Mi madre se posicionó delante de mi padre y de Javier. Tenía la vista cansada y los ojos llorosos. Poco a poco comenzó a relatar.
—Ese día llegaste al hospital psiquiátrico en el que yo trabajaba acompañada por una mujer joven, de seguro ella tenía unos veinticinco años, no más, era la encargada de ti después del accidente —intervino mientras se secaba las lágrimas que barrían todo el maquillaje oscuro de sus ojos.
—¿Qué accidente? —quise saber.
—Espera un poco. Yo no era la psiquiatra que debía atenderte, pero como si fuese obra del destino viniste a mí, te equivocaste de puerta. Esa mujer que venía contigo... te dejó en el pasillo, simplemente se fue Halley, no pudo hacerse cargo de ti. Nos contactamos con la policía pero nadie podía darte un hogar por el momento, así que el director del hospital decidió que te quedaras en una de las salas, pues en ese tiempo había poca gente que decidía ir al psiquiatra. El tiempo comenzó a pasar, pero como no había mucha gente, eso permitió que te quedaras más tiempo de lo acordado, y mientras seguían avanzando los días... nos dimos cuenta de algo, tu salud mental tenía un pequeño detalle. Pudimos entender por qué la mujer te dejó ahí...
—Por favor, se un poco más específica.
—Tenías una doble personalidad —dijo con la voz quebrajada.
—¿Qué dices? —me latió con fuerza el corazón.
—Era como si dos personas distintas habitaran tu cuerpo. Algunas veces eras una niña que no podía sentir ninguna emoción, me atrevo a decir que carecías de conciencia, y, por otro lado, aparecía una personalidad cálida, capaz de darle ánimo y apoyo a cualquiera que viera deprimido. Jamás lo hubiésemos notado si no fuese porque una vez te encontramos llorando por un gorrión muerto en el patio, pero al revisar las cámaras descubrimos que tú misma lo degollaste —agregó con lágrimas en los ojos.
Se me heló el cuerpo. Sonaba tan irreal que parecía una historia ajena. Tenía problemas, si, más de uno, pero yo nunca había matado a un animal.
—Ya veo, ¿cuál de las dos soy yo? —pregunté con los ojos cristalinos.
—Claro que la parte amable cariño. Fuiste sometida a muchos tratamientos, incluida la hipnosis; después de eso despertaste y no paraste de decirme mamá. Algunos días venías conmigo a casa, y tu padre y tu hermano se encariñaron contigo, de hecho, Javier también era paciente del psiquiátrico. Solía tener bajones depresivos porque tanto su padre como yo nunca estábamos en casa. Tú solo tenías cinco años, en cambio él nueve. Siempre andaban juntos cuando venía conmigo al hospital. Hicieron muchas travesuras, que, aunque no recuerdes tengo una pila de videos en el sótano.
—¿Qué hay del accidente?, ¿qué fue lo que pasó?
—Yo cuento esa parte —intervino Javier mientras papá consolaba a mamá con un abrazo.
—¿Tú también lo sabes? —pregunté, aunque no me parecía extraño.
—Sí, lo sé, Halley. Pero prométeme que pase lo que pase no irás a ningún lado sin mí, que no te vengarás de nada ni nadie sin mí; promete que no huirás de casa, y que mientras vivas, no te harás ningún tipo de daño intentando indagar en el pasado —dijo él con una expresión llena de ira y angustia, que me dolió porque me generaba conflicto verlo vulnerable. Él no era así.
—No me haré daño. Lo prometo —le dejé saber mientras me centraba en su rostro.
—Según lo que se investigó en ese tiempo, hubo un incidente en un supermercado importante de la ciudad, y en ese lugar estabas tú junto a tu madre biológica —hizo una pausa para tomarme de la mano—. Había bastante gente dentro, y mientras muchos hacían sus compras... dos sujetos entraron armados a asaltar al único vendedor en la caja. Los tipos dispararon al aire para aterrorizar a la gente, entenderás que querían evitar que alguien avisase a la policía. Dieron la instrucción de que nadie se moviese, ni que los mirara, pero por tu doble personalidad... Halley no es tu culpa, solo eras una niña —volvió a advertirme.
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Desapropiados
RomanceHalley es una joven de veintidós años perteneciente a una de las familias más acomodadas de Derfel. Creció con lujos y con una vida perfectamente planificada, pero todo se derrumba cuando descubre que no tiene ningún vínculo sanguíneo con su supuest...
