¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
En una solitaria vivienda rodeado de un olor a tabaco qué desagradaba a su olfato, no era mucho mejor qué el de la cerveza barata qué su padre solía comprar.
Así había sido toda su vida desde qué tenía memoria. Su madre, una mujer sencilla escogió al peor padre de todos.
Un borracho de mierda qué lo único que aportó a la casa era el apellido.
Pero, claro igual las típicas golpizas de un padre con una vida frustrada a causa de haber tenido un hijo no deseado.
Faltaba alimento, pero sobraba violencia intrafamiliar.
Ese era Yuu Yoshida, un joven de apenas 12 años. Para su edad el chico ya era más alto qué otros niños mayores qué el.
El era el típico de esos.
Era grande incluso entre ellos, por eso nunca sufrió intimidación, más bien el era el victimario en su escuela pública.
El típico donde los niños ya se convierten en dealers y se la pasan amenazandose los unos a los otros.
En todo ese ambiente se encontraba el.
Un chico tan grande, al igual qué fuerte con un autoestima tan débil y pequeño.
Resultaba irónico, o incluso cómico.
A pesar de sus problemas de ira, Yuu era alguien estudioso porqué su madre siempre hizo lo posible para llevarlo por el mejor camino.
Sin embargo su padre era todo lo contrario. Un tipo maltratador, malhumorado con problemas de ira y ludopatia.
Era la única persona que lo aterraba de verdad. Eso junto a la misma soledad.
Metido en su cuarto noche tras noche solo escuchaba los golpes qué eran dirigidos a su progenitora.
Sentado contra su puerta trataba de taparse los oídos para no escuchar, incluso llegó a desear tener el coraje para reventarse los tímpanos.
Los gritos no cesaban si no hasta altas horas de la madrugada, pues la policía resultaba llegando tarde como costumbre.
Ya habían detenido a su padre diversas veces, pero su madre nunca se atrevía a abandonarlo.
Tenia miedo, estaba aterrada de lo que él podría hacerles a los dos.
A fin de cuentas la gran corpulencia de Yuu fue heredada de él, ella no tenía chance alguna y tampoco tenía el valor para hacerlo.
El tormento duró años, demasiados para ser soportado.
A medida qué el chico iba siendo mayor, las golpizas ahora se dirigían a él, Yuu a pesar de ser alguien grande no tenía la dureza para hacerle frente a la montaña que era su padre.