Un mes más tarde

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Ya había pasado un mes y medio desde que había perdido a casi toda mi familia. Enterré a mamá y a papá juntos en el mismo cementerio donde había muerto la hermana de mamá, y mandé a construir unas grandes y lindas lápidas. Decidí perdonar a mamá por lo que me había echo a mí, después de todo no estaba cuerda, fue víctima de su propia cabeza, siempre maldije el inconsciente porque jamás sabemos qué está maquinando. Por otro lado, lo que tuvo que vivir mi hermano por su culpa fue una aberración, y algo me dice que sin importar si hubiese sido ella o no la que nos encargó de todos modos nuestro final hubiese sido el mismo. Habríamos sido víctimas del tráfico humano de igual forma.

Día por medio iba al hospital a asear a Javier y procurar que todo estuviese bien. Continue yendo al trabajo. Hacía aseo de vez en cuanto en su departamento, tenía miedo de que cuando despertara se molestara si llegaba a ver sus cosas en mal estado, así que solo seguí haciendo las cosas como a él le hubiese gustado.

No sé bien la razón, pero cuando una persona que quieres está bordeando la muerte solo puedes recordar las cosas buenas que hizo en su vida. Mientras realizaba mis actividades e intentaba llevar una vida medianamente normal transitaban por mi cabeza un millón de pensamientos, en los que Javier siempre era el super héroe. De seguro no lo pude ver antes porque claramente siempre lo había visto como un hermano, y a decir verdad sentí extraño notar que lo amaba de un día para otro, ¿no significaba que lo amaba también como hombre desde antes de saber que la sangre no nos unía? Eso suena muy descabellado. Pero me quedó la conciencia tranquila al saber que siempre nos tratamos mutuamente como hermanos, así que por esa misma razón no estaba dispuesta en limitarme al amarlo.

Después de un tiempo había dejado de lado todas las responsabilidades laborales en la empresa textil, donde la primera persona en ofrecerme su apoyo fue mi jefa; quien estuvo al pendiente de la situación desde que se produjo el conflicto. Hubiese sido más privado todo, pero el hecho apareció en todas las noticias nacionales. Aquella noche fue una cacería por parte de la criada y su cómplice, y cada vez me sentía más sola y asqueada al tratar de mantener la mente despejada.

De pronto noté que mis deberes se habían multiplicado. No tenía ni la más mínima intención honesta en cuidar la empresa de mi padre, pero sabía que él no le había fallado a Javier. Yo estaba por supuesto dispuesta a renunciar a toda herencia, porque sabía muy bien que nada de eso me correspondía. Mi padre antes de morir había elaborado un plan de emergencia que estipulaba que Javier debía convertirse en presidente de la empresa si algo le sucedía a él, pero estaba en coma, debí hacerme cargo yo.

Después de un mes de dedicación extrema al cuidado de mi hermano, hice mi primera aparición en la empresa, la cual se comentaba que era un caos y todos los trabajadores estaban espantados por miedo a no recibir sus sueldos. Mi experiencia en el área de la tecnología no era una extravagancia, pero tenía conocimientos y por supuesto las competencias, claro, desde mi perspectiva.

El día anterior había convocado una reunión para aquel día, donde cité a todos los accionistas de la empresa para presentarme y comenzar rápidamente con la restauración del funcionamiento. Ante tanta decisión e implicancia decidí memorizar sus nombres y sus rostros, si bien no conocía su personalidad debía conocer al menos sus nombres y ocupaciones, así que me pasé en eso la noche entera.

Finalmente estaba dentro de la empresa frente una treintena de miradas que me observaban con cuanta compasión de podía sentir. En otras circunstancias me hubiese molestado, porque en mi cabeza estaba instaurado sin saber cómo que mi personalidad era diferente porque así nací, pero después de tanta verdad había llegado a la conclusión que solo eran mis propios temores y recuerdos nulos de mi infancia gritando para que descubriera toda la verdad.

—Buenos días, mi nombre es Halley González, hija de Julián González. Como ya sabrán todos en este momento, soy la segunda delegada por mi padre para tomar su cargo, la primera persona es mi... —hice una ligera pausa, no quería decirlo—, mi hermano Javier, quien en este momento se encuentra hospitalizado a causa de una lesión craneal y por lo tanto en coma. No tengo certeza de en qué momento va a despertar, tampoco sé si lo hará. Sé que todos lo conocen muy bien y conocen su capacidad, habilidad, y testarudez, así que confiaré en él y esperaré pacientemente. Ustedes de mí solo conocen el malentendido de hace meses en la oficina de mi padre, así que les sugiero que borren esa impresión de mí, porque ese momento solo fue un desliz familiar. Puedo asegurar que daré lo mejor de mí hasta que mi hermano decida despertar. Sobre los sueldos de los trabajadores, y el futuro de esta compañía no tengan muchos pensamientos negativos. Mis padres me prepararon lo suficientemente bien. Me he titulado en Ingeniería comercial, e incluso pueden revisar mis antecedentes, así por favor denme una oportunidad e intentemos llevarnos lo mejor posible.

Ninguno de los accionistas sentados alrededor de la enorme mesa de junta dijo nada, solo me observaban. Todos eran personas que ya habían superado los treinta años, era evidente en sus caras y su actitud. Tras soltar esas palabras, me di cuenta de que no era coherente con lo que sentía, estaba aterrada, no tenía a nadie de mi lado, significó para mi enfrentar mi dificultad social de un día para otro. Que mis papeles sicológicos hubiesen mentido sobre el supuesto trastorno de personalidad era una cosa, pero que no me sentía cómoda con tanta gente extraña era una firme realidad.

—Hija, claro que confío en ti, y sé que Julián también lo hacía, siempre dijo que quería un excelente futuro para ti y tu hermano, por eso los instigó a estudiar especialidades aplicables en el mercado, por mi parte, tienes el pase, y también le pido a ustedes señores que se den el tiempo para escuchar a mi sobrina —dijo mi tío que había estado detrás de mi durante una gran cantidad de tiempo.

—Bueno, por mi parte no tengo ningún prejuicio, pero me gustaría estar observando cómo avanza la situación y cómo se va ordenando todo, en este momento tengo entendido que la empresa es un desastre, el vicepresidente renunció cuando murió Don Julián, por lo que compañía se ha convertido prácticamente en una casa grande llena de fantasmas perdiendo el tiempo —dijo un hombre de apariencia tosca y ancha, con la cara llena de seriedad.

—¿Qué esperabas?, ¿Qué viniera inmediatamente después de la tragedia a trabajar? —volvió a intervenir mi tío—, es un ser humano, no es trabajo fácil enfrentar esta situación como si nada hubiese pasado.

—No, tío, creo que el señor Romero tiene razón, debí aparecer antes en este lugar, es mi responsabilidad y me disculpo con todos —dije de forma segura.

—Yo creo que esta es la oportunidad perfecta para que la empresa finalmente pueda tener una orientación más equitativa, no quiero faltarle el respeto a la memoria de tu difunto padre, pero la empresa siempre ha tenido políticas machistas y poco novedosas en todo lo que es administración, yo también estaré mirándote expectante ante lo que seas capaz de hacer —dijo esta vez la única mujer sentada en la junta, de apariencia tenue, piel clara y un exagerado rojo como labial.

—No estaba al tanto de eso, señora Flecher, pero me dedicaré a realizar una revisión exhaustiva, lo iba a hacer de todas maneras, pero agradezco su opinión y aporte, eso me da mayor fuerza para enfrentarme a esta situación. Además, quisiera reforzar ciertos protocolos industriales, me temo que los asesinos de mis padres siguen por ahí sueltos, no sé qué tan lejos son capaces de llegar y me preocupa que la empresa pueda verse afectada por filtraciones de información ante la tétrica y poco certera vista de los periodistas frente tanta tensión aún en el aire —dije mientras observaba a los otros cuatro accionistas que no habían emitido ni una sola palabra.

—Personalmente, considero que eres muy joven para este cargo, no tienes la experiencia para enfrentar la situación. Has dicho que todas las cámaras están frente a tu familia, con mayor razón creo que no deberías quedarte a cargo por ti misma, podríamos considerar que uno de nosotros pueda tomar el control de la situación hasta que tu hermano vuelva a la normalidad, si es que lo hace —agregó Roberto Hidalgo, el más veterano de los accionistas, quien tenía una reputación de frenar una gran cantidad de innovación, pues le temía al cambio brusco.

—Respeto su opinión, pero creo que no me conoce lo suficiente como para hacer un juicio de valor tan rígido, pero puede tener razón, qué le parece si lo comprobamos.

—¿Qué quiere decir con eso niñita? —preguntó dejando en claro su opinión.

—Digo, pónganme a prueba por el plazo de un mes, si algo llega a salir mal yo misma tomaré mi bolsos y petacas para ponerlos fuera de esta compañía y podrán delegar a quien quieran como jefe —dije sin dejar ver mis nervios.

—Me parece justo, ¿vamos a votar? —dijo el viejo de forma clásica—, quienes estén a favor de la propuesta de la señorita Halley levanten la mano.

De forma unánime todos levantaron la mano, pero noté un poco de desdén en la cara de mi tío, dejando casi ver que sentía vergüenza ajena por el anciano Hidalgo. 

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