Una vez terminada la cena pasamos a otro salón donde una orquesta ameniza la noche con una agradable música. Nadie sale a la pista de baile y eso me llama la atención teniendo en cuanta la multitud de parejas que había en la cena, incluidas las de Helen, ratoncita y sus respectivos maridos.
-Con su permiso señor Moore, me gustaría abrir el baile con la bella señorita Duncan- dice el capitán y yo le miro sorprendida, ¿por qué todo el mundo actúa como si fuera de su posesión?
-¡Pues claro, capitán!- me apresuro a contestar queriendo dejar claro que yo no pertenezco a nadie y tomo mis propias decisiones.
Me cuelgo de su brazo y ambos avanzamos hasta la pista donde empezamos a bailar y después empiezan a unirse nuevas parejas.
Tras el capitán bailo con otros hombres, ya pierdo la cuenta, según termina un tema ya hay unos brazos masculinos esperándome para continuar bailando. De vez en cuando miro hacia donde está Moore hablando tranquilamente con un grupo de caballeros, entre los que se encuentra el capitán, y la anciana señora Roberts . No ha bailado con ninguna mujer, imagino que eso formará parte de sus excentricidades.
Cuando termina esta pieza me disculpo y me acerco a beber, tengo mucho calor y siento la garganta seca.
-Señorita Duncan- escucho decir a la señora Roberts- ¡como se ve que es usted una de las mujeres más bellas de la fiesta, no ha parado de bailar en toda la noche!, ¡vamos Moore!, ¿piensa ser el único que no la saque a bailar?
Me atraganto al escucharla y miro a Moore.
-Sólo estaba esperando mi turno- comenta él y después mirándome añade- ¿quieres bailar conmigo Kalanie?- parpadeo preguntándome si debo hacerlo, pero la celestina señora Roberts me dedica una miradita sonriente de "!vamos niña, no puedes negarte!", así que accedo. Él me tiende su brazo y yo lo acepto mientras vamos hacia la pista de baile. Una vez allí se pone ante mí, coge mi mano y siento como la otra pasa por mi cintura antes de empezar a bailar. No me pasa desapercibida la electricidad que me recorre el cuerpo al sentir el calor de su mano. Me siento extraña estando tan cerca de él, en una postura tan íntima, y me pregunto por qué me siento así y con el resto de los hombres que he bailado, no. Su olor me embriaga hasta el punto de que me siento un poco mareada. Las parejas de recién casados bailan a nuestro lado haciéndose carantoñas y dándose furtivos besos. Observo como las mira y me pregunto si seguirá pasando por su mente la cruel idea de acostarse con una de esas mujeres solo para demostrarlas que el amor verdadero no existe, como él cree.
Cuando termina la pieza me separo como un resorte y él me dedica una de sus frías miradas.
Regresamos hasta donde están los demás.
-Señor Moore- dice el capitán- estaba planteándoles a estos caballeros una partida de póker en un lugar más privado, ¿se apunta?
-No, gracias, capitán, ese tipo de juego no me va- contesta.
La vocecita de mi cabeza dice al instante "!claro, a ti te van otro tipo de jueguecitos más...calientes y retorcidos!"
-¡Yo me apunto!- dice la señora Roberts ante la sorpresa general- ¡no me miren así, me niego a envejecer jugando al brich, ¡a mí me gustan los juegos serios y apostar fuerte!
-¡Muy bien señora Roberts!- dice el capitán entre risas- espero que haya traído una buena suma de dinero.
-¡No se preocupe capitán!, si hace falta me fundiré la fortuna que me dejó mi difunto marido- todos reímos.
Las parejitas de recién casados dejan de bailar y los dos hombres se acercan, el capitán les invita a jugar también. Bizcochito se lo piensa mirando hacia donde está su mujer, el otro acepta encantado.
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Perdida en tu mente
Chick-LitKalanie es joven, moderna y desinhibida. ¿Podrá enfrentarse a su primer caso importante dentro del bufete de psicólogos donde trabaja? ¿Quien psicoanaliza a quien? «¿por qué siempre tiene que sacar algo a cambio?, ¿por qué con él todo tiene que se...
