Mediados de diciembre, Filadelfia.
-Es ahí señor Moore- dice Greg señalando hacia el edificio de ladrillo oscuro.
-Gracias, espere aquí.
-Como usted diga.
Dan cruza la estrecha calle y se detiene frente a la escalinata. Al lado de la puerta hay un cartel en el que pone "Alcohólicos Anónimos"
Cuando la puerta se abre, busca con la mirada entre la gente. Al principio le cuesta reconocerle, jersey de lana y vaqueros, nada que ver con los elegantes trajes que acostumbraba a llevar.
-¡Maine, que sorpresa!
Al verle, Erik se queda paralizado.
-¿Dónde está tu exquisita educación?, ¿es que no vas a saludarme?
-Moore...- contesta sin demasiado entusiasmo.
-Veo que te alegras de verme- dice Dan en tono irónico y después mirando hacia el cartel de la puerta añade- ¿y dime...cómo te va?, ¿eres paciente o estabas de visita?
-Trabajo aquí como terapeuta.
-¡Vaya!
Se hace el silencio antes de que Dan lo interrumpa- ¿es que no piensas preguntarme como me va a mí?
-No me interesa.
-Yo creo que sí- Erik le dedica una mirada huraña que Dan ignora para seguir hablando- me quedé con tus acciones del bufete...- la mirada de Erik se vuelve sorprendida- y también me quedé con Kalanie...
Sus palabras parecen levantar ampollas en él.
-¡Eres un maldito loco, Moore, estás mal de la cabeza!
Dan sonríe, por fin ha conseguido hacerle perder la compostura.
-¿Seguro Maine?...creo que te empieza a fallar el olfato de buen psicólogo- y acercándose a él le traspasa con la mirada- a mí me parece que es más enfermizo tomar por la fuerza a una mujer...- según lo escucha su cara se pone lívida.
En ese momento Dan se da cuenta que sus especulaciones acerca de quién fue el ser despreciable que le hizo aquello a Kalanie estaban en lo cierto. Siempre le ha resultado fácil leer en ella como si de un libro abierto se tratase, y el hecho de su extraña ruptura, de que él también estuviese en la fiesta aquella noche y sobre todo de que ella no quisiera prácticamente hablar de cuál fue la causa de la estampida de Maine del bufete le dio que pensar.
-¿Te lo dijo ella?
-Más bien me lo has dicho tú.
Erik coge aire y lo suelta de golpe.
-Eres muy poco hombre Maine...además de un cobarde- le dice con desprecio. Él aparta la mirada y hace intención de marcharse pero él le agarra por el brazo- agradécele a ella que no te mate aquí mismo...
-¡Suéltame!
-¡No sin antes escuchar lo que he venido a decirte!- le dedica una de sus miradas más frías- he contratado a un tipo al que le pago una buena pasta por vigilarte- le indica con la mirada hacia donde está Greg. Erik observa al enorme hombretón de color de más de uno noventa y anchas espaldas que le mira desde el otro lado de la calle- si se te ocurre acercarte a San Francisco o a Kalanie...le he ofrecido el doble por darte una soberana paliza que te deje irreconocible.
Erik traga como si tragase piedras.
-¡Hasta nunca Maine!- se despide dándole un golpecito en la espalda. El otro no dice nada, solo le observa acercarse al tal Greg, decirle algo y tras darle la mano marcharse.
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Perdida en tu mente
Romanzi rosa / ChickLitKalanie es joven, moderna y desinhibida. ¿Podrá enfrentarse a su primer caso importante dentro del bufete de psicólogos donde trabaja? ¿Quien psicoanaliza a quien? «¿por qué siempre tiene que sacar algo a cambio?, ¿por qué con él todo tiene que se...
