Capítulo |2| -María Elenne.-

1.6K 94 0
                                    

Cuando los vi entrar, vi a padre, a mis hermanos, pero había un hombre, que jamás en mi vida había visto, -¿habían más personas aparte de madre, y ellos? Si, si hay, y lo estaba viendo con mis ojos,- no se parecía a mis hermanos, era más alto que mis hermanos y hasta que padre, mis hermanos tenían el cabello negro como yo, y como madre, pero su cabello era como amarillo, como la luz que sale del foco viejo, como el aceite, era muy bonito su color, era muy claro, muy brillante y se ve suave, muy suave, no sabia el color de los ojos de mis hermanos porque nunca lo he visto, ni tampoco sabía el de los míos, pero... ¿con ojos de colores, se ve de colores?, madre los tenia azules, como su cama, solo que el de ella era como más vivo, más bonito. Y la piel de madre y mía era clara, muy clara, tan clara que podía ver como dice madre, -por dónde pasa mi sangre.- y en verdad si se veía, pero se veía verde, y mi sangre es roja, así que estaba un poco confundida, pero la piel de ellos, era más oscura, no sé... más, como mi vestido, pero más, un poco más, pero lo que si tenían iguales, eran los trajes.-baje la mirada porque estaba prohibido mirarlos, acto seguido mi cabello hizo como una cortina, y tapaba mi cara, y solo me concentre en escuchar sus movimientos, cuando ellos se sentaron, madre y yo fuimos a servirle la comida. 

Estaba nerviosa, y asustada, de que se vieran mis pezones, esto estaba mal, muy mal, seguro me castigarán, padre me castigará muy feo, debí de haber subido y bajado rápido con las vendas puestas, ya que el roce de mis pezones con la tela de mi vestido, hacía que se pusieran más visible.

Madre le sirvió a padre como siempre, y yo a mis hermanos y al señor, con todo el miedo y el cuidado posible, pero... ¿Por qué madre solo le servía a padre?, ¿por qué?

Siempre, desde que recuerdo, madre solía servirles a todos, y yo solo me quedaba observando y esperando por si necesitaban algo, pero de un momento a otro madre solo comenzó a servirle a padre, y yo a mis hermanos, y siempre me ponía nerviosa, porque ellos siempre estaban mirándome , y no quería hacerlo mal porque madre siempre me decía, que si hacía algo mal, eso llevaba un castigo, y yo le tenía mucho miedo a los castigos, porque dolían mucho, y dejaban muchas marcas. Padre siempre me castigaba, hasta por respirar fuerte, él era muy agresivo y me pegaba. Y madre nunca hacía nada, que no podemos hacer nada decía, pero aún así, dolía, ¿porque madre dejaba que padre me lastimara sin ella hacer nada?, sin ella protegerme, por eso, muchas veces me molestaba con ella, ¿ella no me quería?, ella decía que si, ¿entonces porque dejaba que padre me lastimara?, ¿por qué?, ¿por qué?, aunque, cuando padre le pegaba a madre, yo tampoco podía hacer nada, pero entonces ahí la entendía, padre es muy malo.

Cuando toda la comida estuvo servida en los platos de ellos, madre y yo volvimos a nuestro lugar, solo que volví, con algo que no fui, con la mirada de ese señor clavada en mi, mis manos temblaban mucho, y mi respiración era un poco forzada, ¿qué era esto?. Me puse más nerviosa, y tuve miedo, ¿quién era ese señor de mirada misteriosa y ojos curiosos?, nunca había visto otra persona a parte de madre, padre, y mis hermanos, y nunca me puse a pensar si habían más personas, y era tan raro verlo.

Mi corazón casi se sale  por mi boca cuando vi de reojo, que su mirada cayó en mis pezones, en esos que traté de ocultarlo lo más que pude. Oh no, oh no.

-Quiero más jugo,- oí a el  señor decir, mire a madre, y ella me hizo una seña de que tenia que ir yo. Siempre tenía que ir yo, yo no quería madre, no quería.

Y me asusté aún más.

Cuando llegue a la mesa, con el corazón latiendo más rápido de lo que siempre late, serví el jugo; del jarrón, a su vaso. Y antes de irme, agarró mi mano, ¿qué tendrán los hombres con las manos?, sentí mi cara arder, ¿qué hacía ese señor?- ¿Cómo te llamas?,- preguntó, y su voz me dio escalofríos en todo el cuerpo, tenía miedo, madre, te necesito, ayúdame... Mire a madre, buscando respuestas en su mirada, pero no encontre nada y después mire a padre, aunque su mirada estaba en su plato de comida, no sabía si tenía que responder y eso me ponía muy nerviosa, tenía miedo, tenia...- ¿Cómo te llamas?, pregunté. ¿O eres muda?- Antes de que él dijera algo más, respondí.

-M...ma-riia.- me sentí indefensa, aun con personas a mi alrededor, pero me sentí más asustada en ese momento, veía castigo cerca, la veía, aclaré un poco mi garganta y volví a responder. Con la mirada gacha, como siempre.- María Elenne, señor. ¿Necesita algo más?- susurré. Me alivió saber que era "nombre" porque no me imaginaba lo que pasaría si no, si ese señor me preguntaba algo y yo no sabría que responder.

-No Elenne, por ahora ya no necesito nada más de ti, puedes volver a tu lugar.- soltó mi mano, asentí, y volví a mi lugar rápido, madre me miró, sentí su mirada, así también como la de ese señor, pero no le presté atención, solo me quedé mirando un punto fijo, esperando que acabaran de comer ya. Una punzada llego a mi barriga y tuve que respirar hondo, sin llamar la atención, pero buscando fuerza en el aire.

Varias veces miré a la mesa, y todas esas veces estaba mirándome, hablaba también con padre, pero su mirada estaba en mi, en mi, en mi. Incluso hasta padre me miraba a veces, ¿de que hablaban?, ¿hablaban de mi?, creo que si, porque escuché mi nombre  unas veces. Madre, madre ... ¿Qué pasa?

¿Por qué era así?, ¿por qué nos trataban así?, quería ir a mi habitación a llorar, quería llorar y no sabía por qué, ya no quiero que este señor esté en mi casa, quiero que se vaya, quiero que se vaya.

-Elenne.- llamó mi padre después de un rato, que para mí fue eterno, pero por la cantidad de comida que había en la mesa, no había pasado casi nada. Me acerqué un poco a la mesa a ver que necesitaba y asentí con  la cabeza como acto de respeto, aún con la mirada de ese señor en mi.- Quiero que lleves al señor a tu habitación.- ¿Qué?.

Me pareció raro, ¿por qué?, si yo solo quería que ese señor se vaya, ¿por qué tendría que llevarlo a mi habitación?, ¿por qué?, yo no quería, no quería, ese señor me hace sentí incómoda, y como si me faltara aire en los pulmones, quiero que se vaya, quiero que se vaya, alguien que le diga, por favor.
...

El pecado de ser mujer.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora