Capítulo Diecisiete.

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Alemania hizo un poco de limpieza mientras esperaba por el más alto, cambió las mantas y sábanas de su cama, acomodó los adornos traídos por su tío que ahora ya decoraban su sala con más color junto a las pequeñas fotos que tenía con el ruso o sus amigos tomadas en aquellas máquinas de cabina que habían en los centros comerciales, aunque mientras ordenaba sus trajes para el trabajo el Aroma ya bien conocido lo distrajo centrando ahora su atención en las prendas que le había ido dejando el otro que eran en su mayoría abrigos y algunas bufandas.

Su mano acarició las telas mientras divagaba en su mente con sus instintos diciéndole que las tomara para hacer un nido cómodo con el Aroma del Alfa, pudo tomar algunas antes de darse cuenta de lo que hacía y comenzar a culparse por ello algo paranoico respecto a que alguien podría llegar a destruírselo.

Para cuando el de piel roja llegó, el rubio tenía el cabello desordenado junto con una expresión de culpa triste y ligeros rastros de lágrimas lo cual en un inicio lo asustó hasta notar de soslayo la habitación con la cama revuelta con algunas cosas encima y otras repartidas en el suelo como si las hubiesen lanzado. 

-..¿Qué pasó?.. -Se inclinó para secar sus mejillas abrazándolo para envolverlo con sus feromonas de confort, dando leves caricias a su espalda sintiendo su respiración chocándole contra el pecho-.

-...No quiero hacer un nido.. -El alemán murmuró escondiendo su rostro entre el abrigo ajeno, su olor lo calmaba y lo hacía sentir seguro al igual que su calor corporal siempre a la temperatura perfecta-.

-¿Huh.. porqué no, qué tiene de malo?.. -Parpadeó confundido el de ojos lavanda, se suponía que ese era un instinto normal de los Omegas, su padre China tenía uno en el sótano y aún en ocasiones lo usaba para acurrucarse con su otro padre cuando tenían tiempo libre-.

-Lo van a destruir... siempre, siempre lo hacen.. -Dijo en un murmullo algo quebrado el tricolor recordando todas las veces en las que su padre u otro tío por orden del anterior entraban a su habitación para quitar los pequeños nidos que hacía escondido bajo la cama y en el closet, para su casta que alguien arruinara su nido los podía hacer entrar en depresión ya que ese era su lugar seguro o por considerarse inútiles al no poder proteger el lugar donde cuidarían a sus cachorros-.

-Claro que no, ya no más.. nadie volverá a tocarlo, te lo prometo.. -Rusia levantó con cuidado su rostro para dejarle un pequeño beso en la frente, aunque luego tuvo una idea un poco loca por la que su padre asiático seguro le hubiese dado con el periódico por tonto- Vamos a hacer uno tú y yo, aunque si quieres solo me siento en la puerta para que veas que nadie va a entrar.

-..Pero los nidos son cosas de Omegas.. -El de piel amarilla lo miró confundido mientras era alzado en brazos por el mayor, aunque le gustaba esa sensación y se acurrucó un poco en lo que el otro caminaba tranquilamente hasta la habitación desordenada para dejarlo sentado sobre la cama-.

-Nadie tiene por qué enterarse, será nuestro pequeño secreto.. -Guiñó un ojo con complicidad buscando calmar su angustia mientras observaba la habitación hasta detenerse frente al closet abierto cuyo espacio inferior estaba totalmente desocupado- ¿Te parece bien aquí?, los espacios cerrados suelen ser más seguros..

-Mi padre siempre pisaba los del closet.. -Alemania se encogió desviando la mirada, las primeras veces que pasó se sintió tan mal que no comió algunos días y su tío mayor tuvo que hacerle una sopa con carne acompañándolo hasta que la terminó mientras le decía que no fue culpa suya-.

-Yo estoy aquí para protegerte ahora... ven, dime qué quieres ir poniendo primero -El Alfa se acercó de nuevo al menor para tomar su diestra con cuidado animándolo a acercarse también a ese espacio, ya había notado que una parte de allí olía a él mismo así que estaba algo emocionado-.

-...La manta azul.. -Con timidez y duda la acomodó extendida en todo el espacio del closet, a lo que luego de un rato con más naturalidad iba recibiendo y acomodando las prendas que le pasaba de la cama el azabache que cada cierto tiempo soltaba feromonas de confort para mantenerlo tranquilo-.

-Te quedó precioso.. cariño.. -Se atrevió a murmurar el eslavo sentado fuera del nido pues sabía que para entrar a uno primero se debía esperar la aprobación del dueño pero como el más bajo era tan nervioso aún prefirió mantener la distancia mientras le sonreía ligero-.

-Russland....ven.. -Fue en tono muy bajo, pero el tricolor extendió su mano con timidez para que se acercara.. se sentía extraño dentro de un nido así que necesitada de su presencia cercana para sentirse mejor-.

Obedeciendo el aludido entró con extrema precaución cuidando no pisar de más hasta que se sentó junto al otro, que lo abrazó lentamente hasta que estuvieron ambos acostados sobre las cosas que en su mayoría eran mantas y almohadas junto con los abrigos que le había dejado antes, con el Omega acurrucado en su pecho le dio caricias en la espalda.. sorprendiéndose cuando lo oyó hacer un sonido ligero similar al de un ronroneo pero quedó encantado y siguió con lo que hacía hasta que se quedaron dormidos durante un rato. 

Ya entrada la noche el de esmeraldas comenzó a removerse sintiendo ganas de ir al baño por lo que salió rumbo al lugar mencionado en silencio hasta su regreso minutos después, notando que el más alto estaba sentado y soñoliento al sentir su ausencia. Se acomodó frente a él.. con una sensación en el pecho de alivio al notar que su nido seguía allí cuidado por el Alfa que ahora lo miraba con más atención por si iba a decirle algo, pero sólo se inclinó hacia el frente rozando sus labios con los ajenos y le regaló un beso ligero, su primer beso.

Un Buen ALFA (RusGer)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora