¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
En medio de una violenta noche relampageante, el frío subió a su punto clímax estando a los -4° grados, con todo ese ambiente húmedo y helado la pelea de Last Demon contra The Bloods había tomado lugar en un giro repentino.
Un simple movimiento, una simple contestación, y una simple orden dió por iniciada esta noche sangrienta.
— ¡M-mierda, se suponía qué íbamos a pelear contra ellos dentro de 20 días! — Decía el chico de finas facciones, Hori Ishida.
— Es normal idiota, estas cosas suelen pasar a menudo — Exclamó Takeda mal humorado. — ¡Más te vale no estorbar a los demás! — Le exigió mientras el daba marcha, dejando solo al Hori.
Este últimodejo escapar un gran soplido en solitario, y miró por un momento el humo del viento que se generó por su garganta.
Una sensación irritante le surgió mientras levantaba la mirada y conseguía una vista panorámica de todo el caos recién desatado.
— ¡No me voy a quedar aquí.. ¿Verdad?—
— Animo, tu puedes! — Se dió aliento antes de salir a la batalla.
Quienes aún no lo hacían, irónicamente eran los que debían ir al frente.
Andrew Dettmer miraba todo lo qué había pasado en un san tíamen, analizando todo. Kazutora a su lado sintió extrañeza. — ¿Estas bien? — Dijo al verlo extraño —¿Puedes luchar? — Le preguntó.
Andrew volteó la mirada a su compañero, mientras que su cabello caía hacía más lejos de sus ojos debido a estar humedecido por la lluvia.
Antes de contestar aquello, las palabras qué le dijo a Senju un día antes regresaron a su mente. "Pelearia ahora si así fuera", tal afirmación en ese momento parecía desquebrajarse ahora, lo único qué le permitía seguir aguantando el dolor habían sido los potentes analgésicos.
Y el lo sabían
Pero aún le quedaba uno, el más potente.
Apretando su mandibula asintió y Kazutora lo tomó por bueno — Bien te abriré el paso "Capitán" — Exclamó el chico de ojos dorados.
Dió pasó al frente y golpeó su puño contra la palma de su mano. Ya estaban listos.
Andrew asintió nuevamente y salió a espaldas de él.
En un instante ese mismo chico que veía de espaldas, noqueó a 3 en un instante.
No tardó mucho para qué se diera cuenta del gran temor qué el infundia.