CAPÍTULO TREINTA Y TRES

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ARABELLA

La piedra de color rojo relucía más con los rayos de sol, ya un mes desde que acepte casarme con mi mejor complemento, tan rápido se ha ido el tiempo. Mejor momento jamás abra y jamás ha existido, estoy deseosa de saber qué nos depara el futuro.

— ¿Otra vez perdida en tus pensamientos? — mi abuela molesta me pega con su bolsa — Si llegamos tarde de nuevo a tu madre le dará un ataque...

— Bien, ya vámonos, no queremos otra cita cancelada....

Porque nadie escribe un manual sobre todo el enredo y lo difícil que es planear una boda, jamás contemple que serían tantas cosas. Cruzamos las avenidas concurridas de San Francisco hasta el salón de modas, hoy será mi quinta o sexta vez que me probare un vestido, la verdad ya perdí la cuenta porque de todos modos ninguno me ha gustado lo suficiente como para decir ese es el elegido, puede que últimamente me haya vuelto más volátil, perfeccionista y sobre todo muy exigente con los preparativos para mi boda bueno nuestra boda, el castaño está en Los Ángeles planeando sus entrenamientos y sus tiempos pero a cada rato quiere saber qué avances hay sobre la boda.

— Me rindo ninguno me gusta — en esta tienda me he probado más de diez y nada

— Si dejaras de ser tan juiciosa todo sería más fácil — observó con mala cara a Paula — ¿Porque no te pones eso y dejas de ser tan exigente? — me señala uno con gran exceso de pedrería que hay en el escaparate

— Cállate quieres, como tú ya te casaste se te hace todo muy fácil — enfada regreso al vestidor para cambiarme

Estos momentos llenos de tensión han sido bastante comunes en las últimas dos semanas, mi madre opina una cosa, mi abuela otra y la cabra loca de Paula solo dice tonterías, si así se siente la presión de novia no vuelvo a casarme de nuevo en mi vida. 

 La pregunta del millón es que yo ya estoy buscando mi vestido pero ni siquiera nos hemos puesto de acuerdo para la fecha, bien hecho Arabella. Al regresar cansadas y fastidiadas  con solo poner un pie en la casa de mis padres después de tan agitado día aparece la garrapata gritando por toda la casa — !Tu enamorado ya está aquí gorgojo¡ — gracias al cielo, el castaño llego a salvarme

En la planta alta donde está la sala de juegos, Octavio y Sebastien junto con mi ¿Papa? están jugando billar, sin comprender nada me acerco al castaño, mantiene la vista fija en las bolas de colores analizando su estrategia para tirar.

— ¿Cómo te fue? — no levanta la mirada él sigue en lo suyo

— Más o menos — tomo uno de los tacos, Sebastien y mi papá están en la esquina en una posición con los brazos cruzados sobre el pecho — ¿Que apostaron esta vez? — rodeo la mesa hasta detenerme en la bola azul

— Nosotros no le hacemos a eso, preferimos cosas mejores... — Sebastien me rodea por la derecha — ¿Le dices tú o yo? — señala con su taco a Octavio hasta su extremo pero el solo respondió alzándose de hombros — Bueno, pues nuestra apuesta fue la fecha de tu boda y el lugar...

— !¿Cómo?¡ — busco inmediatamente la cara del castaño, aprieto mi agarre en el taco

— Lo que escuchaste hermanita — Sebastien queda al lado de Octavio le pasa un brazo por los hombros jalándolo — Los pajaritos dicen que les está costando mucho planear su boda entonces en mi gran sabiduría he pensado que sería una idea genial si los ayudamos un poquito...

Un tic nervioso me salta en el ojo derecho.

— ¿Algo que decir? — encaró al castaño que levanta la mirada de la mesa y me observa con preocupación — ¿Tú estuviste de acuerdo con tremenda locura?

VICTORIA Y HONOR (COMPLETA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora