El final IV (y último)

516 30 11
                                        

Hoy

-Fue un desastre, pero tengo que reconocer que con cierta distancia lo vi divertido.

-Lo fue -respondió la granadina que seguía con los ojos cerrados buscando paz para continuar. -Me acuerdo, también, de cuando te plantaste en Graná solo porque operaban a mi madre, cuando yo te había dicho de bajarte conmigo y habías sido una cabezona y me habías dicho que no ibas a venir porque no éramos nada...

-Ahí ya estaba hasta las trancas, por si te quedan dudas -rebatió el reclamo.

-Y de todas las peleas tontas, las de antes de estar juntas y las diarias, por cualquier cosa. Pero, eran tan absurdas que se acababan mirándonos a los ojos y partiéndonos de risa. Del campamento en Ibiza cuando Roi nos hizo aquellas fotos que explotaron Twitter.

-Te tiraste quince minutos haciéndolas repetir, estaba hasta las narices.

-Pues tu forma de mirar decía lo contrario -chistó.

-No lo puedo evitar, pero que sepas que te quería tirar al mar, me quemaba la maldita piedra y tú no parabas de chincharme cuando me ponía seria. Da gracias que, al menos, quedaron decentes y fue gracias a mí.

La granadina decidió ignorar aquella izada de bandera y prosiguió.

-Me acuerdo también de nuestra segunda cita oficial y mis macarrones con queso. Te quejaste un mes por ponerte macarrones para comer.

-Pues claro, chica -dijo empezando a sentir como le nacía una genuina sonrisa en el rostro -cuando ya me tuviste en el bote, ni lubina, ni nada. Macarrones y ale. Nunca entendí porqué llamamos segunda cita a aquello, si ya llevábamos mucho juntas.

-Porque la gente normal tiene citas y luego salen, nosotras lo hicimos a revés. Y no me daba la gana de quedarme sin mis citas pendientes.

Enero 2021

-¡No jodas, -exclamó al ver en la mesa el menú que le había preparado su chica- cómo bajó el nivel ahora que ya me tiene en el bote! Un fiel reflejo de las ganas que me tienes a día de hoy -dejó caer para picarla.

-¿Qué? -preguntó perdida desde la cocina.

Con el vino en una mano y dos copas en la otra entró al salón, donde vio a una gallega más que burlona mirando la mesa.

-No seas cabrona -añadió sonriendo mientras se sentaban.

-Hombre, me pones unos macarrones con tomate que me puedo comer en casa para la segunda cita y la primera lubina a la sal con sus patatitas, sushi... el vinito -dijo con un tono mordaz escrutando la botella, dejándola con cuidado en la mesa, se puso seria y la miró con ojos inquisitivos. - ¿Me preocupo?

-Jo, eres una imbécil -la reprendió una Mimi empequeñecida.

Lo cierto es que la relación inició con los papeles totalmente invertidos, pero desde que todo el mundo sabía lo suyo, la gallega había perdido casi toda la vergüenza en lo que al vacile se refería; aunque cuando tenían sus momentos románticos siguiera siendo la misma ternura en persona y se pusiera tímida, en el día a día era la que le daba caña.

-No, no -negó divertida- que encima me insulta ya.

-Pero, ¿lo de la lubina era una cita? -decidió entrar al juego.

-No, chica, ¿tú que crees que hacía yo tan arreglada? ¿Comprar caramelos?

-Pues yo me comí un caramelazo ese día...

-¿Sí? -preguntó cariñosa acercándose aún más la silla para estar pegada a la otra rubia.

-Sí -respondió empezando a achantarse.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Jul 23, 2025 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

KILLA / Miriam²Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora