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— Ahora ¿Qué carajos se supone qué tengo qué hacer? — Dijo al aire tal como sí éste fuese a darle la respuesta qué necesitaba.
Miró las llaves una vez más para después dirigir la mirada hacía la puerta.
No era sorpresa qué supiera qué eran unos padres de mierda. Pero no tan mierdas como para imaginar que la abandonarían. Grave error.
Andrew se equivocó una vez más, ahora a causa de eso, no sabía cómo actuar en ésta situación.
A paso lento caminó pesadamente hacía la puerta pensando en "¿Qué debería hacer ahora?" "¿Podré ayudarla con esto?" etc."
Una casa hogar no era opción. Pues en el fondo no quería apartarse de ella, además estaba complementamente seguro qué ella tampoco querría eso.
No había manera de ayudar esta vez.. El lo entendía pero el simple hecho de aceptarlo le causaba enojo, por ello en vez de abrir la puerta normalmente, la abrió de una patada casi apunto de romperla.
Lo primero que vieron sus ojos era un hogar completamente de patas arriba.
Un sin fin de hojas/documentos, vasos de vidrio rotos por doquier, estaba claro qué ellos habían tenido prisa.
Un camino de estas hojas recorría las escaleras como si fuese un camino improvisado.
Aunque había algo extraño en todas estas.
Mirando mejor muchas de esas cosas regadas eran fotos, en primera parte esto le generó un poco de curiosidad, aún más pues había una con un marco visiblemente roto.
Lentamente se acercó a este.
Se agachó para tomarla y darle la vuelta con calma. Lo qué vería.. Haría qué Andrew se quede helado.
En la foto había una mujer rubia, delgada con alrededor de 28 años encima.
Al lado de esta había un hombre alto de cabello negro, portando una gran sonrisa, como sí estuviera en sus mejores años. Pero.. Sus facciones eran idénticas a las de Guido.
Desde los ojos, la boca y forma del rostro, hasta el cabello, todo era idéntico a el.
Por si fuera poco, en medio de ambos adultos había un niño de alrededor de 10 años, tal cual parecía ser Guido Leone.
— Qué sorpresa.. — Musitó Andrew al ver la foto familiar, sin expresión alguna.
Rápidamente no tardó en darse cuenta qué el tipo robusto con una personalidad de mierda, no era para nada un familiar sanguíneo.