No te dejé por los cuernos, ¿sabes? -soltó una carcajada amarga entre las lágrimas. -Te dejé porque me hiciste pasar los peores meses de mi vida, sintiéndome una mierda al otro lado de una pantalla, cuando tenías tiempo para todo menos para mí. Así que no te hagas la digna ahora, que tenemos normalizado que lo peor son los cuernos, y lo peor es la indiferencia, la sensación de darle asco a la persona que más te importa del mundo, eso es ser infiel, no follarte a quien quieras o a una puta alfombra, ¿vale? Así que sí, repróchame lo que quieras como llevas haciendo con la mirada desde que nos volvimos a ver, pero sabiendo que a pesar de todo, siento lo que te pasó porque como mujer no nos lo merecemos y mataría a esa tía, pero no siento dejar a un lado algo que me estaba rompiendo por dentro, como tampoco siento haberlo vivido, porque lo bueno fue tan increíblemente mágico que leería el mismo cuento una y otra vez aún sabiendo que no acaba bien.
¿Os habéis parado a pensar alguna vez qué pasa después del "fueron felices y comieron perdices"? Empecemos, pues, la traca final.
Gracias por llegar hasta aquí, por la paciencia infinita, el amor de cada comentario y las ganas que me habéis transmitido, llevo 4 años pegada a esta historia... Y ahora toca darle su final, un final a la altura, real.
Vuelvo siempre.
Os leo, QUIERO LEEROS, es momento del "hable ahora o calle para siempre", contadme cosas que se nos hayan quedado pendientes, cosas que os hubiera gustado leer, tomo nota y trato de encajar lo que se pueda aunque los últimos capítulos ya están muy vertebrados.
Os quiero.
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KILLA / Miriam²
FanfictionMimi y Miriam. Miriam y Mimi. Sin motivos, sin excusas. Sin saber por qué, a veces, las cosas suceden y te desmontan por dentro, sin saber por qué, a veces, alguien acalla tu miedo. A veces, el cambio es revolución, y la revolución, ¿amor?
