Durante la hora del almuerzo, luego de evadir cientos de preguntas del estonio, terminó acompañando a Croacia por algunos postres de la cafetería.. aunque en realidad era la primera vez que se animaba a bajar a ese lugar puesto a que al ser un punto masivo todos estaban mezclados. Pero se sentía seguro con su amiga y otros Omegas además de que era consciente de que no podía ser atacado en un edificio tan seguro pero aún así estaba algo nervioso caminando rápido y casi ocultándose bajo su suéter pues la temporada invernal aún seguía congelándole los huesos.
En algún momento mientras escogían postres de la barra la menor se alejó para hablar con otros compañeros sin notar que él se había quedado atrás distraído con una gelatina de frutas, tentándose mucho cuando cayó en cuenta de que estaba prácticamente en medio de un grupo de Alfas que se servían pollo asado conversando de manera animada. El miedo lo hizo quedarse congelado y tembloroso casi comenzando a sudar soltando de manera inconsciente feromonas de ayuda, haciendo que ellos lo mirasen para saber si se encontraba bien sin saber empeorando el terror del de piel amarilla que sin previo aviso fue llenado por feromonas ajenas, unas de advertencia que cubrieron sutilmente las suyas.. provenientes de alguien tras él.
-¿Estás bien, Alemania?.. -Una mirada lavanda conocida se asomó por sobre el hombro derecho del mencionado cuando los otros Alfas se alejaron murmurando, vio al más bajo girarse tragando en seco pero luego relajarse ligeramente cuando retrocedió un par de pasos dándole su espacio- ...Siento eso, no me dio tiempo de pensar en otra cosa, vi que.. necesitabas ayuda..
-Gra..cias.. -Murmuró el germano encogiéndose en su suéter mirando en intervalos de segundos al mayor, podía sentir que ahora olía a él pero eso evitaba que otros de su casta se acercaran incluso si no tenían intención alguna de hablarle o algo-.
-Hm.. yo te dejé unas galletas de disculpa, ¿Las.. viste? -Las mejillas del azabache habían tomado un ligero tono rojizo que contrastaba con su franja azul central, viéndose tímido a pesar de su gran altura y musculatura media por genética además de entrenamientos-.
-Las comí como desayuno.. -Confesó el de esmeraldas sintiendo que caminaba despacio, efectivamente se estaban alejando a paso tranquilo de la cafetería llena de gente aunque no tenía ni la menor idea de a dónde iban-.
-Me alegra, papá China pensó que serían buena idea -Rusia fue desenvolviéndose pasando a actuar un poco más como un gran cachorro, lo que realmente era su esencia real, su olor pasó a ser de felicidad al igual que la ligera sonrisa que se asomaba por sus labios-.
-...Me gustan los frutos rojos.. -El tricolor dijo en tono bajo, las galletas habían estado tan deliciosas que incluso se negó a compartir con sus compañeros que intentaban tomar alguna, aunque también pudo ser debido a que al salir apurado no logró desayunar nada y el hambre lo estaba torturando-.
-Siempre tenemos de esas cosas en la cocina, mi padre ama hacer postres y con frecuencia se surte de dulces o adornos comestibles, es extraño que aún no hayamos engordado aún -Soltó una risa baja deteniéndose frente al elevador, solo había bajado por una botella de jugo nueva para seguir entrenando en el último nivel y aunque quisiera quedarse debía volver- Fue un gusto charlar contigo.. de mejor forma por así decirlo, intentaré traerte más galletas.
-Ah, pero no es.. -Alemania no tuvo tiempo de negarse antes de que las puertas del elevador se cerraran dejando ver de último momento la sonrisa gentil y emocionada del Alfa, no quería que se sintiera obligado a llevarle más cosas... pero de todos modos si le gustaba mucho comer-.
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Pasaron un par de días y para cuando llegó el Lunes suspiró en su cama con fastidio deseando hundirse en la tierra hasta acabar en el medio del desierto, aunque ya se sentía como tal, maldiciendo el calor que sentía en todo su cuerpo a causa del Celo que finalmente había llegado a joderle la vida. Se revolcó un par de veces en su cama desordenándola y luego se levantó tambaleante con dirección al baño de su habitación entre quejas, sus piernas se sentían pegajosas y cualquier roce le causaba un repelús en la espalda que lo hacía jadear.... se sentía patético pero no tenía de otra más que soportarlo, por suerte ya había pedido permiso en la mañana y le dejaban esos días libres para que descansara correctamente debido a su particular condición.
Durante el Celo debía usar unos Supresores diferentes de mayor efecto pues como digno de una pesadilla, su olor era aún más fuerte y lo menos que necesitaba era tener a algunos idiotas en su puerta queriendo entrar a su casa como unos perros salvajes, suspiró intentando relajarse y se metió ya a la tina previamente llenada con agua un poco tibia. Aquello lo calmó un poco y puso comenzar a limpiarse con cuidado las piernas mientras intentaba ignorar las sensaciones que provocaban los roces de la esponja contra su piel delicada, pero acabó gruñendo con desgana cuando debido a eso la erección entre sus piernas terminó de endurecer... obligándolo a tener que masturbarse para deshacerse de ella al menos por un rato mientras intentaba dormir un poco, apenas comenzaba la tarde del primer día.
Sus dedos bajaron despacio hasta su miembro intentando no mirar, una vez su diestra lo sujetó comenzó a mover su mano con cuidado sintiendo una descarga de sensaciones apoderarse de él, era muy delicado y susceptible a los estímulos sensoriales así que no tardó mucho en aumentar el ritmo intentando callar sus gemidos con la otra mano. Pero esta también acabó bajo el agua acariciando su entrada algo dilatada.. pasó un dedo y se mordió el labio en medio de un jadeo, pronto se aventuró a meterlo hasta que pasaron a ser dos moviéndose al mismo ritmo que su mano derecha hasta que no pudo soportar más y se corrió en medio de un espasmo de su cuerpo, si embargo no llego a ser un verdadero orgasmo pero le bastaba para saciar su necesidad natural.
Se tomó un momento para recomponerse y dejó ir el agua para ducharse con una tibia de la regadera para limpiarse correctamente, se secó con un par de toallas colgadas y de su closet sacó ropa abrigadora conteniéndose para no tomar cosas de más. La idea de hacer un nido lo ponía ansioso y se estresaba, aunque un aroma ajeno al suyo llegó de repente de entre su cesto de ropa usada, precisamente del suéter que usó su último día de trabajo cuando ese extraño Alfa llamado Rusia lo llenó de feromonas....... ni siquiera notó cuando fue que ya lo tenía entre las manos, pero al sentirse más calmado se permitió acostarse en cama abrazando la prenda mientras se enrollaba bajo sus mantas como un ovillo.
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Un Buen ALFA (RusGer)
Fiksi PenggemarNervioso hasta por la más mínima cercanía con algún Alfa, Alemania intenta llevar su vida con normalidad a pesar de los malos recuerdos de su infancia que lo aquejan. Tal vez.. ¿Pueda llegar un buen Alfa que lo haga sentir seguro?.. ⚜Omegaverse. ⚜Le...
