Los ojos de las dos Miriam se abrieron como platos, Mimi paseó la mirada de un asiento trasero a otro hasta que se giró de nuevo para sentarse bien en su asiento. Despacio, pero aún sin salir de su asombro, giró la cara hacia la gallega que tenía una mueca rara dibujada en el rostro. Mimi no sabía si la iba a bajar allí mismo del coche o iba a romper a reír. Sinceramente, esperaba que fuera lo segundo, pero no llegó ninguna reacción, Miriam se limitó a conducir en dirección al piso de la granadina.
-Te hice una pregunta -repitió con tono amenazante.
El ceño de Mimi se frunció, estaba totalmente perdida y no terminaba de reconocer a aquella Miriam, pero juraría que se debatía entre su versión madre preocupada y cabreo monumental. Sin querer darle más tiempo para que siguiera resoplando respondió:
-Pues repítemela porque no me acuerdo.
Vale, quizás había sonado un poco más borde de lo que pretendía, pero no había sido su intención, nada más lejos de la realidad. Le estaba muy agradecida por no pasar de largo.
-¡¿Que qué hacías caminando sola por ahí?!
-Ah -musitó- pues qué voy a hacer, irme a casa.
-¿Y con la que está cayendo se te ocurrió que era una súper buena idea, no? Tú y tus ideas... -ironizó rodando los ojos, pero sin despegar la vista del tráfico.
-Estás siendo un poco borde, ¿no te parece? -la advirtió en tono apaciguador la granadina que no quería soportar el mal humor de Miriam ni un minuto más. – Salía de ensayar y me gusta irme andando, pero no contaba con esto -dijo mirando por la ventanilla el golpeteo de las gotas de lluvia en el cristal.
Miriam tenía que reconocer que lo fácil hubiera sido discutir y que Mimi se bajase allí, total ya estaban en el centro, no había peligro. Pero algo en su pecho se estrujó con el tono de Mimi.
-¿Tampoco contabas con lo poco recomendable de la zona? -preguntó en un tono más bajo.
-Miriam bastante jodido, perdón- se corrigió al percatarse de la ceja alzada de la conductora. -Perdón perdón -miró hacia atrás para asegurarse de que los niños iban en su mundo y no se habían percatado del nuevo taco. – Me sale solo. Que bastante ya tenemos con saber que no podemos pasear a la hora que queremos, como pa me eches la bronca.
-Ya, lo siento -se disculpó.
-No pasa na.
-Sí, que no tengo razón, y también por mi ánimo, que estoy de mala leche, pero evidentemente no es contigo.
-¿Ha pasao algo? -se giró a mirar a los niños preocupada.
Miriam sonrió con ternura al ver que la granadina se había preocupado al instante por sus palabras.
-Nada que no se pueda solucionar, me pusieron una reunión mañana temprano y estos no son como Lola que se cuida sola.
-Ah, vaya. Y a todo esto, ¿qué hacíais vosotros a estas horas dando vueltas?
Miriam rio suave antes de responder y un pinchazo atravesó el tórax de la granadina que dibujó una sonrisa automática en su cara.
-Dar vueltas, precisamente. Les ayuda a dormir y no sabía ya qué más hacer, la verdad. Llevan un buen rato con sueño y sin parar de llorar, pero no se duermen, eso sí, fue montarlos y calladitos como benditos.
-No son listos ni na. Yo también me pirro por salir a la calle así que estoy de su parte – dijo haciendo que ambas se rieran por la realidad que escondía aquella broma. -Pues bueno, ya estamos -añadió cuando pararon frente al portal. -Miriam, muchísimas gracias, de verdad. Lo estaba pasando muy mal, estaba acoj...
-¡MIMI! Para ya, ¿eh? Al final te coso la boca.
-¿Con qué h- empezó.
-No ha sido nada -la interrumpió antes de que hiciera un comentario que no tocaba dada la relación que existía entre ambas. Quizás fue un tanto brusco, y se apresuró a añadir: -Pero no siempre vas a encontrarte estos tres angelitos dispuestos a salvarte el culo, señorita.
La sonrisa de medio lado que se dibujó en su cara no fue nada comparada con la serenidad que se instaló en el pecho de la gallega al ver ese gesto después de tanto tiempo.
-Bueno, igualmente, te lo agradezco mucho -insistió sincera. -¿Se dejan achuchar? -pidió permiso haciendo referencia a los dos monstruitos de la parte trasera.
-Claro.
Cualquier persona normal, se habría bajado del coche y desde la puerta trasera habría saludado al resto de ocupantes, pero la granadina se coló en el hueco entre las dos partes del coche, dejando medio cuerpo a un lado y la cabeza y el torso del otro para darles un tímido beso en la cabecita a cada uno.
-Hola, soy Mimi -saludó con voz dulce. -No dicen na, no les he caído bien -bromeó dándoles toquecitos juguetones.
¿Conoces esa sensación de volver a sentir algo que llevabas mucho tiempo sin sentir y que de repente recuerdas lo bien que te hacía? Pues Miriam estuvo a punto de emocionarse solo por tener de vuelta a aquel torbellino, aunque solo fuera en ratitos breves y fortuitos como ese, pero a poquitos las dos notaban que la defensa estaba bajando, que ya no había tanta desconfianza como reconocimiento.
Y a pesar de todo no podían olvidar que en otro tiempo se habían querido.
Primera parte de las tres que prometí y en tiempo (esta semana). No me lo creo ni yo.
Gracias por seguir aquí, leyendo, comentando y votando.
Vuelvo siempre, a cumplir lo prometido.
Os leo.
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KILLA / Miriam²
FanficMimi y Miriam. Miriam y Mimi. Sin motivos, sin excusas. Sin saber por qué, a veces, las cosas suceden y te desmontan por dentro, sin saber por qué, a veces, alguien acalla tu miedo. A veces, el cambio es revolución, y la revolución, ¿amor?
